Una lluvia de dudas

Álvaro Rama desde la ciudad de París

Precaución contra atrevimiento.Roland Garros se decidirá  entre dos mujeres entre interrogantes, con la incógnita de la sensación interior al entrar en pista. Serena Williams buscará convertirse en la segunda jugadora en la Era Abierta (desde 1968) capaz de alcanzar 20 coronas del Grand Slam, quedarse a dos cetros del récord de la alemana Steffi Graf y soñar con completar una temporada redonda. Williams, que nunca gobernó los dos primeros grandes de una misma temporada, podría situarse a medio camino de lograr el Grand Slam en 2015, uno de los pocos objetivos pendientes en un currículo de oro. La americana, sin embargo, compitió con suma parsimonia en la semifinal extendiendo el medio gas de cuatro encuentros remontados, renunció a comparecer ante los medios y no pudo entrenar entre malestares durante la jornada del viernes. Delante, la checa Lucie Safarova, situada ante su primera final de Grand Slam, delante de la número uno mundial y con su ingreso en el top-10 ya asegurado, con la incertidumbre de su reacción a un escenario desconocido.

“Lucie está en gran forma, ha batido a rivales duras y siempre juega a buen nivel ante mí”, recordó Williams sobre su rival, capaz de abrirse paso hasta la final enlazando victorias ante la vigente campeona (María Sharapova), una antigua reina (Ana Ivanovic) y sobre la mujer que cortó su paso en París en la última edición (Garbiñe Muguruza). “Es zurda, algo que siempre genera una dificultad añadida. Sé que voy a tener que competir a gran nivel para ganar. Pero en este momento sólo quiero recuperarme. Es complicado pensar en el partido o en la opción de ganar otro Grand Slam ahora mismo”, reconoció la número uno, recluida en su apartamento parisino bajo atención médica ante los síntomas de fiebre presentados.

“Me empecé a encontrar mal desde la tercera o cuarta ronda y tuve sensaciones horribles en la semifinal ante Timea”. Williams, que ha ganado 19 de las 23 finales de Grand Slam disputadas, llegó al último encuentro de París con un reguero de inicios fríos, levantando un set de desventaja en cuatro de sus seis partidos. “No sé cómo pude ganar ese encuentro. Cuando terminó estaba casi colapsada. No me podía mover. Vi al doctor antes de irme del torneo y desde entonces he estado en casa descansando. Ni pude entrenar hoy”.

Si Williams prefiere apartar su mente del encuentro, Safarova se atrevió a llevar sus pensamientos más allá del propio Roland Garros. “A mí me gustan todas las superficies”, respondió la checa, semifinalista la pasada temporada en Wimbledon y en cuyo currículo descansan hasta cinco títulos en canchas duras. “En República Checa, durante nuestra formación, crecemos jugando mucho en pistas de tierra batida durante el verano. En invierno tenemos que ir a pistas cubiertas, que suelen tener superficies bastante rápidas. De alguna forma aprendas a entrenar desde muy joven en todo tipo de pistas. Quizá por eso mi juego se ajusta en cualquier superficie”.

Safarova, que es la decimotercera cabeza de serie y la primera checa capaz de entrar en la final de Roland Garros desde que Hana Mandlikova lo lograse en 1981, es consciente del desafío que tiene entre manos. “Es mi duodécima temporada en el circuito y alcanzar esta final… Significa mucho. Una lo aprecia mucho más. Serena Williams es la número uno del mundo, una gran jugadora”, subrayó sobre su oponente, ante la que ha cedido en los ocho duelos previos. “Simplemente debo salir a pista, jugar mi tenis y tratar de levantar la copa. Tengo un día extra para pensar en ello. Hablaré con mi entrenador y veré si hablo con algunas otras personas. Es mi primera vez, de manera que estaré ante algo nuevo”.

“Estar en la final en París significa mucho a nivel personal”, cerró Williams, que buscará su tercera corona en París. “Y me decepciona sentirme mal en este momento. Es desafortunado estar de esta manera en un Grand Slam donde me siento en casa y donde deseo ganar.  Simplemente espero tener mejores sensaciones y dar lo mejor en pista”.

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