“Quiero volver a estar donde estaba”

Javier Méndez desde la ciudad de Madrid

Es una cuestión de orgullo y amor propio. Ganar una batalla a una lesión que trata de enturbiar el tramo final de una carrera brillante. Y es que el ranking no refleja ni mucho menos el talento que atesora su muñeca y que un día le elevó hasta el No. 5. Ahora, lejos de los 400 mejores del mundo, Tommy Robredo trabaja para regresar al lugar que merece y poco a poco empieza a dejar atrás los problemas físicos que han marcado su día a día en las últimas dos temporadas. Este jueves, el catalán se estrenó en Miami con una victoria en su debut ante Nikoloz Basilashvili por 3-6, 6-4, 6-2 en dos horas, la primera en un ATP Masters 1000 desde 2015.

“Es una victoria positiva”, arranca en su análisis el español. “No he hecho un partido muy bueno, pero igualmente he sabido estar, ver cómo iba todo tras un comienzo malo. Me he rehecho. Mi rival golpeaba todo y siempre encontraba las líneas, así que he tenido que irme muy atrás, tirarle bolas muy blandas y altas. Ha sido un poco una cuestión de intentar destruir su juego, en lugar de hacer el mío”, radiografía sobre un partido en el que terminó convirtiendo 5 de las 14 opciones de break que dispuso. “Lo importante es ganar. En este deporte, jugar bien es muy bonito, pero se juega bien pocas veces al año. Hay que intentar ganar cuanto antes para coger confianza y sentirme mejor”.

La ambición por volver a ganar es el pilar que sustenta su retorno. “Si no me gustara lo que hago lo tengo muy fácil: me voy a mi casa”, no duda en confirmar. “No lo hago ni por el dinero ni por nada, lo hago porque quiero volver a estar donde estaba. Cuando me lesioné era el 13 o el 14 de mundo, empezaron los problemas y empecé a caer en la clasificación. Sinceramente, no me veo donde estoy ahora, creo que mi nivel está más arriba. Tengo ganas de volver a intentarlo y disfrutarlo. Luego ya veremos si juego un año o dos más, pero tengo la tranquilidad de haber hecho prácticamente mi carrera entera. Ahora es más importante disfrutar, ir a los torneos y dar mi máximo, aunque no sea fácil”.

Tras veinte temporadas como profesional, 12 títulos, 529 victorias y un total de 875 partidos, Robredo no se fija ningún otro límite que volver a disfrutar del deporte que lleva practicando durante toda su vida. “No me pongo objetivos. En Indian Wells perdí en primera ronda y me fui fastidiado porque jugué muy mal el primer set, luego intenté arreglarlo y fue un desastre. Me faltan partidos, situaciones de presión, tener break arriba y mantenerlo, por ejemplo. Eso te lo da jugar muchos encuentros. Aunque parezca fácil, porque es lo que hemos hecho toda la vida, no es así”, señala sobre su regreso a territorio Masters 1000 hace dos semanas en Indian Wells (perdió con Khachanov).

“Tenemos nuestras dudas y nuestros miedos. En una bola de break el brazo se nos arruga. Lo importante aquí era jugar bien, y aunque no ha sido muy bueno a nivel de tenis he sabido hacer lo que tocaba para ganar hoy y seguir adelante”. En dos días tendrá una nueva oportunidad para elevar el listón. Ya le espera Sam Querrey.

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