Sucedió en París: día 7

Álvaro Rama desde la ciudad de París

Candidatos que toman velocidad, jovenes cobrando cuerpo, perfiles que rompen su propio techo… Una selección de imágenes acumuladas durante la jornada en el Grand Slam de tierra batida. Roland Garros culminó su primera semana semana de competición y, tras la séptima jornada, ofreció ciertos detalles dignos de mención. Hacemos un repaso a algunas de las narrativas más remarcables del día siete en Roland Garros.

Avance serio: Andy Murray prolongó su espléndida forma en tierra batida superando (6-4, 6-2 y 6-3) con solvencia al australiano Nick Kyrgios en menos de dos horas. El escocés, que acumula 13 victorias consecutivas en la superficie, salvó la primera semana cediendo apenas una manga y conservando las piernas para rondas de mayor temperatura. Por segundo Grand Slam consecutivo el británico fue capaz de detener la bravura en el juego del joven aussie, mostrándole frente a frente la exigencia de la élite en los torneos de máximo nivel.

Amenaza no consumada: Victoria Azarenka volvió a mostrar grandeza ante Serena Williams. La bielorrusa, que llegó a disponer de set y rotura de ventaja ante la estadounidense, terminó cediendo (3-6, 6-4 y 6-2) con la número uno del mundo. Después de la experiencia de Madrid, donde Victoria dejó pasar tres pelotas de partido, la tenista de Minsk demostró estar preparada para llevar al límite a la principal figura del circuito. Una final anticipada en la Philippe Chatrier que mostró a Azarenka en pleno progreso en su retorno a la élite.

Pegada sin paliativos: Petra Kvitova se abrió paso hasta los octavos de final con tremenda contundencia. La checa desbordó (6-3 y 6-2) a la rumana Irina Camelia Begu, ganando el 85% de los puntos con su primer servicio, una barbaridad en la superficie más lenta del circuito, y sin conceder una sola opción de rotura. La zurda, reciente campeona en Madrid, subió el nivel de manera firme tras dos primeras rondas resueltas en el parcial definitivo. Punto de mira ajustado.

Sin freno aparente: En su primera presencia de Grand Slam tras la conquista del Abierto de los Estados Unidos, Marin Cilic rinde con fuerza en Roland Garros. El croata sometió (6-3, 6-2 y 6-4) a Leonardo Mayer, dejando el cuadro masculino desierto de tenistas argentinos, y plantó los pies en la segunda semana de competición. Igualando su mejor marca en Roland Garros, el noveno cabeza de serie, sigue sin ceder un solo parcial en el torneo. La experiencia de haber levantado un grande le otorga una envergadura extra en París.

Revancha en París: Sara Errani firmó su acceso a los octavos de final de Roland Garros sacándose una espina. La italiana derrotó (6-3 y 6-3) a la alemana Andrea Petkovic, su verdugo en los cuartos de final de 2014. La tenista de Bolonia, subcampeona tres años atrás en la arcilla francesa, se introduce en la segunda semana de competición por cuarta temporada consecutiva. Pocas jugadoras son capaces de igualar su entrega en pista. Llamada a romper algún pronóstico.

Un martillo americano: Jack Sock plasmó una demostración de autoridad sobre la tierra batida de Roland Garros. El estadounidense fue capaz de domar con fuerza (6-2, 6-1 y 6-4) al croata Borna Coric y sentir la experiencia de atravesar por primera vez el ecuador de un Grand Slam. Su derecha, un golpe formidable con spin y profundidad suficiente para dibujar hasta 19 golpes ganadores, fue un recurso incontenible para el balcánico. “Hoy fui aplastado”, declaró Coric tras el encuentro, todavía ajustando su juego al ritmo de bola de los curtidos.

Irrupción ascendente: Pese a la ausencia de Simona Halep el tenis rumano sigue causando estragos en el cuadro femenino. Andreea Mitu, pese a no haber disputado jamás el cuadro final de Roland Garros y tener una primera ronda en Wimbledon como única experiencia previa en Grand Slam, derrotó (7-5 y 6-4) a Francesca Schiavone para plantarse en los octavos de final. Situada a sus 23 años en el puesto 100 del ranking femenino -asegurado un salto importante al cierre del torneo-, con 13 títulos ITF en la superficie a su nombre, se erige como gran revelación en París.

Delirio local: Richard Gasquet remontó (4-6, 7-6, 7-5 y 6-4) ante Kevin Anderson, sobreviviendo a un aluvión de servicios (22 saques directos conectó el sudafricano) para igualar su mejor resultado en el Grand Slam parisino. El galo, que vio de frente el precipicio al tener dos mangas de desventaja a unos puntos de distancia, mantuvo la frialdad para voltear el encuentro en una Philippe Chatrier hasta la bandera. El billete para jugar ante Novak Djokovic no pudo ser más caro.

Una tapada que cumple: Timea Bacsinszky logró una meta de superación personal al derrotar (6-4 y 6-2) a la estadounidense Madison Keys y entrar por primera vez en su carrera en la segunda semana de un Grand Slam. La suiza, un prodigio en etapa júnior que llegó a plantearse abandonar el tenis, ya pisó en abril el mejor ranking de su carrera (21) y en París sigue relanzando su carrera. La helvética figura como duodécima mejor tenista de la temporada y su avance en Roland Garros va camino de colocarle en el top-10 del año.

Empuje belga: Alison Van Uytvanck sorprendió (6-4 y 6-1) a la francesa Kristina Mladenovic. En una Suzanne Lenglen bien poblada, con el ambiente en contra, la belga dio un golpe sobre la mesa para pisar la segunda semana en Roland Garros. Sin victorias previas en la arcilla gala y apenas una participación como bagaje. En un sector abierto, gran oportunidad para mandar un mensaje al resto del circuito.

Brillar en casa: Jeremy Chardy se dio un baño de multitudes al batir (6-3, 6-4 y 6-2) al belga David Goffin, decimoséptimo favorito del torneo. El francés va camino de realizar el Roland Garros de su carrera, igualando con los octavos de final alcanzados su mejor registro sobre la arcilla parisina y fijando un choque interesante ante Andy Murray en la siguiente ronda. Con el apoyo de la grada y la referencia de los cuartos de final pisados en Australia dos años atrás,  el galo prosigue su camino.

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