Una ventana abierta

Álvaro Rama desde la ciudad de Madrid

La oportunidad de una vida. El individual femenino ofrece en Río de Janeiro una ventana de par en par a la gloria. En una competición virgen de medallistas olímpicas (las tres ocupantes del cajón serán primerizas), la hora de la verdad acerca a toda velocidad. La oportunidad de tocar metal dejó una ronda de partidos fuertemente inclinados sin excepción.

Madison Keys volvió a probar la contundencia de su juego, inmune a la ralentizada pista de Río. La estadounidense desbordó con fuerza (6-3 6-1) a la rusa Daria Kasatkina, incapaz de mantener el ritmo de la séptima favorita. Así, y dando continuidad a su triunfo sobre Carla Suárez, Keys buscará pisar el partido por el oro ante la alemana Angelique Kerber.

La alemana, segunda favorita, número 2 mundial y campeona de su primer Grand Slam en la temporada 2016, busca asestar un golpe de autoridad en la plenitud de su carrera. También, hundir su figura en la historia nacional: únicamente Steffi Graf (campeona en Seúl 1988, finalista en 1992) logró tocar medalla para Alemania en la modalidad individual de unos Juegos Olímpicos.

Si el favoritismo añadió presión sobre sus hombros, el acceso a la semifinal borró cualquier tipo de dudas. La zurda de Bremen apartó (6-1 6-2) en línea recta a la británica Johanna Konta, demostrando que su juego, constante y tenaz como pocos, se ajusta a la perfección al tempo de la pista de Río.

Similar velocidad empleó Petra Kvitova para situarse en los partidos de pelea por las medallas. El juego directo de la doble campeona de Wimbledon se descargó sobre la ucraniana Elina Svitolina, que apenas pudo sumar dos juegos (6-2 6-0) tras superar a Serena Williams en la ronda anterior.

Si la querencia por los grandes títulos de Kvitova tendrá algo que decir en Río lo decidirá su semifinal ante Mónica Puig. La puertorriqueña volvió a competir a todo ritmo, borrando (6-1 6-1) a la alemana Laura Siegemund horas después de frenar a Garbiñe Muguruza.

En Río de Janeiro, donde la alternativa del circuito femenino ofreció otro ejemplo, dos corrientes enfrentadas en la búsqueda del oro: jóvenes con ganas de marcar el logro de una vida (Puig cuenta 22 años, apenas 18 suma Keys), ante dos jugadoras con recorrido en el circuito y arañazos en las grandes citas (Kvitova, de 26 años, dos veces campeona de Grand Slam, y Kerber, de 28, segunda mejor raqueta de la actualidad).

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