Pablo sigue sin bautizarse

Rafael Plaza desde la ciudad de París

Pablo Carreño se desinfló en el albero de Roland Garros durante la mañana del primer día de torneo. El número 68 del mundo perdió 6-3, 6-1, 3-6, 4-6 y 0-6 ante Mikhail Youzhny después de ganar los dos primeros sets del partido y soñar con celebrar su primera victoria en un Grand Slam. El español, que a los 22 años es la bisagra entre la generación actual y la que viene, se estrenó en un grande el año pasado cediendo frente a Federer en París tras superar la fase previa. No volvió a jugar ninguno más esa temporada porque decidió junto a su equipo que el objetivo era potenciar el ránking y seguir endureciéndose como jugador. En consecuencia, mientras los mejores peleaban en Wimbledon y el Abierto de los Estados Unidos, él buscaba en Tánger, Timisoara, Génova, o Como, pruebas del circuito Challenger, la segunda división de la élite, el impulso necesario para acabar el curso bien colocado y asaltar ya en 2014 las citas importantes del calendario como un tenista de cuerpo entero.

“Ha sido un partido disputado”, reconoció Carreño tras la derrota ante el ruso, que es perro viejo, como revelan los 33 partidos discutidos en la quinta manga. “Empecé jugando bastante bien y tuve oportunidades que aproveche, pero quizás a partir del tercer set él ha empezado a jugar un poco mejor, a no hacer tantos fallos. Y se me escapó. En el quinto set ya no podía físicamente”, siguió, recordando los calambres provocados por la tensión y la duración del cruce (2h59m). “Tuve respeto los dos primeros juegos. No entré muy bien al partido y fueron dos juegos muy malos. Luego, le he jugado de tú a tú, incluso le saqué un poco de quicio. En el segundo set se dejó ir un poco al final, pero no creo que haya tenido miedo o respeto a ganar”.

“No creo que haya tenido miedo a ganar”, aseguró Carreño

Carreño, sin embargo, ya saboreó el acerbo sabor de una derrota como la de Roland Garros. Fue en el Abierto de Australia, durante el segundo Grand Slam de su carrera. Entonces, el gijonés, al que entrena Dudu Duarte, estuvo a un solo set de conseguir ese triunfo que persigue en el encuentro que le midió con el francés Benneteau. Acabó igual que ante Youzhny: despidiéndose tras no dejar huella en el parcial decisivo, sufriendo allí donde los campeones marcan las diferencias. No fue la única ocasión. Durante el resto de la temporada, dijo adiós hasta en ocho ocasiones (¡ocho!) cuando el partido llegó a terreno decisivo (tercer o quinto set), demostrando que puede llegar hasta ahí porque de armas va sobrado, pero evidenciando a la vez que se queda en blanco a la hora de coronar esas etapas vitales

“Quizás, es por la experiencia de los jugadores”, respondió el español cuando le preguntaron por ese balance en zona de arenas movedizas (dos victorias y ocho derrotas en 2014). “Es mi primer año jugando estos torneos y debo pagar la novatada. Lo importante es seguir dando el nivel y llegar a esos terceros sets. Poco a poco los iré ganando”, prosiguió. “Me falta mantener la intensidad durante todo el partido. Cuando doy mi máximo nivel, es muy bueno, soy superior a los demás e igualo los partidos contra los mejores, pero cuando bajo la intensidad cualquiera me puede hacer daño. Y eso hay que mejorarlo. Todavía tengo 22 años y margen. Peor sería que no tuviera margen de mejorar y este fuese mi tope”, valoró Carreño, que no se marchará de París porque está apuntado al cuadro de dobles junto a Albert Montañes.

“Es mi primer año jugando estos torneos y debo pagar la novatada”

¿Qué ha cambiado en el jugador que empezó 2013 siendo el 654 del mundo y lo acabó como el número 65? ¿Dónde están las diferencias entre esos dos tenistas? ¿Tanto pesa competir entre los mejores? “Desde Roland Garros hasta final de temporada, el año fue muy bueno”, recordó el español, que recibió en Londres durante la Copa de Maestros un trofeo que le señaló como el jugador con mayor progresión del curso. “Gané tres Challengers seguidos, jugué muchos partidos y tuve buenas victorias. Estos primeros meses de año los resultados no han llegado como esperábamos, he jugado bastante partidos contra gente muy buena y he llegado hasta muchos sets decisivos que se me han escapado. Lo importante es tener el nivel, estar ahí y seguir mejorando para poder llevarme los partidos”.

Ahora, Carreño tiene por delante un reto doble: encontrar su nivel en un año lleno de turbulencias y afrontar la temporada de hierba, donde nunca ha jugado un partido como profesional.

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