“Si me quieren ganar, tienen que correr”

Javier Méndez desde la ciudad de París

No se colgó la etiqueta de maratoniano por casualidad. Inclinar a Tommy Robredo ha sido sinónimo a lo largo de su carrera de un esfuerzo titánico, mucho más en tierra batida y a cinco sets, precisamente el contexto que enmarca Roland Garros. El español –ubicado en el No. 274 del mundo– avanzó a la segunda ronda en París, después de superar a Daniel Evans por 5-7, 6-4, 6-3, 6-1 en dos horas y 27 minutos. “En París, por el hecho de que se juegue a cinco sets, parece que Robredo es más duro que a tres, pero también para mí es duro jugar a cinco sets”, bromea el español que presenta un récord de 17-5 en encuentros disputados a cinco mangas.

En su estreno en esta edición del segundo Grand Slam de la temporada, tuvo que trabajar para darle la vuelta al partido. “Empecé break abajo y después conseguí recuperar. Al final del primer set cometí muchos errores y se lo llevó él. Quise apretar más y cometí errores. Pero tuve la suerte de que él estaba un poco cansado, he seguido luchando y en el segundo he dado la vuelta al partido. He ganado en cuatro sets, así que estoy contento de una victoria más”. Concretamente de la número 107 en territorio Grand Slam.

El gerundense puso punto y final a una racha de dos derrotas consecutivas en su debut en el set decisivo, tanto en el Mutua Madrid Open (p. con Nicolás Almagro) como en Ginebra (p. con Franko Skugor). “Llevo cuatro semanas entrenando muy fuerte, estoy mucho mejor, sin dolores. Me siento bien, podría estar más rápido, más fuerte y con más confianza, pero creo que tal y como estaba hace dos meses, estoy muchísimo mejor. Es una cuestión de partidos, de tener la suerte de ganar varios o uno épico y eres otro”, reflexiona. “En el deporte los detalles cambian mentalidades. Me ha venido bien ganar en cuatro sets, ver que estoy fuerte, si me quieren ganar tienen que correr”. Y Grigor Dimitrov, su próximo rival, ya está advertido.

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