Una deuda pendiente con Wozniacki

Javier Méndez desde la ciudad de Madrid

Si hay una jugadora con la que el tenis aún guarda una deuda pendiente es Caroline Wozniacki. Número uno durante 67 semanas, a la danesa siempre se le resistió la corona de Grand Slam. Hasta en dos ocasiones en el US Open 2010 y 2014 dejó escapar el título, pero el Abierto de Australia le ha dado una nueva oportunidad para conquistar su primer grande. ¿A la tercera irá la vencida? Responde la protagonista: “Tengo una nueva oportunidad este sábado, y voy a tratar de darlo todo e intentar ganar”.

Wozniacki, que parte como la segunda favorita, fue dejando por el camino a Buzarnescu, Fett, Bertens, Rybarikova, Carla Suárez y Mertens en semifinales este jueves (6-3, 7-6). Ahora, en la última ronda le espera la principal cabeza de serie y número uno del mundo Simona Halep. “Será emocionante porque jugaremos por el No. 1 del ranking. La que gane el sábado será la que esté en la cima, creo que es una buena intrahistoria”.

Y es que la final de esta edición del Abierto de Australia reúne a las dos mejores jugadoras del momento. “Voy a tratar de salir y divertirme, disfrutar el momento. Han sido dos grandes semanas. Estoy muy feliz de estar aquí. Al principio de la semana pude haberme ido a casa, pero ahora estoy aquí y peleé mi camino a la final. Estoy muy orgullosa y emocionada”, reconoce la danesa.

La de Odense regresa a la primera escena mundial, después de una travesía por el desierto, de años peleando con los problemas físicos. “Siempre he creído en mí misma. Tuve una etapa dura con lesiones. Esto fue un poco complicado y duro mentalmente. Pero una vez que pasara, sabía que si podía mantenerme sana y trabajando duro, mi juego es suficiente bueno para ello”, señala sobre su vuelta a una final de Grand Slam.

En las anteriores tanto Kim Clijsters como Serena Williams evitaron que levantara el trofeo en Flushing Meadows. “La primera final fue un partido ajustado frente a Kim. Creo que el primer set podría haber caído de cualquier lado. Siento que tuve oportunidades. Quizás era un poco joven. A la vez, creo que jugué un buen partido, pero ella jugó mejor que yo ese día”, recuerda. “Y Serena es Serena. Cuando ella está bien, es difícil de ganar. Creo que ella fue la mejor jugadora ese día”.

Pero aquella experiencia puede servir como su mejor aliado en Melbourne. En la Rod Laver Arena afronta su tercera oportunidad, una que no está dispuesta a dejar escapar: “Lo vives, aprendes y lo intentas otra vez. Espero poder cambiar esto el sábado”. Wozniacki juega para cambiar su destino.

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