Roma se queda atrás

Rafael Plaza desde la ciudad de Roma

El lunes por la tarde, Roger Federer acude a su entrenamiento y ve a 300 personas agolpadas en varias filas, amontonadas sin orden ni control. Luego, el suizo se marcha al restaurante de jugadores y tiene que esperar un buen rato porque el lugar es demasiado pequeño para el primer día de un torneo que acoge a la vez un Masters 1000 (cuadro de 64 jugadores) y un Premier 5 (64 jugadores) más las pruebas de dobles. Tiene, en cualquier caso, la suerte de haber podido entrenar en el Foro Itálico, sin necesidad de irse a otro club, el destino de la mayoría de participantes. Es la consecuencia de un inmovilismo anunciado: mientras el resto de torneos evolucionan desde los pequeños detalles, Roma se ha quedado atrás, descolgándose de los mejores y con una clara necesidad de reaccionar.

“Antes era un torneo un poco más tranquilo porque había más pistas para entrenar y más espacio en general”, explicó Nadal, que mañana debutará contra el alemán Kohlschreiber en el primer turno de la sesión nocturna. “Se hizo una reforma y la pista central ha quedado muy bien, pero no se ha incrementado el espacio. Sin embargo, sí que se ha doblado el número de participantes con el cuadro WTA”, prosiguió el mallorquín sobre la cita. “Es un torneo un poco más alborotado que antes y las pistas de entrenamiento no están muy bien. La sensación de jugar en la pista de entrenamientos a hacerlo en la de competición es completamente diferente”, dijo el campeón de 14 grandes, que tiene un cuadro durísimo en el que podría encontrarse con Novak Djokovic en cuartos de final.

“A nivel organizativo el torneo de Roma puede mejorar”, coincidió David Ferrer, que sudó para remontar 4-6, 7-5 y 6-1 al italiano Volandri. “Las pistas, el acceso al comedor, la cantidad de gente, las aglomeraciones… todo eso no facilita las cosas al jugador”, enumeró el alicantino, que mañana buscará los octavos ante Guillermo García-López. “Hay otros torneos que mejoran pequeños detalles, pero que son importantes”, dijo el número uno, pensando posiblemente en el Abierto de Australia, Indian Wells, Madrid o Shanghái. “Y la realidad es que un torneo tan histórico como Roma no ha evolucionado como el resto”, cerró.

“Es el torneo que menos creció en relación a los otros Masters 1000”, reconoció el argentino Mónaco, vencedor 3-6, 6-3 y 6-2 de Kevin Anderson. “Es algo que nosotros comentamos mucho en el vestuario. Hablamos de cómo están creciendo los otros torneos y este no”, confesó. “Indian Wells es un gran evento que todos los años piensa en los jugadores e invierte en facilidades para los tenistas y también para el público. Es interesante pensar en los aficionados, porque al final son los que mueven el mercado. Madrid también creció muchísimo. Siempre están pendiente de nosotros, atentos a los detalles para mejorar”, añadió. “Roma se ha quedado atrás en esa carrera. Por ejemplo, yo no he entrenado aquí todavía y he ganado dos partidos. Solamente vengo el día que me toca jugar. Mañana igual: me tengo que ir a otro club a entrenar”, se lamentó el 114 mundial. “Las instalaciones se han quedado pequeñas. Obviamente, han hecho un estadio muy bonito, pero si quieren combinar un torneo de hombres y mujeres, con previas y dobles, tendrían que agrandar el espacio”, pidió Mónaco. “Eso sería lo más sensato y lo más normal para que los jugadores estén cómodos. Y sobre todo para que podamos entrenar en el lugar en el que vamos a competir. Las pistas de fuera no son iguales que las interiores”.

La involución, sin embargo, se cubre con algo que no necesita dinero. Roma es historia pura. Entre sus esculturas y sus árboles, un marco incomparable en cualquier otro lugar del mundo, se han coronado John Newcombe, Rod Laver, Bjorn Borg, Guillermo Vilas, Ivan Lendl, Pete Sampras, Andre Agassi, Novak Djokovic o el propio Nadal. Suficiente para echar la vista a un lado ante los problemas, algo que difícilmente pasaría en una cita con menor tradición.

“La sensación de jugar en Roma siempre es fantástica”, recordó Nadal, siete veces campeón (2005, 2006, 2007, 2009, 2010, 2012 y 2013) en el Foro Itálico. “La ciudad es especial y el torneo es de los 10 más importantes del mundo. Creo que Roma es especial para todo el mundo”, aseguró el número cinco. “Si Roma no es un lugar especial para los jugadores, no sé qué lugar puede ser especial… Es uno de los torneos más históricos de nuestro circuito y uno de los torneos más importantes. Todo el mundo tiene una sensación especial aquí. Para mí, especialmente porque he tenido muchos buenos resultados en el pasado”.

Por ahora, la solución está clara: tradición para tapar el inmovilismo. ¿Hasta cuándo?

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