Y Kyrgios volvió a divertirse

José Izquierdo desde la ciudad de Madrid

Nick Kyrgios está de vuelta. No competía desde que alcanzase los cuartos de final del Abierto de Australia -segunda vez que alcanzaba esa ronda en un torneo de Grand Slam- y cayese ante el escocés Andy Murray, así que la expectación por ver de nuevo en acción a la gran perla aussie era máxima. Además, la organización le reservaba un estreno de lujo para su primera vez en Indian Wells: abriría la sesión nocturna de la segunda jornada de competición ante el local Denis Kudla. La raqueta número 37 del ránking ATP debutó con victoria (6-4 y 7-5 en 68 minutos de juego) y convenciendo al público asistente con una gran gama de golpes de ataque. “Fue muy divertido. Antes del partido busqué en internet y esta pista es la tercera con mayor capacidad del mundo. Estoy muy contento por estar de vuelta. Me estaba matando no poder jugar, sobre todo después del torneo que hice en Melbourne”, comentó tras el partido el teenager con mejor clasificación mundial y el primer jugador desde Roger Federer (2001) en alcanzar dos antepenúltimas rondas en torneos major antes de cumplir la veintena de edad.

La aparición de Nick Kyrgios no sólo ha significado un impulso para el tenis australiano, también ha servido de acicate para todo el panorama mundial. La fulgurante aparición del tenista de Canberra inspira no sólo a compatriotas como Thanasi Kokkinakis, Alex Bolt o James Duckworth, que poco a poco van disputado los grandes torneos del circuito, sino también a otros jóvenes como Borna Coric, Sascha Zverev o Hyeon Chung, que están quemando etapas a pasos agigantados de una forma parecida a la que lo hizo el pupilo de Todd Larkham. Para Kyrgios, además, el partido de ayer ante Kudla significaba su debut en Indian Wells. En los próximos meses cada torneo que dispute será una nueva experiencia, una nueva pista en la que poder presentarse al mundo y demostrar que el torbellino ha llegado para quedarse. El triunfo en primera ronda es tan solo su segundo triunfo ATP en un encuentro disputado con formato de tres mangas, tras el conseguido el pasado mes de agosto ante el colombiano Giraldo en la primera ronda del Masters 1000 de Canadá por lo que el camino que le queda por recorrer es todavía largo.

Los asistentes al encuentro entre Kyrgios y Kudla vibraron con el tenis del australiano. Tras varias semanas en el dique seco por una lesión espalda que le impidió continuar la inercia positiva creada en el plexicushion de Melbourne Park, lo normal sería encontrarnos con un tenista letárgico y falto de ritmo. Pero para sorpresa de la gran mayoría no fue así. Rápidamente vimos a un Kyrgios con el repertorio de siempre, ajustando sus tiros, sirviendo a gran nivel -11 aces y 86% de puntos ganados con el primer saque- y encontrando tiros ganadores como una asombrosa facilidad. Prácticamente no se notó su falta de actividad y hasta el público local pudo disfrutar de alguna jugada mágica en la red que dejó a más de uno con la boca abierta.

Superado el primer escollo, a Kyrgios le espera Grigor Dimitrov en la segunda ronda, undécimo cabeza de serie. “Es uno de los mejores jugadores del mundo en estos momentos y por esto mismo es por lo que juego a este deporte, para tener la posibilidad de salir a pista y competir ante los mejores tenistas del mundo, así que voy a salir a la cancha y a disfrutar de nuevo”, reflexionó el australiano al ser cuestionado por su próximo rival. No se sabe lo que dará de sí su torneo, si caerá en el próximo encuentro o por el contrario avanzará más rondas. Lo que está claro es que Kyrgios volvió a divertirse jugando al tenis. Y si se divierte sería una osadía descartarle para cualquier hazaña. Con 19 años ya ha roto muchísimos pronósticos y puede volver a romperlos. El torbellino regresa para quedarse.

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