Nadal vuelve a la tierra

Rafael Plaza desde la ciudad de Sevilla

“Llego un poquito justo, tengo que hacer un esfuerzo para ser competitivo y jugar a un buen nivel. Quiero que esta lesión quede en el olvido. Y espero poder aguantar la gira. Espero que pueda quedar en el pasado, que sea algo puntual, pero no puedo predecir el futuro”. Pendiente de la espalda, que marca su regreso a la competición, Rafael Nadal debuta en el torneo de Río de Janeiro (en la madrugada española) disputando su partido 800 como profesional ante Daniel Gimeno Traver y pensando en lo que se le viene encima: desde hoy, cuando vuelva a competir sobre tierra batida, jugará siete torneos hasta que acabe Roland Garros. En ese período de tiempo, que abarca desde la mitad de febrero hasta los primeros días de junio, el número uno del mundo defiende 6100 puntos, un disparate. Por contra, solo puede sumar 1400 (no compitió el curso pasado en Miami, donde cada victoria será un impulso para su ránking si finalmente decide participar, y fue finalista en Montecarlo, pudiendo sacar un botín si amarra el título en 2014). Mientras se prepara para afrontar el carrusel que le llevará desde la tierra brasileña al cemento estadounidense (Indian Wells y Mami) y luego le mandará de vuelta a la arcilla europea (Barcelona, Madrid, Roma y París), Nadal vigila con atención los mensajes de su cuerpo.

Esto es lo que sucede. El mallorquín vuelve de Melbourne lesionado. Se queda clavado durante la final que le enfrenta al suizo Stanislas Wawrinka, que acaba entregando entre lágrimas de impotencia. Una sobrecarga interapofisaria L1 L2 izquierda con edema óseo sin afectación de superficies articulares, dicen luego las pruebas médicas a las que se somete en Barcelona junto al doctor Cotorro, al que visita en dos ocasiones. Eso, agravado por un virus estomacal que retrasa su regreso a los entrenamientos en Manacor, rompe su calendario y le obliga a renunciar al torneo de Buenos Aires, donde tenía pensado competir la pasada semana. Recuperado, parte hacia Brasil con un puñado de entrenamientos en las piernas y cuando llega se pone a practicar en doble sesión bajo la atenta mirada del Cristo redentor, que desde el cerro del Corcovado contempla todo lo que sucede en la pista central del nuevo torneo sudamericano. Antes, nada más llegar, se encuentra con una cuestión que le acompaña por todo el mundo.

“He oído varias veces que tendré una carrera corta por mi estilo. Si paro ahora, habré competido once años, lo que es una carrera larga”, responde Nadal a una pregunta que le persigue desde hace tiempo en la rueda de prensa previa a su debut en Río. “No puedo decir cuándo me retirare. Todo lo que puedo decir es que ahora mismo soy feliz con lo que hago. Mi motivación y mi idea es intentar llegar a los Juegos Olímpicos de aquí, de Brasil”. De momento, el español celebrará 800 encuentros en la élite con 27 años. Solo cuatro hombres en activo (Federer, Haas, Hewitt y Ferrer) pueden presumir de lo mismo. Todos, sin embargo, han superado la treintena. Nadal, con un espléndido currículo (669 victorias, 130 derrotas, 61 títulos y 26 finales), aún tiene por delante camino para resolver el otro misterio con el que vive. ¿Es posible alcanzar a Federer en número de grandes? “No sé si estoy capacitado para pensar en una meta tan exigente como la de Federer. Intento ir día a día”.

Primero, el número uno se enfrenta al monstruo que creó en su fabuloso 2013. A diferencia de la pasada temporada, donde Nadal tuvo alfombra roja para sumar puntos en todos los torneos desde Wimbledon, como consecuencia de la lesión que le mantuvo ocho meses apartado del circuito, el balear vivirá en una revalida constante hasta casi el último tramo de la temporada. Después, medirá hasta qué punto su coraza puede seguir recibiendo arañazos, cómo están las rodillas, el problema de los últimos años, y la espalda, uno nuevo. En consecuencia, solo el tiempo dirá si Federer (17 grandes) o él (13) ganan la carrera por la eternidad. Para empezar, Nadal celebrará los 800 partidos estrenando una presión (titánica defensa de puntos) que le acompañará durante los próximos ocho meses. Como siempre, su mayor motivación.

Ocho españoles más

Tras la victoria de Silvia Soler (6-0 y 6-1 a Pigossi) y las derrotas de Tita Torró (5-7 y 4-6 ante Burnett) y Guillermo García-López (4-6, 6-4 y 6-7 contra Klizan), otros ocho miembros de La Armada debutan junto a Nadal en Río de Janeiro. David Ferrer, reciente campeón en Buenos Aires, abrirá su participación en Brasil contra el francés Jeremy Chardy. Antes, Nicolás Almagro, que sigue tomando temperatura tras perderse el primer tramo del año, se medirá al ucraniano Alexandr Dologolov. El duelo entre españoles de la jornada lo protagonizarán Tommy Robredo y Pablo Carreño.

Albert Montañes-Robin Haase, Marcel Granollers-Joao Sousa, Pablo Andújar-Julian Reister, Albert Ramos-Leonardo Mayer y Lourdes Domínguez-Francesca Schiavone completan el grupo de jugadores nacionales que abrirán fuego el martes en Río de Janeiro.

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