Safarova no aparece

Rafael Plaza desde la ciudad de Sevilla

Safavora en Canadá hace dos años

El viento zamarrea las bolsas negras que cubren los altavoces de la pista del Centro de Tenis Blas Infante. Algún tímido rayo de sol se abre paso entre los negros nubarrones que descargan lluvia sobre la tierra batida de la central. El equipo checo espera que pase la tormenta en el gimnasio, resguardado entre máquinas y ejercicios mecanizados. Quedan dos días para que arranque la eliminatoria entre España y la República Checa y Safavora, la líder de los visitantes, no aparece por segunda jornada consecutiva, encerrada en el hotel para recuperarse del del virus que su capitán achacó ayer a las temperaturas de la capital de Andalucía. Y el vestuario español, que había trabajado toda la semana pensando en enfrentar a una zurda, de repente duda porque como la número 28 del mundo no ha entrenado, como desde que llegó permanece enferma, desconoce las intenciones de Petr Pala, el seleccionador checo. Y Zahlavova Strycova, que entró en la convocatoria a última hora por la baja de Kvitova, que se encuentra durante la mañana entrenando sola en una de las pistas exteriores, preparándose quizás para discutir algún punto individual si la primera raqueta del equipo no se recupera. En cualquier caso, nadie descarta que Safavora entrene hoy (doble sesión programada) y dispute tres de los cinco puntos de la serie. Jugar al gato y al ratón fuera de la pista también vale.

Antes de conocer que volverá a diluviar por la tarde, el equipo checo cancela el entrenamiento vespertino. Algo más de una hora por la mañana es suficiente. Estas, claro, son jugadoras que no necesitan rodarse demasiado. Competitivas como ningunas. Agresivas como pocas. Seguras de sí mismas, como la ola que golpea la roca hasta terminar sobrepasándola porque es lógica pura. Así, mientras las prácticas de España estuvieron marcadas por la intensidad y las correcciones permanentes de los entrenadores, siempre atentos a cada detalle, las de la República Checa se completaron entre risas y gestos relajados, como si la eliminatoria no tuviese mayor importancia, Eso, evidentemente, es la realidad camuflada: las jugadoras del segundo país del ránking internacional son un peligro. Con Safavora y Zakopalova al frente, las rivales de La Armada pueden presumir de una pareja de dobles formidable porque en ella está Lucie (15 del mundo en dobles, ganadora de un título este año en apenas unas semanas de competición) y Hlavackova (asentada entre las 10 mejores, y dos veces campeonas de Grand Slam). Una pareja llena de galones.

“Andrea es una jugadora que engaña”, radiografía Anabel Medina, que jugó hace unos días junto a Hlavackova en Pattaya. “Juega en el lado de la derecha. Es una tenista agresiva, con muy buen resto. Mejor por el lado de lado del drive”, prosigue, desgranando el esqueleto de la checa. “No tiene un juego muy estético y parece menos sólida de lo que es en realidad. En la red no es una jugadora muy técnica, pero lo suple con mucha intensidad de piernas y mucha valentía, ya que juega muy cerca de la cinta, haciendo buenas jugadas. Tampoco es una gran sacadora, pero es efectiva y gana un porcentaje alto de puntos de saque. Además, tiene una actitud muy buena, muy mental y agresiva”.

En ella pensaba Conchita Martínez, la capitana española, cuando juntó durante la tarde del martes a Carla Suárez con Silvia Soler para entrenar específicamente el punto de dobles. Mientras Albert Costa, siempre al lado de la excampeona de Wimbledon, pedía a las españolas que probasen a quedarse en el fondo de la pista, buscando otras soluciones que no pasasen exclusivamente por asaltar la red, Lara Arruabarrena y un sparring de la Federación Andaluza pegaban como si fuese un partido por el título. Tenía mucho sentido: el pase a las semifinales podría decidirse en el último partido de la eliminatoria. La locura del dobles.

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