Gala no se mueve

Rafael Plaza desde la ciudad de Valencia

Gala León abandonó la reunión que mantuvo ayer en Valencia con ocho tenistas de La Armada ocupando el mismo cargo con el que llegó al encuentro: sentada en la silla de la capitanía del equipo español de Copa Davis. Tras mantener una conversación privada el día anterior, los jugadores de La Armada convocaron a través de Tommy Robredo a la exnúmero 27 mundial en un hotel de la ciudad del Turia. El catalán, que en ningún caso ejerció como portavoz del grupo, fue el encargado de mandar un mensaje a la madrileña para cerrar la cita. Durante algo menos de una hora, parte del músculo que ha dado brillo a España (cinco Ensaladeras en el siglo XXI) se sentó con la nueva seleccionadora masculina para explicarle con voz propia y sin intermediarios la postura que han mantenido desde su nombramiento. Los tenistas fueron claros y directos cuando le confesaron las dudas sobre su idoneidad para ocupar el banquillo del equipo, sugiriéndole inmediatamente después la opción de abandonar el cargo y continuar como directora deportiva, puesto que ocupa desde el pasado mes de julio. La decisión, que siempre estuvo en manos de la extenista, fue seguir como hasta ahora y trabajar a largo plazo para cimentar el ascenso de España primero y la conquista de la Davis después. Aunque no estuvieron los dos grandes pilares del equipo (Rafael Nadal, que compite esta semana en Basilea, y David Ferrer, debutante mañana en el torneo de Valencia), varios de los nombres importantes en la historia reciente de La Roja hicieron bloque por la misma causa. Así, Roberto Bautista, Feliciano López, Tommy Robredo, Fernando Verdasco, Marcel Granollers, Pablo Carreño, Marc López y David Marrero se unieron para intentar desbloquear una situación enrevesada como pocas en la última década del tenis español.

“Hemos estado charlando un poquito y acercando posiciones”, explicó León a la salida del encuentro con los tenistas. “Todas las reuniones son constructivas, así que fenomenal. Yo no voy a pedir perdón por ser mujer”, dijo de repente, sin que ningún periodista le preguntase por el debate de género originado por su elección para pilotar a un equipo de hombres, la quinta vez que sucede en la historia de la Copa Davis. “Es una primera toma de contacto muy productiva. Es todo sencillamente profesional”, matizó luego sobre la charla con los jugadores. “Cada uno ha estado exponiendo y ha sido un acercamiento muy grande. Tenían ganas de tener una reunión todos juntos. Yo soy la capitana y de momento no hay ningún problema, no me han pedido que lo deje”, aseguró la madrileña. “Todos queremos el mismo objetivo. Si queremos sacar el equipo de segunda división tenemos que ir todos a la misma. Y ha estado muy bien porque íbamos encaminados”, se despidió, manteniendo sus dos cargos (directora deportiva y capitana) intactos tras un encuentro directo con el vestuario nacional.

El cruce fue solo el detonante de semanas tensas, cargadas de conversaciones internas y tiros al aire en público. Durante la gira asiática, los tenistas fueron dando forma a una idea común que esgrimir contra la capitana y la federación. Los jugadores se reunieron muchas veces en pequeños grupos, manteniendo el mismo mensaje, mientras las conversaciones seguían por teléfono. La salida y la meta siempre fue idéntica. En primer lugar, muchos de ellos se sintieron traicionados porque los federativos rompieron la tradición de consultarles el candidato para ocupar la capitanía, algo que llevaba sucediendo muchos años. Además, la mayoría coincidió en que León carecía de los conocimientos técnicos suficientes del circuito masculino para ponerse al frente del grupo. Por último, todos reseñaron que la madrileña era una desconocida para ellos, alguien sin relación con los jugadores, que estaba por debajo en la escala de elegibles, superada por Ferrero, Bruguera o Berasategui, nombres con peso en la competición por países. En Valencia, cuando el núcleo se encontró por primera vez desde el nombramiento de León como capitana, dieron el primer paso para cerrar la crisis.

“No va a haber un boicot a la capitana, yo estaría en contra de hacerlo”, relató Ferrer antes de la reunión en Radio Marca. “Esto no es ninguna guerra y no hay ningún problema con Gala León, al menos por mi parte. Pero nos gustaría que se hubiesen hecho mejor las cosas”, siguió el alicantino, que no se pone la camiseta de España desde la final de 2011. “Gala está capacitada para ser capitana. Hay otros y otras que lo están más en ciertos momentos, si. También podría haber sido Conchita Martínez, que conoce mucho a los jugadores”, prosiguió el número cinco mundial. “No digo que sea preciso consultar a los tenistas, pero lo mejor sería que diéramos una opinión y a partir de ahí decidir. No me ha gustado que no se nos consultara. El tenis es un deporte individual. La mejor forma de elegir es que sea el capitán que tenga mejor feeling con los tenistas”.

En Valencia, sin embargo, todo siguió igual tras una reunión que pretendía cambiar el rumbo de una historia que nació con el descenso. Gala León se presentó ante los tenistas como la encargada de capitanearles y se marchó sin moverse un solo centímetro de la silla.

  • Leo

    No hay nada más machista que soltar la frase “no voy a pedir perdón por ser mujer”. Gala León quiere hacer del machismo – feminismo su bandera, lo cual es muy bajo. Soy mujer y tengo una profesión donde la mayoría son hombres y defiendo mis ideas con argumentos firmes no acudiendo a “me atacan porque soy mujer”. Lo que pasa es que ella ha sido puesta a dedo y no tiene más argumentos sino aprovecharse del tema del machismo. Los tenistas están expresando su descontento por ser una persona que no está capacitada, aquí no juega para nada su sexo sino su experiencia, conocimiento etc.

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