Sara Errani: alma, corazón y vida

Redacción desde la ciudad de Madrid

No pudo con el gafe. Una lesión le impidió ofrecer resistencia a Serena en la final de Roma, un torneo que no viaja a la vitrina local desde que en 1985 Raffaella Reggi logró el único entorchado transalpino. Desde entonces, ninguna italiana se había plantado en la última ronda en el Foro Itálico hasta que Sara Errani lo consiguió en esta edición. Pero los problemas en su cadera pusieron un punto y aparte en su pelea contra la historia y la italiana afincada en Valencia terminó cediendo 6-3 y 6-0 ante la número uno de la WTA. Por su cabeza sólo pasa llegar al máximo a Roland Garros, una cita que persigue desde que en 2012 cedió en la final ante Sharapova.

“Sentí más dolor en la cadera el domingo por la noche, pero es normal. El jueves salgo para París de todos modos. Voy a empezar a entrenar con precaución y luego ya veremos. En los últimos dos años he llegado a la final y semifinal, respectivamente. Haré todo lo posible para estar allí”, apuntaba en sport.ilmessaggero.it. Y es que hasta 2012, Errani jamás había superado la segunda ronda en París. Una única victoria en seis partidos deparaba un humilde registro de una jugadora que no le tomaba el pulso a los grandes escenarios. Pero aquel curso algo cambió. Sara dio el salto que amenazaba desde comienzos de ese mismo año y se plantó en la última ronda de Roland Garros. El pasado curso se quedó cerca de repetir la proeza pero Serena, que acabaría proclamándose campeona, la dejó fuera en semifinales.

En Roma, la discípula del coach español Pablo Lozano vivió el punto de inflexión de la temporada. Después de arrancar entre las diez mejores del mundo, llegó a caer fuera de la élite durante esta campaña. El año no llevaba los resultados esperados. “Sé que siempre doy el 100%. En los últimos meses, algunos me señalaron por mis derrotas, pero yo siempre he dicho que para mí lo importante es ser consciente de que di todo en el terreno de juego”. Pero en casa, ante su público, recuperó el camino.

Eso sí, no olvida el sabor agridulce de su mejor semana del año. “Quería hacer mucho más. Lo intenté y me quedé en la pista hasta el final. No quería retirarme. El público ha estado como loco durante toda la semana y no se lo merecía”. Sara vivió una experiencia inolvidable. “En los partidos jugados en la Pietrangeli me estremecí al escuchar el aliento del público tan cerca. Es una sensación maravillosa, pero hay que saber controlarlo, de lo contrario te dejaría abrumado”. Errani llega a París con los sentimientos a flor de piel. Si las lesiones la respetan está dispuesta a repetir papel protagonista en Roland Garros. De momento ya lanza una advertencia: “Nadie es imbatible”.

© TENNISTOPIC.com 2015. Todos los derechos reservados