¿Y ahora qué?

Carmen Romero desde la ciudad de Madrid

Aún está en el aire la resaca de la primera Copa Davis de Suiza, el cierre de círculo de Federer y la demostración de valía de Wawrinka para su país, pero en este deporte las victorias son intensas y efímeras. Dos días después de que Federer, Wawrinka, Chiudinelli y Lammer levantaran su primera ensaladera ya están las miradas puestas en el 2015. El tiempo pasa y nunca es pronto para planear la próxima temporada. ¿Qué harán los helvéticos el año que viene? Más bien, ¿qué harán Federer y Wawrinka después de cumplir el sueño?

Las eliminatorias para el 2015 ya están decididas. En marzo Suiza se enfrentará a Bélgica en octavos. Si se repite la llegada heroica a la final, podría verse de nuevo las caras con Francia, quien tendría que derrotar antes a Alemania y Estados Unidos o Reino Unido. No llegarán a cumplirse cuatro meses hasta que se vuelva a la competición en equipo. El grupo suizo tiene muchas posibilidades de ser el mismo que coronó el último título esta temporada

Son muchos los países que tienen ganas de volver a reinar en la Davis, así como los helvéticos tienen ganas de seguir haciendo historia. El mayor punto en contra para ellos son las fechas. La primera ronda quizá sea la más cómoda en el calendario. Pasado el Open de Australia, se disputará antes de Indian Wells. Es inicio de temporada y uno de los mejores momentos para poder incluir la cita en el calendario. Sin embargo, los cuartos de final empiezan a ser complicados. Justo después de Wimbledon. Federer lleva dos años sin levantar la corona inglesa y nunca ha pasado más de ese tiempo sin hacerlo. El grande de Londres será una fecha señalada y subrayada en el calendario del número dos, ante todo.

Las semifinales se jugarán tras el Abierto de los Estados Unidos y la final tras la Copa de Maestros. Wawrinka y Federer estarán en todos los grandes, si nada se lo impide. Probablemente la ausencia de Federer en las eliminatorias sea la duda más preocupante. Sin embargo, y contando que todo vaya como este año, tras los encuentros de la Davis tendrían días para descansar. No es una decisión fácil. Es más que posible para ellos volver a ganar la Davis, pero depende de sus intereses e intenciones de sacrificar, depende en qué medida, la posibilidad de agrandar su leyenda personal por la plural.

La situación de Suiza es la misma que la de Serbia en 2010. El equipo, con Djokovic, llevó a su nación a lo más alto, precisamente ante Francia. El año siguiente Serbia repitió jugadores y llegaron a semifinales, donde España, entonces una de las mayores amenazas, les frenó para dejarles fuera. Tras su primer título lo intentaron en la siguiente temporada partiendo de cero. Entonces, Djokovic era el número dos de la ATP. Misma situación que Federer ahora, con la diferencia de edad.

En el otro extremo está España, que ganó su primera ensaladera en 2000. Corretja, Costa, Ferrero y Balcells derrotaron a la Australia de Hewitt en la final (3-1). Sin embargo en 2001 España no pasó la primera eliminatoria contra Holanda, a pesar de que el único cambio en el equipo del 2000 fue Moyà por Costa.

Djokovic acaba de anunciar que participará en la primera eliminatoria de 2015. Si él, quien tiene que guardarse más que nadie del peligro de Federer en el circuito, va a estar presente en la Davis, por qué Suiza no iba a contar con el número dos.

Federer es el alma del equipo suizo, lo lógico es que en 2015 siga formando parte del conjunto. Una posible semifinal Suiza-Serbia con Federer y Djokovic es un hipotético espectáculo al que no le pueden negar éticamente la posibilidad de que suceda ninguno de los dos.

Roger es una demostración de hambre incansable de victorias. Si solo de él hubiera dependido, desde 1998 todos los grandes títulos habrían sido suyos. Buena prueba de ello son sus siete Wimbledon, cuatro Abiertos de Australia y cinco Abiertos de los de Estados Unidos. Un solo Roland Garros, pero bien merecido. Solo él sabe lo que le costó levantarlo. Por eso fue un título más que especial, al igual que el de este fin de semana. Llegar a conseguir una réplica de la Copa Davis para cada miembro de su equipo le ha costado años de trabajo, si bien nunca es tarde. La comparativa de estos dos títulos grandes puede servir de referencia para imaginar lo que hará Federer el año que viene. En Roland Garros no ha dejado de intentarlo desde 2009, aunque solo llegó a la final en 2011. La tierra batida siempre fue la superficie que más dificultaba su juego, pero terminó dominándola por completo para coronarse en lo más alto, como ha ocurrido en Lille. Y después no dejó de insistir.

Para todo jugador de tenis y más para Federer por su actitud, conseguir los títulos importantes a los que se pueden aspirar es una necesidad. Antes o después Federer ganaría Roland Garros. Y con el mismo empeño que le ha puesto a lo que se le resiste, antes o después terminaría ganando la Davis. Que quiere más títulos para Suiza lo puede afirmar cualquiera. Lo que no sabemos es cuánto quiere ampliar su marca personal y a costa de qué.

Lo que es un hecho innegable es que una primera vez no se repetirá. Por eso es muy especial, conseguir algo por lo que se ha luchado tanto es una sensación inigualable. Cuando se logra el objetivo se pone la marca del antes y el después. Pero nadie puede pensar que Federer vaya a dejar de lado la Copa Davis por haberla conseguido. Quizá no sea su principal objetivo el próximo año, como probablemente lo sea recuperar su codiciado cetro en la ATP, pero Federer de alguna manera se ha enganchado más que nunca a la competición por equipos porque ya sabe lo que es ganar, y después de llevar a Suiza a lo más alto necesitará más de esa dosis.

Por otra parte, hay que tener en cuenta sus características. Aún hay Federer para temporadas, él mismo ha sido el encargado de dejarlo claro, y no con palabras. Mes a mes este año ha pasado de ser el próximo retirado del circuito al número dos, con una remontaba difícil de igualar. Pero nadie es eterno. El suizo se planteará los próximos retos del 2015 con las mismas ganas que ha cargado siempre, y se dosificará para conseguirlos. La clave está en saber cuáles serán esos retos. Quien sabe lo que hay en su cabeza, pero el análisis de las circunstancias deja más que claras evidencias de que mientras siga en activo, la Copa Davis será importante para el número dos. Es un momento histórico para Suiza y no lo va a dejar pasar. Nadie sabe cuándo la bandera roja y blanca volverá a reinar en la ensaladera después de Federer. Mientras tanto él pondrá de su parte, en la medida que le sea posible, para seguir elevando a Suiza con orgullo ante el resto del mundo. Más aun contando con un hombre como Wawrinka. El héroe más en la sombra en esta final.

Stanislas es una gran apuesta en el circuito ATP. Pero su carácter no encaja con renunciar a la Davis en 2015 a primera vista. Él y Federer han llevado a Suiza a la gloria, y él y Federer la pueden revalidar el año que viene, si bien es cierto que no será un camino fácil.

La verdad es que Federer no es aquel chaval de 21 años que lloraba en la hierba del All England Club al levantar su primer grande, pero las ganas le mantienen donde está y van a seguir siendo las mismas para la próxima temporada. Wawrinka por su parte ha conseguido su primer grande este año, y plantará batalla de la misma forma el que viene, probablemente de manera más regular. En un deporte tan competitivo e individual siempre viene bien tener la bolsa de oxígeno de la competición por equipos. Si las circunstancias se lo permiten, Federer y Wawrinka no querrán dejar escapar este momento. ¿Quién no ha querido acercarse a la hazaña de los Cuatro Mosqueteros?

Son excelentes jugadores, son amigos, son suizos y son los campeones de la Copa Davis 2014. Habiendo llegado a lo más alto, querrán continuar disfrutando de vestir a su país de gala.

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