“Me he sorprendido a mí mismo”

Álvaro Rama desde la ciudad de Londres

Sobre la hierba de Wimbledon un desenlace reservado a los elegidos. Roger Federer logró sobrevivir a un encuentro agónico ante Marin Cilic, llegando a levantar hasta tres pelotas de partido antes de superar al croata por 6-7(4) 4-6 6-3 7-6(9) 6-3 en tres horas y 18 minutos de juego en la Centre Court. El de Basilea, que puso su cuerpo a prueba en un choque con expresividad sin fin, se reafirmó a ojos del vestuario: se convirtió en el jugador con más victorias individuales de Grand Slam de todos los tiempos (307); firmó su undécima semifinal en el All England Tennis Club (igualando la histórica marca de Jimmy Connors) y mantuvo viva una llama evidente: quedar a tan solo dos pasos de convertirse en el jugador más veterano en lamentar la copa dorada bajo el cielo de Londres.

“Fue una gran batalla”, reconoció tras firmar la hazaña de remontar dos mangas, un hito que ha logrado hasta en 10 ocasiones en su carrera. “Ganar partidos como éste, levantar dos sets de desventaja, es extraño. Cuando sucede los disfrutas. Sin duda, tuve cierta fortuna en algunos momentos. Cuando salvas pelotas de partido, cuando estás dos sets abajo, 3-3 0-40, son momentos donde has perdido el control. Pero luché, lo intenté, creí. Y al final lo conseguí. Fue bueno en varios niveles” declaró. “Es una gran remontada porque ha sido en la Centre Court de Wimbledon. Todavía me da la posibilidad de ganar el torneo. Quizá sea la mayor de mi carrera, pero es grande”.

En un curso donde los problemas físicos apenas le dejaron disputar cuatro torneos en los seis meses previos a la gira de hierba, el resultado fue un estímulo monumental para el campeón de 17 grandes. “Significa mucho por la particularidad de la temporada que he tenido. Ganar un partido como éste, poniendo a prueba el cuerpo, resistiendo en una batalla física y ganar produce una sensación indescriptible. Ha sido una victoria emotiva. Siempre lo es cuando logras levantar dos mangas”, explicó. “Pero tras el año que he tenido, esto es maravilloso. Me siento feliz por haberme notado tan fuerte, mental y físicamente, cuando estaba dos sets abajo. En cualquier situación. Luché esos tres break points creyendo. Y al rato estaba sacando para ganar el partido en el quinto. De alguna manera todo transcurrió muy rápidamente. A veces, cuando tienes una desventaja de dos sets, sientes que la montaña a escalar es enorme, monstruosa. Pero de algún modo todo marchó a gran velocidad y estuve concentrado”.

Hasta en tres ocasiones estuvo Roger a un punto de abandonar Wimbledon, pero la sensación de peligro fue mucho más allá. “Recuerdo haber estado en problemas todo el tiempo”, reconoció. “Pero llegado a un punto, te acostumbras. No es como si de repente dijeras ‘oh Dios mío, ahora hay un match point o una pelota de rotura a salvar’. Fue permanente durante una o dos horas. Una vez perdí el segundo set, todo lo que tocara era vital. No me podía permitir nada más. En ese momento sabes que tu rival va a tener opciones. No es posible que no se ponga 30-30 con tu servicio. Seguramente vaya a tener algunos break points – que son como match points. Hubo muchos más match points en mi cabeza que esos tres que salvé”.

Dos de esas pelotas de partido fueron defendidas con segundo servicio, un momento de tensión que el suizo valoró con absoluta calma, confiando en una de las grandes armas de su repertorio. “No cometí una doble falta en cinco sets. Tengo confianza en mi segundo servicio. Incluso si me lanzo más, no se trata de un gran riesgo para mí. Eso me ha ayudado durante toda mi carrera. Creo que Pete (Sampras) dijo alguna vez que eres tan bueno como lo sea tu segundo saque”, analizó. Me alegra que ese golpe haya estado siempre ahí para mí. He cometido dobles faltas en mi carrera, ha habido momentos en que he sacado mal, pero cuando llega el momento importante sé que es algo que no me va a fallar. Por eso creí, por eso fue a por grandes segundos saques. Lo puedo hacer”.

Ya con un lugar reservado entre los cuatro más fuertes y con la opción de lanzarse hacia la pelea por la copa por tercer año consecutivo, Roger reconoció haber competido a mayor altura de la esperada. “Estaba preocupado al llegar aquí. Fue muy bueno para mí acumular siete partidos en Halle y Stuttgart. Me dio mucha información para ver qué podía hacer y qué no, cómo podría jugar y cómo no. Después sabiendo que tenía una semana entre medias y si superaba la primera semana, quién sabe” señaló. “Me puse en una buena posición al superarla sin perder sets, y eso fue una gran sorpresa para mí. Después, estás en semifinales. Has llegado muy lejos en el torneo. Me he sorprendo a mí mismo. Y de una manera bastante grande”.

En Londres, donde la hierba rota se prepara para recibir los últimos bandazos, un jugador dispuesto a romper todos los límites.

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