“No soy un mago”

Rafael Plaza desde la ciudad de Melbourne

La prueba está a la vuelta de la esquina: Milos Raonic jugará el próximo viernes su segunda semifinal de Grand Slam (perdió la primera en Wimbledon 2014 ante Roger Federer) enfrentándose a Andy Murray. A los 25 años, el canadiense llega al partido como un tiro (10-0 de balance en 2016, con el título en Brisbane ya en su currículo) y tras superar los primeros encuentros en el Abierto de Australia con una contundencia monstruosa.

“El nivel estaba ahí, pero no sabía si sería capaz de ganar a un jugador como Wawrinka el otro día”, explicó en Melbourne Carlos Moyà, que en 2016 se incorporó al equipo de trabajo de Raonic. “Tampoco si podría jugar a este nivel y vencer a Monfils en cuartos de final. Había un poco de resaca tras la victoria de octavos. No es fácil para un jugador como él aceptar un gran triunfo, no está tan acostumbrado todavía. Mentalmente estuvo impecable, pese a que Monfils es muy peligroso. Lo ha controlado muy bien”, felicitó Moyà.

Ahora, Raonic ataca un reto mayúsculo, que es llegar a la final de un grande. “A Monfils no le había ganado nunca, a Wawrinka tampoco, a Federer una de 10… con Murray están 3-3″, recordó el balear sobre el cruce contra el británico. “Es una semifinal y aquí es donde tiene que demostrar de lo que es capaz. No tengo ninguna duda de que va a dar el callo, de que estará a la altura”, insistió. “Se enfrenta a Murray, que tienes muchas tablas en este tipo de partidos, pero va a tener sus opciones seguro”, añadió. “Está muy ordenado. Los golpes siempre los ha tenido y tiene mucho más talento de lo que la gente pueda pensar, incluso a mí me ha sorprendido viéndole entrenar. Tiene mucho talento, aunque la gente piense que es un kamikaze. No ha llegado a un solo tie-break en todo el torneo. Está ganando a los rivales después de romperles el saque. A nosotros nos va bien que la gente piense eso porque luego se sorprenden cuando se enfrentan a él”.

Precisamente, la figura de Moyà es clave para encarar el cruce de semifinales porque una de las cosas que Raonic buscó al añadirle a su equipo fue la experiencia que podía aportarle, después de haber vivido en su carrera como jugador tantos momentos importantes. ”Es una convivencia de todos estos días”, contó el mallorquín sobre su trabajo fuera de la pista con el canadiense. “Hablamos mucho en el día a día. El viernes se va a ver reflejado. Raonic es un jugador que está madurando rápido. Se han juntado muchas cosas, no soy un mago ni nada por el estilo. He tenido la suerte de encontrarme con un jugador que está en plena madurez. Es muy abierto a escuchar y aprender. El equipo que tiene es fantástico y la mayor parte del mérito es de ellos, sin ninguna duda”, reconoció el español. “No tengo tantas vivencias como Edberg [que durante su etapa de entrenador de Federer compartía sus experiencias como jugador con el suizo], pero él conoce bastante, ya de su época con Galo Blanco, que le contaba cosas. Hablamos bastante de tenis y nos gusta verlo. Hablamos de tácticas, de cómo juega uno y cómo juega otro. Y sobre todo, hablamos que él pueda variar, que no sea todo saque o un resto fuera, que ponga en juego la bola y a jugar”.

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