Pelea y sueño

Álvaro Rama desde la ciudad de Madrid

Saber sufrir y desconocer el miedo. Aceptar la dificultad y buscar los partidos a tumba abierta. En el Premier Mandatory de Miami el tenis español se deja notar con virtudes que sirven para lanzar dos carreras. Carla Suárez (6-3 y 6-1 a Stefanie Voegele) y Paula Badosa (6-1 y 7-5 a Saisai Zheng) accedieron a la tercera ronda de Florida, subrayando el rumbo femenino que anticipa el futuro para el tenis en España. La grancanaria, que es la quinta jugadora del año y una mujer que sufre con el calor y la humedad extrema, superó un partido de incomodidad plena, marcado dificultades para respirar y tras arrastrar una semana de malestar y dolores de cabeza. La adolescente, nacida en Nueva York pero construida deportivamente en España, volvió a tumbar a una de las 100 primeras en un evento pensado para tomar horas de vuelo y alimentar sus ganas. Sus avances, logrados en la Pista 7 de forma sucesiva, fueron estudiados por Xavier Budó, encargado de orientar las carreras de ambas jugadoras.

Desde la distancia corta observó cómo Suárez sacaba un partido desde la pura concentración, aceptando la dureza del ambiente y ante una jugadora rodada al proceder de la fase previa. “A Carla le ha costado muchísimo adaptarse a Miami esta semana por el viento y sobre todo por el calor y la humedad. Su nivel de entrenamientos no ha sido el nivel de Indian Wells”, desgranó el técnico, sobre una semana marcada por la adaptación a contrarreloj, porque al llegar a Florida los tenistas son arrojados a humedad elevada nada más salir del desierto. “Esto le ha creado un poco más de nervios, de preocupación. Hemos intentado hablar mucho con ella, tranquilizarla, quitarle importancia y relativizar la situación”, siguió. “En el partido de hoy ha sufrido mucho. Cuando he entrado en pista al coaching se me quejaba mucho, y es verdad, que está haciendo mucho calor y sobre todo mucha humedad. Le costaba bastante respirar y coger aire. Ha sufrido mucho físicamente debido a ello”, explica Xavi. “Hay que saber sufrir y jugar mucho con los tempos del partido”, añade Carla, que se autoexigió un plus de disciplina para sellar la victoria en poco más de una hora. “Hay que hidratarse bien, y sobre todo en cada descanso aprovechar al máximo para poder beber. He hecho un partido muy serio, siempre muy concentrada para evitar que se alargara debido a lo mal que lo estaba pasando por las condiciones meteorológicas”, expresó la canaria. “Le doy un valor muy grande a esta victoria por las condiciones y por cómo estaba ella. Y porque ha sabido jugar muy bien”, coincide Budó. “Ha jugado el partido que le interesaba, tirando con mucha curva hacia la zona de la derecha de Voegele, ha distribuido muy bien, jugando el 70% de la pista de derecha. Me ha gustado mucho la agresividad, la intensidad y la concentración en un día que a nivel físico y emocional le ha costado mucho por las sensaciones que tenía de estos días y las condiciones de hoy. Le doy mucho valor a esta victoria porque ha estado muy comprometida pese al sufrimiento”.

Antes de ver cómo la número cinco del año remaba hasta lograr el triunfo, ganando partidos en los siete torneos WTA disputados en 2015, toda una marca de regularidad, Budó observaba cómo Paula Badosa avanzaba sin cambiar el gesto. Logrando su segunda victoria en Miami y, con apenas 17 años, demostrando que ha acudido a aprovechar el tiempo: sin  limitarse a disfrutar su estreno WTA sino asegurando un salto tremendo en las listas, pasando de ser la 449 mundial a ocupar unos de los 300 primeros puestos. “Estoy muy orgulloso de ella. Le doy un valor muy grande a lo que está haciendo aquí porque demuestra la personalidad que tiene dentro”, indica Budó sobre Paula, capaz de tumbar a dos top-100 en su primer contacto con la élite, mostrando sentido de pertenencia donde de entrada lo lógico sería que incluso le temblasen las piernas. “Si hubiéramos planteado estos torneos para llegar en buenas condiciones, le hubiéramos hecho jugar alguna semana antes para que llegara más rodada”. Badosa, que se ha recluido en Barcelona desde la pretemporada para curtirse de arriba a abajo, llegó a Miami con apenas dos encuentros desde noviembre, los que disputó en la fase previa del torneo de Amberes, su única experiencia en circuito WTA.

“Ha venido aquí sin partidos”, subraya Budó sobre el mérito añadido de la jugadora, expuesta en Crandon Park ante las más fuertes del circuito sin margen calentar las piernas . Eso es como llegar a la selva armado con una pluma y lograr abrirse paso entre la maleza. “Hemos priorizado totalmente su preparación, su formación y trabajarle mucho el tema físico”, sigue su entrenador, que trabajó mano a mano con Badosa en la ciudad Condal durante el Abierto de Australia y cuando el circuito acudió a Asia (Dubái y Doha), describiendo el pulido de una jugadora que pide paso con un juego ajustado a las exigencias actuales, tirando desde una gran planta (1,83m) y haciendo de la agresividad una autopista hacia la victoria.

“Le hemos hecho un cambio en la derecha, recortándole un movimiento para que tuviera más sensibilidad por un lado, y más potencia por otro para que fuera más compacta. En estos tres meses le hemos cambiado la derecha, le hemos potenciado la preparación física en dobles sesiones, le hemos inculcado un patrón de juego de jugar dentro de la pista y a tres tiros, de jugar un patrón de juego muy moderno, y una mentalidad mucho más basada en el control emocional, en el control del juego y en tener mucha presencia”, sigue Budó sobre Badosa, que se ha dejado apenas ocho juegos tras cuatro mangas en un evento planteado como ilusión y mera prueba. “Cuando trabajas toda la parte técnica, mental, física y le inculcas tanta información, vienes a estos torneos a que se pruebe, a que se prepare, a que se forme. Eramos muy conscientes de que Paula tiene cosas de muy buena jugadora, es una tenista especial, con una esencia muy buena. Y lo ha demostrado” explica el técnico sobre el cóctel de circunstancias. “Para una niña de 17 años venir a Miami con un invitación, con todas las expectativas que genera y tener la personalidad y el carácter con que los ha afrontado y jugar con la determinación con que ha jugado, porque ha competido con un nivel de dominio, valentía y determinación muy alto, me hace sentir mucho orgullo por ella”.

“Este resultado lo único que hace es reafirmar una cosa que tenía clara desde el primer día: cuando me dieron la posibilidad de llevar a esta jugadora no me lo pensé porque tengo una fe ciega”, reconoce Budó. “Me hace mucha ilusión trabajar con ella porque es una deportista a la que veo un potencial muy grande. Lo único que hay que hacer es marcar los pasos que tocan, sin prisa pero sin pausa y gestionar muy bien todo lo que puede llegar a ser esta jugadora. Marcando bien los tiempos, con mucha tranquilidad y mucha calma”.

En Miami, donde compiten las mejores del mundo, se acumulan las certezas. Ante el ambiente más adverso, la dureza de Carla. Ante la expectativa general, la irrupción de Paula.

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