Nadal comienza de nuevo

Rafael Plaza desde la ciudad de Londres

“No voy a empezar de cero porque he competido mucho durante mi carrera en esta superficie, pero es como un nuevo comienzo”. Es Rafael Nadal a la caza de respuestas, el depredador sacando filo a sus colmillos antes de pisar la hierba de Wimbledon por primera vez. ¿Por qué el jugador que logró cinco finales consecutivas en el tercer grande de la temporada lleva dos años inclinándose en primera y segunda ronda? ¿Qué ha pasado para que el tenista que destronó a Federer en 2008 haya pasado a perder con Rosol y Darcis, dos hombres sin galones? ¿Dónde encontrar explicación a las cuatro derrotas acumuladas en los últimos cinco partidos discutidos sobre césped?

“Es el torneo más peligroso del año”, resumió Nadal, que desde el pasado miércoles se entrena en Londres tras caer a la primera en Halle con el alemán Brown. “Cuando llego a Roland Garros ya he jugado durante un mes en tierra batida. Y bastante partidos. Más o menos sé cómo voy a jugar. Lo mismo sucede en el Abierto de los Estados Unidos. En Australia es cierto que competimos al principio de la temporada, pero es una superficie que conocemos, de manera que no representa un cambio grande. Aquí sí”, continuó el mallorquín, acostumbrado a sufrir durante las primeras rondas del torneo durante toda su carrera, donde se ha visto obligado a competir seis encuentros en el quinto set. “Es un torneo donde encuentras en la primera ronda un partido que no está en tus mano, porque al final no tienes tiempos para controlar el partido. Si comentes dos errores con tu saque has perdido el servicio, tienes muchas opciones de entregar el set y te encuentras con un problema. Es la realidad de la hierba. Al principio del torneo las pistas están algo más rápidas. La sensación en pista es algo extraña para todos. En especial para los mejores jugadores, ya que soportan mayor presión. Los partidos se deciden en unas pocas bolas, de manera que tienes que aprovechar las pequeñas oportunidades que tengas. Eso es cierto. Si eres capaz de ganar varios partidos, tienes la sensación de que has llegado al torneo y todo se vuelve algo más lógico”.

Es esa misma historia la que sonríe al español: siempre que pasó la segunda semana, se dio la oportunidad de pelear por el título. “Y yo”, analizó Nadal; “me encuentro mejor a nivel físico esta temporada que en los dos últimos años. Personalmente siento que estoy haciendo mejor las cosas. Soy capaz de moverme con mayor libertad sin estar preocupado por la rodilla. Eso es lo más importante para mí, pero es cierto que en los últimos dos años no jugué muchos partidos en hierba”, recordó el mallorquín, subrayando de nuevo que sus articulaciones sufren de lo lindo porque el césped obliga a jugar agachado. “Confío en poder hacerlo de nuevo. No hablo de ganar, hablo de poder hacerlo mejor de lo que hice en las últimas dos temporadas. Después de perder en Halle me marché a casa. No entrené durante unos días. Estuve unos días con familia y amigos. Pude ir a una fiesta de sábado con mis amigos. Tuve la oportunidad de ir a la playa en Mallorca. Hice un poco de trabajo físico en gimnasio, pero no llegué a entrenar allí. Necesitaba unos pocos días libres tras el estrés al que se vio sometida mi espalda en Roland Garros. Lo intenté con fuerza en Halle, aunque sé que no estaba preparado para hacerlo bien allí, pero unos cuantos días de entrenamiento me ayudan para recordar cómo jugar en hierba. Eso me viene bien, porque de esta manera cuando llego el miércoles aquí no lo hago desde cero”, dijo el mallorquín, que tiene un cuadro lleno de peligros porque debutará contra Klizan y en su camino están Rosol, Paire, Karlovic o Raonic. 

“La sensación de jugar en hierba es más llevadera, viene con más facilidad a mi mente. Estoy entrenando duro desde que llegué. Más de lo normal. Estoy entrenando más horas de lo que habitualmente entreno en este torneo”, confesó el campeón de 14 grandes. “Eso es positivo para mi rendimiento físico, especialmente para mi rodilla. Esto me da la opción de practicar bastante para preparar el torneo. Es el único torneo del año donde no tienes semanas para preparar ni partidos para comprender cómo estás jugando o para saber cómo estás de adaptado al suelo. Siempre fue más complicado saber qué nivel vas a ofrecer”. 

Que Nadal sume dos tropiezos seguidos en un grande es algo casi inédito, irreconocible en su carrera. ”El deporte en general se basa en victorias. No trata de derrotas. Esa es mi sensación”, explicó el balear. “Al final todos recuerdan al ganador, las victorias y nadie recuerda al derrotado. De manera que no importa si vienes jugando mal durante dos meses, pierdes ocho primeras rondas de manera consecutiva pero llegas a Wimbledon y lo ganas. Nadie se acordará de esos dos meses donde jugaste mal. Todos recordarán tu victoria en Wimbledon. Eso es el deporte. Lo bueno y lo malo del deporte. El ganador se lo queda todo”, siguió. “Obviamente, si hablamos de una sensación personal, ganar Roland Garros me da muchísima confianza y la posibilidad de jugar aquí con menos presión. Eso siempre tiene un impacto positivo, porque me da la opción de jugar mejor aquí. Lo negativo es que es cierto que no fui capaz de jugar como me hubiera gustado en hierba durante los últimos dos años. Voy a intentar jugar bien, con la mejor actitud posible. Estoy entrenando en ese sentido, siendo muy positivo en cada momento, dando lo mejor de mí en cada golpe, trabajando en los aspectos en que que realmente creo que tengo que trabajar para jugar bien aquí”. Antes de Wimbledon, Nadal y la fórmula de siempre: el trabajo como camino para reinar en el caos.

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