“Wimbledon puede cambiar mi temporada”

Álvaro Rama desde la ciudad de Madrid

El regreso al escenario favorito para relanzar el juego. Roger Federer apura su preparación en Wimbledon con objetivos claros: calentar una temporada enfriada desde el principio (apenas seis torneos en seis meses), dejar atrás un historial de renuncias destacadas (descartó citas del calibre de Miami, Madrid y hasta Roland Garros, su primera ausencia en un Grand Slam desde 1999) y marcar el territorio sobre la hierba de Londres (escenario donde se coronó en siete ocasiones, más que cualquier otro). El suizo, que testó su estado actual en la gira de hierba al pisar las semifinales de Stuttgart y Halle, tiene en Londres una oportunidad para girar el rumbo de su temporada.

Ocurrió lo siguiente. El día perder la semifinal del Abierto de Australia, y mientras preparaba un baño para sus hijas, el suizo realizó un movimiento extraño con su rodilla izquierda, provocando una fisura en uno de sus meniscos. Así, y tras comprobar el hinchazón en la zona tras acudir al zoo en familia, el pronóstico requirió una visita al quirófano para tratar la zona. “Me puse muy triste porque estaba convencido de que tendría la suerte de terminar mi carrera sin pasar por el quirófano”, aseguró el suizo, cuyo expediente médico a los 34 años lo firmaría cualquier adolescente. “Lo hice realmente bien durante todo el año pasado. Tuve un buen Abierto de Australia y me sentí bien a lo largo del torneo. El único percance fue una pequeña enfermedad en Brisbane. Fui a Melbourne, jugué una buena semifinal ante Novak, quizá pude haber forzado un quinto set,… Tras eso, todo cambió. Al día siguiente hice un movimiento estúpido, y la temporada ha sido completamente distinta de cómo se esperaba que fuera. Cuando me dijeron que debía pasar por quirófano, lo acepté. Pero al llegar a la operación realmente me afectó. Fue entonces cuando entendí el camino que iba a tener por delante. Siempre he tratado de evitar las operaciones porque no es algo que quieras experimentar como deportista profesional”.

La reinserción en el circuito fue más lenta de lo esperado, con múltiples patrones antes de acudir al césped. “Sentí que tuve algo de mala fortuna en el proceso de recuperación, resintiéndome de mi espalda antes de Madrid, estando enfermo en Miami,… Sentí que debía parar del todo y no participar en París. No buscaba comenzar de cero, pero sí detenerme y darme la mejor opción para Wimbledon. He tenido cinco o seis semanas muy buenas desde entonces”, añadió. ”El último mes ha sido bueno. Antes, las cosas no fueron tan bien”, aseguró el suizo, que apenas había disputado cinco encuentros desde el Abierto de Australia hasta la llegada de la hierba. “Fue decepcionante no poder competir en París, pero ahora al menos he podido ir jugando. La clave para mí en estos siete partidos jugados en 10 días entre Stuttgart y Halle estaba en recuperar confianza y saber exactamente en qué estado me encontraba”. Para mí era vital acudir a Wimbledon sabiendo que había pasado un test, que el cuerpo aguantaba cierta cantidad de tenis, cuatro partidos consecutivos”, siguió. “Para tu mente es muy importante saberlo, porque después te convences de que puedes aguantar partidos a cinco mangas. Si luego tienes un día de descanso, no hay problema. De repente, vienes a Wimbledon con más confianza y sabiendo cómo estás”.

Para Roger, cuyo última corona de Grand Slam descansa ya casi cuatro años atrás, cuando levantará el cetro de Wimbledon y ascendiera por última vez al número 1, la copa dorada queda todavía en el horizonte pese a pisar la final en las últimas dos ediciones. “El título está fuera de mi cabeza en este momento, se encuentra demasiado lejos. Independientemente de que Novak o Andy estén en el cuadro, que lo están, ellos son los grandes favoritos en mi opinión. Han tenido unos grandes seis últimos meses, y unos últimos años buenos. Para mí son los jugadores a batir. Necesito enfocarme en mí mismo, ponerme en situaciones buenas, acceder a la segunda semana, ganar ritmo, y entonces espero que todo empiece a funcionar. La prioridad absoluta ahora es superar la primera semana”, afirmó antes de confesar su amor por el torneo.

“Jamás valoré la posibilidad de perderme Wimbledon, especialmente tras la operación. Sabía que tenía suficiente tiempo para estar preparado. ¿Me preocupé tras renunciar a París? Un poco, porque tampoco quedaban tantas semanas. Si entras en el torneo es porque sientes que tienes opciones de llegar lejos e incluso de ganar. Para eso estoy aquí. Es una gran motivación estar en mi torneo favorito tras renunciar a París. Con todo el éxito que he tenido aquí, esta es la motivación que necesito ahora mismo: volver a las grandes pistas, jugar buenos partidos y disfrutar de Wimbledon. Amo este torneo sobre todas las cosas. Es una buena oportunidad para cambiar mi temporada. Quién sabe. Simplemente intentaré jugar buenos partidos y divertirme”.

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