Serena persigue a Steffi Graf

Javier Méndez desde la ciudad de Madrid

Evitar la presión a toda costa como máxima. Los casi 34 años que Serena soporta sobre sus piernas le han enseñado a alejarse de favoritismos o cualquier otra tesis que pretenda colocarla como la futura campeona del Abierto de Estados Unidos antes de saltar a la pista. De poco importa que sobren los argumentos para situar a la menor de las Williams como la principal candidata al trono en Flushing Meadows, un título que le permitiría igualar a Steffi Graf con 22 Grand Slam y reemplazar a la alemana como la última raqueta capaz de sumar los cuatro majors en un mismo año.

La estadounidense persigue una proeza que nadie repite desde hace 27 años, cuando Graf encadenó las victorias en el Abierto de Australia, Roland Garros, Wimbledon y US Open. La germana, además, se colgó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Seúl de 1988. Desde entonces, ninguna otra raqueta había acariciado la oportunidad de llegar a Nueva York con la posibilidad de cerrar el Grand Slam en una misma temporada. Sólo Monica Seles en 1991 y 1992 terminó con tres grandes en su vitrina, a falta únicamente de la corona sobre la hierba del All England Lawn Tennis and Croquet Club, que cayó en manos de la propia Graf.

En 2012, Serena dio un vuelco a la historia para presentar su candidatura a mejor jugadora de todos los tiempos. Hasta entonces lucía 13 Grand Slam en su vitrina y ya era una de las grandes raquetas del tenis, pero aquel año inició su camino para consolidarse como una de las grandes leyendas de este deporte. Desde esa temporada, la americana ha levantado más de la mitad de los majors que se han celebrado (8/15). En Wimbledon 2012 inició una racha que le ha permitido conquistar dos de cada tres títulos de esta categoría en juego para sumar un total de 21, a sólo uno de Steffi Graf, la jugadora con más grandes en la Era Open (Margaret Court ostenta el récord absoluto con 24).

La número uno de la WTA, además de presentarse en el US Open como principal cabeza de serie, llega a la pista dura neoyorquina con la vitola de campeona en Cincinnati y un balance durante este curso de 48 victorias en 50 partidos, o lo que es lo mismo, un intimidante 96% de éxito. Sólo Petra Kvitova, en el Mutua Madrid Open, y Belinda Bencic, en Toronto, –ambas en semifinales– pudieron destronar a la emperatriz del circuito femenino.

Aunque Serena rehúya de halagos y elogios prematuros, un vistazo al palmarés del Abierto de Estados Unidos la eleva como candidata indiscutible al título. En sus manos recayeron las últimas tres ediciones de un torneo que ha ganado en cinco ocasiones (1999, 2002, 2012, 2013 y 2014). Ahora, 16 años después de estrenar su casillero de grandes precisamente en Flushing Meadows, Serena pretende completar el Grand Slam y mirar definitivamente a los ojos a uno de sus grandes referentes: Steffi Graf.

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