Petkovic y la estela de Steffi Graf

Redacción desde la ciudad de París

Palabras mayores. Sobre la Philippe Chatrier se invocó el nombre de Steffi Graf. Catorce años después. Por primera vez desde 1999 una jugadora alemana alcanzaba las semifinales en Roland Garros sin llevar en su historial seis coronas de campeona del Grand Slam francés. En esta ocasión, el honor quedaba reservado para una jugadora que jamás había pisado esta ronda en cualquiera de los cuatro grandes escenarios y que, incluso, acumulaba tres temporadas sin permanecer hasta la segunda semana en un evento de este calibre. Andrea Petkovic inclinó a Sara Errani por un doble 6-2 para disputar las primeras semifinales de su carrera en un torneo de esta categoría. “Sólo pedí a Dios que aquella bola se marchara fuera”. Sus plegarias tuvieron recompensa en la pista y aquel golpe de la italiana fue el último que conectó en el partido. No fue preciso y no encontró respuesta. Punto, set y partido.

Mientras la bola de Errani viajaba hacia la red, la alemana sólo pensaba: “Por favor, por favor, por favor, por favor, por favor”. La fuerza interior, la suerte y el destino estaban de su parte. Aquel punto por el que rezaba Andrea Petkovic era el último del partido, el que certificaba la victoria de mayor calado de su carrera, el que le permitía tomar el testigo de la jugadora más grande que ha amparado su país y una de las mejores de todos los tiempos, Steffi Graf. “Hay quien puede decir que tuve un buen cuadro. Pero la segunda mejor jugadora del mundo (Li Na) perdió contra una jugadora a la que derroté después (Mladenovic). He tenido partidos difíciles y no llego a semifinales de la nada. Había disputado cuartos de final en tres ocasiones anteriores y vengo de ganar en Charleston. Además de ganar otros dos torneos. Todo esto hace que el resultado no sea tan sorprendente, pero aún así es un momento muy especial para mí porque nunca había alcanzado esta ronda antes”.

Petkovic se reivindica con sus golpes y con sus palabras. Una vida acompañada de lesiones han impedido a la germana asentarse en la parte alta del ranking y llenar su vitrina de títulos. Los problemas físicos se han encargado de entorpecer una carrera llamada a estar rodeada de laureles. Después de su regreso a las pistas, no había vuelto a encontrar las sensaciones. Hasta hace sólo unos meses. “Lo peor no fue cuando me lesioné porque en ese momento piensas en recuperarte. Soy una persona optimista por naturaleza, así que pensé que todo saldría bien y en cuanto regresase a las pistas todo iría bien. Pero lo que me me dejó tocada fue comprobar al volver que no estaba jugando tan bien como antes. Mi movilidad no era la misma. Mis golpes peores. Mi servicio horrible. Así que lo peor fue no ser la jugadora que había sido”.

“¿Un buen cuadro? He tenido partidos difíciles y no llego a semifinales de la nada”

Y la alemana se encomendó a los dioses. Del trabajo y la raqueta. Petkovic trabajaba desde febrero bajo la tutela de Eric Van Harpen, el hombre que ya acompañó en su camino hacia la gloria a otras raquetas como las españolas Arantxa Sánchez Vicario o Conchita Martínez. Desde entonces ha disparado su nivel de juego y poco a poco se acerca a aquella jugadora que fue capaz de ocupar una posición entre las diez mejores raquetas del planeta en 2011, antes de su lesión. “No hemos tocado techo. Hay un montón de cosas que necesito aprender de él. Eric tiene mucha experiencia y muchas ideas que aportar a mi juego. Llevamos trabajando durante tres meses, por tanto hay cosas que todavía no he podido aplicar. Pero algo en lo que hemos incidido es en lograr golpes un poco más seguros, que pasasen un poco más altos por encima de la red y no tan planos”. Claves para triunfar sobre tierra batida. Y los resultados han dado sus frutos.

Desde que encaró la gira sobre tierra batida, Andrea ha digerido alegrías y tristezas. Títulos (Charleston) y algún traspié (en Stuttgart y Madrid perdió en primera ronda). Pero andaba en el camino correcto. Y en París ha resuelto el enigma. “Obviamente el título en Charleston fue un alivio para mí. Además no había ganado un trofeo de categoría Premier antes de mi lesión, por esto me dio más tranquilidad mental y físicamente”. Petkovic vuelve a confiar y en el horizonte ya atisba el próximo reto. La cita ya conoce todos los ingredientes acompañante, hora y fecha: este jueves a las 17h00 en la Phlippe Chatrier frente a Simona Halep. Andrea se mira al espejo y al otro lado se dibuja una silueta a la que anhela parecerse. Como en 1999. La de Steffi Graf.

Simona Halep, otra novata

Si bien Andrea Petkovic alcanzó por primera vez en su carrera las semifinales de un Grand Slam, la experiencia también es nueva para su rival en la antesala de la final, Simona Halep. La rumana que tenía en los cuartos de final disputados en la última edición del Abierto de Australia su techo, jamás se había mantenido invicta a estas alturas de competición en un torneo de esta envergadura. La de Constanza ha puesto el broche en París a un año perfecto. Desde el pasado junio, Halep ha encadenado siete trofeos (Núremberg, ‘s-Hertogenbosch, Budapest, New Haven, Moscú, Torneo de Campeonas en Sofía y Doha), además de otra final más en el Mutua Madrid Open. La pequeña rumana (1,68 m.), número cuatro del ranking WTA, está dispuesta a discutirle la plaza en la final a Petkovic y demostrar que si Andrea persigue a Graf, ella sueña con emular a Virginia Ruzici (campeona en Roland Garros 1978).

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