Otra vez Pekín

Rafael Plaza desde la ciudad de Sevilla

Rafael Nadal corre por el fondo de la pista como alma que lleva el diablo tratando de devolver los remates que llegan desde el otro lado de la red. Es un punto de partido que vale oro porque le clasifica para la final de los Juegos Olímpicos de Pekín, asegurándole una medalla. Novak Djokovic acaba de incendiar la línea de saque con un tósigo servicio. La pista es suya porque mansa cae la bola sobre el centro del cemento, permitiéndole tomar el tiempo necesario para decidir qué hacer con el siguiente golpe. Una derecha pesada mide la resistencia de Nadal, que devuelve la bola alta, pero muy corta, desplazado de una zona cómoda de impacto. Djokovic, con irritada mirada, camina hacia la pelota para disparar buscando el otro vértice con un tiro ganador que el mallorquín devuelve en una utópica posición, con los pies colocados tras los cinco anillos olímpicos situados varios metros tras la línea de fondo. Es un plácido globo que el serbio remata con furia pero sin tino. Nadal, un gato de siete vida que compite aculado junto a la grada, devuelve una bola más. Eso es demasiado para Nole, que no está preparado para tolerar la cultura del sufrimiento. Colisionar contra un muro cortocircuita su cabeza. Es otro globo. Uno que bota junto a la red. Uno que deja a Djokovic con mil sitios para colocar la bola y hacer suyo el punto. Uno que termina mandando fuera de los límites permitidos, entregando el partido y retratando su abandono de la pista entre lágrimas. Luego, en la final, el balear gana a Fernando González, se cuelga la medalla de oro convirtiéndose en el único español capaz de lograrlo en categoría individual y celebra el número uno del mundo por primera vez en su carrera.

Desde hoy, la cronología se repite. En Pekín, la misma ciudad que le vio celebrar el asalto al trono del ránking, Nadal puede recuperar el número uno del mundo tras volver a competir después de siete meses parado por una rotura parcial del tendón rotuliano y una hoffitis en la rodilla izquierda. Para la historia queda ya su meteórica recuperación, traducida en uno de los mejores años de su carrera deportiva. Con 10 títulos y 12 finales en 13 torneos planta los pies el mallorquín en territorio chino. Además, lo hace rodeado por un aura de invulnerabilidad sobre pista rápida sin precedentes (22-0). Esa hoja de navegación explica la proximidad del asalto al trono del circuito.

Cuando Nadal vuelve a competir en Viña del Mar, como cinco mundial, 7140 puntos le separan de Djokovic, número uno del mundo. Ahora, antes de comenzar el primer torneo de la gira asiática, la diferencia entre ambos es de 260. En consecuencia, Nadal ha recortado al serbio 6880 puntos en siete meses. Además, por primera vez en 2013 depende de sí mismo para destronar a Djokovic y acceder a la primera posición de la clasificación más de 800 días después de perderla. Si Nadal alcanza la final en Pekín, evento que ya ganó en 2005, el número uno del mundo volverá a llevar su nombre. También lo hará si Djokovic no consigue revalidar el título obtenido en 2012, por lo que el balcánico camina sobre la cuerda sin margen de error.

“Estamos hablando demasiado del número uno del mundo”, dijo el español antes de retomar la competición en Asia tras participar en dos de los tres puntos que permitieron a España mantener la categoría en el Grupo Mundial de Copa Davis. “Es una posibilidad a final de año y hablaremos entonces. Siempre he dicho lo mismo y lo vuelvo a repetir; uno no busca el número uno. Uno lo es, o no lo es”, siguió. “Por haber hecho las cosas muy bien durante todo el año tengo la oportunidad de serlo, pero eso no me llevará a buscarlo. Me llevará a seguir haciendo las cosas como las estoy haciendo. Si eso viene acompañado de buenos resultados, las posibilidades de ser número uno a final de año serán altas. Si dejo de hacer lo que estoy haciendo, las posibilidades serán menores porque no dependeré de mí”.

En Pekín, en la recta final de la temporada, un pronóstico taciturno recorre el vestuario: Nadal, con el número uno virtualmente amarrado, tiene en su mano acabar la temporada en la primera posición del ránking. Su montante de puntos a defender es inexistente y el de Djokovic, su único rival por el trono del circuito, 3010. Si lo logra, cerraría el curso en la cima de la tabla tres años después de conseguirlo por última vez (2010). Sería, por tanto, el primer jugador de la historia en alcanzar semejante logro. Para Nadal, sin embargo, sólo existe un camino hacia cualquier meta. El sudor diario.

  • Gonzalo

    España ha sido campeón de la Copa Davis junior este fin de semana, pero parece que ni en los medios especializados en tenis se han enterado.

    • Pedro

      ¿Y esto qué es? Son ganas de criticar por criticar, eh. http://www.tennistopic.com/rod-laver-arena/notici

      • Gonzalo

        Mi comentario ha sido anterior a esa publicación.

        • Pedro

          Disculpa, pero ayer de madrugada pude leerlo. Ya estaba subido.

  • lola del castillo

    El `partido frente a Giraldo ha sido muy justito por parte de Nadal, aunque suficiente para ganar. Si quiere avanzar tendrá que mejorara mucho. EN el segundo set con 5 a 2 a su favor y sirviendo para el partido se desconcentró y se puso 5 a 4. Dado los rivales que l esperan , va ser muydificil llegar a la final, y no creo que la ganara frente a Novak. Nadal no debe obsesionarse por el tema del número 1, i concentrarse en llegar a Londres en buen estado de forma. Sólo así tiene posibilidades de ganar la Copa de Maestros. Y es una edición que se le presenta muy favorable, con el suizo bajando en su rendimiento, Murray fuera de combate, y Novak pensando en la final de la Copa Davis. No debe desaprovechar su oportunidad.

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