Una nueva Victoria

Álvaro Rama desde la ciudad de Madrid

Para volver a la cima del tenis femenino Victoria Azarenka tiene un planteamiento: no emplear un segundo pensando en ello. La bielorrusa, última número 1 previa al vigente dominio de Serena Williams, mantiene una de las líneas más estables de juego en 2016 y va situándose semana tras semana como una alternativa de peso creciente. Tras sellar (6-1 4-6 6-1) su pase a los cuartos de final en Indian Wells, torneo que levantó en 2012 camino de la primera posición del ranking, la de Minsk se encuentra ante un panorama evidente: es la mujer mejor clasificada en su camino a la final (Karolina Pliskova, Daria Kasatkina y Magdalena Rybarikova deben alzar la mirada tanto en las listas como en niveles de experiencia), tiene abiertas las puertas del top10 18 meses después, estatus que alcanzaría si besara la copa, y ha extendido un formidable arranque de temporada, con el único frenazo en los cuartos de final del Abierto de Australia ante Angelique Kerber, postrera campeona en el primer Grand Slam del curso.

En su proceso de reconquista, Azarenka va puliendo su figura de jugadora total. Su balance en la segunda quincena de marzo (13-1) no es ninguna casualidad. Su capacidad de reacción, vital para marcar diferencias en la era de la velocidad, no tiene par en el circuito. En 2016, Azarenka es la tenista que más puntos gana sobre segundo saque rival (66%) la que más juegos (63%) y puntos (55%) controla al resto y la segunda que más muerde cuando la oponente pone la pelota en juego con primer servicio. Una firma que va dejando huella en Indian Wells, donde ya ha aferrado 15 de los 31 juegos disputados en la devolución. “Siento que mi resto es más fuerte que antes”, apuntó tras asegurarse un hueco entre las ocho mejores del primer Premier Mandatory del curso, un evento marcado en rojo por las mejores jugadoras del mundo y en el que cualquier mensaje es visto por todo el vestuario. “Sin dudas, en mi flanco de derecha soy capaz de crear más ángulos, más golpes ganadores,… E imponer más presión de esta manera. Es una de las mejoras más visibles en mi devolución”.

Lejos de ser una de las jugadoras más contundentes al poner la pelota en juego, Azarenka ha compensado el déficit mejorando el primer golpe de fondo. Un detalle fundamental en una época donde predomina el resto agresivo y una lucha descarnada por apretar antes el gatillo. “He comenzado a ser más eficiente en mi movilidad, un gran pilar de mi juego” reconoció sobre el trabajo realizado junto a Wim Fissette y un equipo reconvertido durante 2015. “Estoy trabajando para multiplicar mis opciones y buscar más variedad de ángulos. Quiero una mejor ubicación de la pelota”. Y la mejora es evidente: una competidora forjada para el resto ahora también pule la acción como ninguna, figurando como la segunda tenista del circuito que más juegos gana al saque (81%), algo inédito en su trayectoria, sólo ensombrecida por la autoridad de Serena Williams.

En sus esfuerzos de recuperación, la bielorrusa puso el foco en la paciencia y mandó un mensaje para las jugadoras jóvenes que irrumpen en la zona noble del circuito. “Hablo por mi experiencia. Cuando subes en el ranking viene bastante presión. Dicen que el camino hasta la cima es duro, pero es más difícil seguir allí” reconoce Victoria, capaz de ascender al primer puesto antes de cumplir los 22 años. “Debes ser capaz de aceptar que las jugadoras van a subir el nivel cuando se enfrenten a ti y que ya no estás en el lado de la red donde no hay nada que perder. Tienes todo a perder, ésa es la diferencia y algunas jugadoras jóvenes quizá infravaloran esa responsabilidad”, siguió. “¡Yo amo la presión! Creo que es lo que me hace buena jugadora. Me motiva. Sin presión me aburro. “¡Y todavía es complicado! Manejar tus emociones sobre las expectativas de otras personas es lo más complicado de lograr. En la sociedad tienes mucha presión por cómo luces, qué haces o dices. Siempre hay consecuencias al estar en una órbita pública. Ser capaz de abstraerte y encontrar lo que te hace feliz, ver qué quieres hacer, cómo vas a manejar el tenis, la vida, establecer objetivos y tener esa visión amplia, es lo que hace la vida algo más sencilla durante ese período” argumentó antes de separar en dos mitades su carrera, con la experiencia como línea divisoria.

“La diferencia entre entonces y ahora es que ya no miro hacia el futuro. Hay una diferencia entre tener visión a largo plazo y establecer objetivos, metas para las que trabajas día a día. Simplemente quiero estar segura de que cada día hago lo que debo hacer. Hay una buena cita: ‘cualquiera puede superar tu trabajo pero nadie mejorará tu preparación”, expresó. “Estoy en una etapa distinta de mi carrera. Llegar al número 1 es un objetivo, por supuesto, pero mi principal meta es ganar Grand Slams. Eso es lo que quiero de veras y para lo que trabajo. El ranking siempre es un bonus que viene con el trabajo. Conforme logras resultados y ganas torneos, viene solo. Quieres estar ahí desde que eres niño, es como un gran sueño. Una vez lo logras, el nivel de motivación suele bajar. Ahora mi motivación ha cambiado. Ya no soy esa niña con el gran sueño de llegar al número 1. Ya he estado ahí. Estoy buscando descubrir todo mi potencial en pista y fuera de ella. Mi meta es ser la mejor versión posible de mí misma”.

Cuartos de final de Indian Wells

[1]Serena Williams vs. [5]Simona Halep

[3]Agnieszka Radwanska vs. [8]Petra Kvitova

Magdalena Rybarikova vs. [13]Victoria Azarenka

Daria Kasatkina vs. [18]Karolina Pliskova

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