Nishikori sigue insistiendo

Álvaro Rama desde la ciudad de Madrid

La regularidad bajo el sol de Canadá. Kei Nishikori accedió a las semifinales de la Rogers Cup de Toronto tras superar (6-3 3-6 6-2) al búlgaro Grigor Dimitrov, se citó con el suizo Stan Wawrinka (6-1 6-3 a Kevin Anderson) en la penúltima ronda y dejó varias señales de cara al vestuario: por cuarto Masters 1000 consecutivo se plantó en las semifinales, dando continuidad al rendimiento planteado en Miami, Madrid y Roma; revalidó las semifinales alcanzadas en 2015, probando su capacidad para abrirse paso en los eventos más grandes del calendario; y demostró su fiabilidad en encuentro apretados, sumando ya 13 victorias en 16 choques decididos en el parcial definitivo en 2016 – toda una muestra de dureza.

En un partido eléctrico ante Grigor Dimitrov, el asiático subrayó su candidatura a los mayores títulos. El antiguo finalista del US Open quedó a un paso de su tercera final de Masters 1000 (segunda de la temporada tras la alcanzada en Miami meses atrás), con el objetivo de buscar el mayor título de su carrera casi al alcance de los dedos.

Como número 6 del circuito masculino, el asiático sigue consolidándose como una de las grandes alternativas para los títulos de mayor prestigio. En los cuartos de final de Toronto, en un choque de ida y vuelta ante un jugador encendido como Dimitrov, sacó a relucir sus virtudes. El japonés mantuvo una agresividad permanente en la devolución (llegando a romper en cuatro ocasiones el saque de su rival, al que arrebató el 57% de los puntos con segundo servicio), se aferró a la velocidad en momentos de tensión (salvando 11 de las 13 pelotas de rotura encaradas) y mantuvo su dominio impecable ante el búlgaro en una rivalidad íntegramente desarrollada en torneos ATP Masters 1000, sumando el triunfo a los logrados en Shanghái (2013) y Miami (2014).

En Toronto, donde las US Open Series comienzan a tomar velocidad, uno de los grandes candidatos a romper pronósticos comienza a hacer su camino.

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