Murray solo salva a Mauresmo

Carmen Romero desde la ciudad de Madrid

“Nos sentamos al final de la temporada y decidimos que un cambio era lo mejor para todos. Agradezco a Jez [Green] y a Dani [Vallverdu] su trabajo estos años y les deseo lo mejor en el futuro”. Con esas palabras Murray hacía oficial el miércoles la ruptura con parte de su equipo técnico: Daniel Vallverdu, su asesor y compañero de entrenamiento y Jez Green, su preparador físico. Amelie Mauresmo continuará siendo la entrenadora del escocés. Precisamente, y según fuentes conocedoras de la situación, las diferencias entre la extenista y los dos técnicos desde que ella entró en el equipo a mitad de temporada han sido parte de la causa de esta ruptura.

Murray decidió contar con Mauresmo como parte fundamental de su entorno en la última edición de Roland Garros. Ivan Lendl se había marchado en marzo y Daniel Vallverdu había pasado a ocupar su puesto. Entonces, el escocés pensó en reemplazar al venezolano como entrenador por la excampeona francesa. Tomó esta decisión sin consultar con Vallverdu y Green, quienes se enteraron por la prensa. Ambos no estaban de acuerdo con la candidatura de Mauresmo, pero por encima de ello les incomodó que no se les hubiera pedido opinión.

Con este gesto las cosas no comenzaron de la mejor manera en el equipo del escocés. Media temporada después, han decidido, de mutuo acuerdo según la prensa inglesa, separar sus caminos. Durante los últimos meses el ambiente estaba enrarecido, prueba de ello fue la derrota del escocés en cuartos de final de Wimbledon. Más adelante las relaciones entre los miembros parecían haberse estabilizado un poco.

Con esta decisión, Murray fue de los primeros jugadores en contar con una entrenadora mujer. Sin embargo, no era su primera mentora, pues el actual número seis creció en las pistas bajo la supervisión de su madre, Judy Murray, hasta los 12 años. Después, Leon Smith se encargó de la joven promesa durante mucho tiempo, aunque siguieron contando con la ayuda de Judy. Murray confesó al diario Telegraph en 2013 que quizá cuando su carrera esté terminando sea buena idea contar con su madre de nuevo como entrenadora.

Vallverdu y Green han sido parte del equipo de Murray durante muchas temporadas. El tenista y Daniel se conocieron hace 10 en la Academia Sánchez Casal de Barcelona. Desde entonces, han sido amigos inseparables. El venezolano hizo de asesor y compañero de entrenamiento de Murray durante cinco años. Por su parte Green llevaba siete años al lado del británico, demostrando su valía indirectamente en la excelente forma física y rápida recuperación que demostraba el tenista temporada tras temporada.

Ahora Murray quiere ponerse a punto para volver a competir en lo más alto del circuito después de un mal año, y para ello está moldeando su cuerpo técnico. Con Ivan Lendl, junto a Vallverdu y Green, ganó su primer Grand Slam en el Abierto de los Estados Unidos de 2012, y la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres. En la siguiente temporada volvió a reinar en casa levantando su primer Wimbledon. Sin embargo, los problemas en su espalda le obligaron a parar la temporada de 2013 cuando ocupaba el tercer puesto en el ránking ATP. Murray se sometió a una operación que le dejó inactivo hasta el comienzo de la temporada 2014. En contra de los pronósticos y la fe del escocés, su recuperación no le devolvió los resultados ni el puesto que dejó. En marzo, el combinado Lendl-Murray se rompió tras los dos años más exitosos de su carrera. El británico se enfrentaba al cambio aún en el cuadro de su convalecencia. Después de un año cuesta arriba, Murray ha tenido que luchar duramente para mantenerse en el top-10. No ha levantado ningún grande ni Masters 1000 en 2014. En los títulos más importantes su mejor resultado fue la semifinal de Roland Garros. En ese momento el inglés decidió incluir a la ex tenista francesa como nueva entrenadora. Mauresmo estaba dispuesta a acompañar a Murray a los torneos y nutrirle de su experiencia de manera cercana, lo que el inglés le había reprochado a Lendl.

Desde que Amelie comenzó en el equipo, Murray ha ganado el título en Shenzen, Viena y Valencia, además de conseguir la clasificación a última hora para la Copa de Maestros. Pero allí Federer (6-1 y 6-0) le pasó por encima como quiso en la clasificación a semifinales. Un pésimo cierre de temporada. En conjunto, no han sido resultados malos para el fin de uno de sus peores años: tres títulos en poco tiempo, pero el escocés no se conforma. Quiere volver arriba y ser uno de los mejores, pero con otro equipo. Para ello ha tomado la decisión de depositar toda su confianza en su entrenadora, en detrimento de parte de su cuerpo técnico. Ha pesado más la buena relación con Mauresmo, además de las expectativas del tenista en la francesa, que los años pasados con Vallverdu y Green. El escocés piensa que es la mejor medida para volver a ser uno de los grandes. Para ello, el trato entre el británico y su entrenadora debe ser excelente. Así ha sido por el momento. Mauresmo ya tiene experiencia como instructora de un tenista, lo hizo con su compatriota Llodrá en 2010. Sin embargo, Murray es un jugador muy distinto. Ambos están de acuerdo en que la ex tenista tiene mucho que ofrecerle y puede devolverle a la cima. Desde luego, un ambiente sereno y sin ningún tipo de tensión en el equipo es una de las bases del éxito en los mejores tenistas. En pocos meses veremos si Murray ha acertado con su drástica decisión, y si le compensa la pérdida, o por el contrario con esta separación pierde la estabilidad que le ha durado años.

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