Objetivo Nadal: la tierra

Rafael Plaza desde la ciudad de Melbourne

Rafael Nadal perdió en los cuartos de final del Abierto de Australia con Tomas Berdych y se marchó al hotel para descansar antes de viajar de regreso a España. El mallorquín volverá mañana a Mallorca y empezará a entrenar el lunes para preparar la gira de tierra batida, que le llevará a competir en Río de Janeiro y Buenos Aires antes de volver al cemento en los Masters 1000 de Indian Wells y Miami con la firme idea de recuperar la continuidad y el nivel que le faltaron en Melbourne. La derrota ante el número siete del mundo, contra el que no perdía desde 2006, se explicó desde tres frentes: el tibio inicio del español, la brillantez de su rival durante dos tramos del encuentro y la falta de movilidad del número tres, que restó importancia al problema en su pierna derecha (“son cosas que pasan en el partido y no ha afectado, no ensombrece una victoria justa como la de Berdych”, dijo), pese a que se tomó una pastilla para intentar aliviar las molestias. La victoria, en cualquier caso, era un imposible a esas alturas del pulso.

“Haber hecho dos sets tan malos ha sido una losa demasiado grande”, explicó Toni Nadal, tío y entrenador del número tres mundial junto a la puerta del vestuario. “En el tercer set, Rafael ya ha jugado bien y creo que podríamos haber tenido un poquito más de suerte cuando se ha jugado un segundo saque muy bueno en una bola de rotura, pero eso son cosas del partido. Ha habido veces en las que Rafael ganaba en ese tipo de situaciones extremas y el tercer set se nos ha escapado, aunque de todas maneras ya habíamos perdido el partido en los dos primeros”.

El técnico del mallorquín habló de una situación “extrema” para referirse al 2-6 y 0-6 encajado por Nadal en una hora de juego. Cuando quiso abrir los ojos, su enemigo ya tenía las semifinales a tiro, agarradas con fuerza. “Es muy importante saber en el tenis que tienes un nivel medio”, se arrancó Nadal tras la derrota. “Puedes tener picos muy buenos, pero no vas a tener picos muy malos. El nivel medio lo tienes consolidado y de ahí no bajas. Es una parte muy importante de mi juego y de la mayoría de los jugadores que están arriba”, continuó. “No tienen picos muy bajos de nivel. Puedes tener picos muy altos, pero durante los partidos, en los momentos donde uno no está muy, bien mantiene un nivel medio, no bajo como he tenido yo”, insistió, refiriéndose a su arranque y posterior bajón. “Eso es muy propio del ritmo, de la confianza, del haber jugado partidos, de haber competido. La única forma de ser competitivo es compitiendo. Y a mí en los últimos siete meses me ha faltado competir”, añadió.

“Yo no hago nunca una tragedia cuando perdemos”, le siguió Toni Nadal. “Por ejemplo, hace unas semanas el Real Madrid parecía invencible y el Barcelona era un desastre y ahora… ¿Quién está jugando mejor? Pues el Barcelona. Y esto es lo que pasa. Lo mismo le pasó a Federer en Shanghái, con cuatro puntos de partido en su debut [con el argentino Mayer] y después le ganó a Djokovic jugando a un gran nivel. Y ganó el torneo”, recordó. “La razón hoy es que no ha jugado bien. No ha encontrado consistencia en su juego. Berdych ha jugado su partido, encontrándose con un Rafael que en los dos primeros sets jugó mal. Le vino todo de cara. Cuando reaccionó, se dio lo que nos esperábamos: un partido complicado para los dos, como había pasado unos años antes. Rafael ha sacado mal y se ha encontrado un poco nervioso y ha hecho varias dobles faltas. El otro ha salido con la idea de no pelotear mucho, se ha encontrado bien y… en el tercero ya era irremediable”, aseguró sobre el desenlace del partido.

“En el tercero he sacado carácter, intensidad y he podido ganar el set”, recordó Nadal, que solo al final del encuentro pudo discutir de tú a tú con el checo. “En general, Berdych es justo vencedor porque él ha mantenido un gran nivel durante todo el partido y yo no lo he hecho. Tengo que aceptar estas situaciones, saber que no es suficiente para ganar a jugadores de alto nivel, trabajar para sumar partidos y sumando partidos lo normal es que estos bajones vayan desapareciendo”, dijo esperanzado. “Estos partidos sirven. De la manera en que llegué al torneo, no puedo negar que cuartos de final sea un buen resultado. No es un mal resultado. Uno tiene que valorar los resultados por los momentos en los que está. No porque uno haya ganado mucho en el pasado tiene que considerar unos cuartos de final mal o buen resultado. Aunque la exigencia mía siempre vaya a ser llegar lo más lejos posible, soy consciente de las limitaciones que tengo a nivel de competitividad a día de hoy y soy consciente de que necesito lo que he hecho aquí para volver a conseguir esas sensaciones positivas que son sufrir, pelear, tener momentos malos, momentos buenos… Y pasando todos esos procesos que uno tiene que pasar, coger la confianza y ese nivel de seguridad”, se reafirmó.

Nadal piensa ya en la tierra batida, que es la superficie que le ha visto construir su leyenda y sobre la que disputará sus dos siguientes torneos antes de afrontar los primeros Masters 1000 de la temporada en Estados Unidos. ”El objetivo en Río de Janeiro y Buenos Aires es el mismo de todos los torneos: participar e intentar ganar”, adelantó el entrenador del campeón de 14 grandes. “Y el objetivo global es estar lo más arriba posible. Confío en que Rafael esté bien preparado para jugar en Río. No hay razón para no creerlo”, se despidió. “Puede ayudar y puede no ayudar”, valoró Nadal sobre su vuelta a su superficie predilecta, donde debería encontrar los automatismos que todavía no tiene. “Las cosas que pasan en el futuro no se pueden saber. Es la realidad y es lo que hace grande al deporte. No saber qué va a pasar. Esa incertidumbre, esos nervios, esas dudas… Esa satisfacción de querer más, y mejorar diariamente, anualmente”, añadió. “Espero que jugar en tierra me ayude. Es verdad que si en tierra consigo prepararme bien y ganar algunos partidos, allí el juego y la memoria me va un poco mejor que en esta superficie [cemento]. Jugando con más tiempo, teniendo un patrón de juego un poco más claro, hay más estrategia de la que pueda haber aquí, simplemente por el tiempo que te da la pista. Espero que este torneo me ayude a hacer esa transición de manera positiva, que me ayude a competir bien en Río de Janeiro y Buenos Aires. Son dos oportunidades para seguir sumando partidos, y sumar los máximos partidos y puntos posibles”.

Nadal perdió en cemento, pero se marchó pensando en la tierra, su trampolín de siempre, más necesario que nunca en 2015.

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