Mirando a 2016: Angelique Kerber

Álvaro Rama desde la ciudad de Madrid

Aclarar el peso real en el circuito. Ése parece uno de los interrogantes que puede descubrir la temporada 2016 sobre la figura de Angelique Kerber. Cuatro años consecutivos manteniendo una plaza entre las 10 primeras al cierre del curso sirve como buen atributo. Dar un paso adelante y comenzar a pelear por los títulos más prestigiosos del circuito, una asignatura bien pendiente. La zurda de Bremen ha encarnado un perfil de estabilidad, tiene un puesto reservado entre la élite y cierto respeto ganado en el vestuario. La autoridad real, sin embargo, se gana sonriendo en grandes torneos. Y la última campaña sirvió para pedir ese salto.

Durante 2015, Kerber ha sido la reina de los torneos de calibre medio. La alemana firmó la temporada más fructífera de su carrera. Cuatro de los siete títulos que figuran en su palmarés fueron recogidos durante los últimos doce meses. Los títulos logrados en Charleston, Stuttgart, Birmingham y Stanford sirvieron para mostrar varias cosas. Por un lado, temperatura cuando es capaz de encadenar partidos -sólo Serena Williams ganó más títulos en 2015-. Por otro, capacidad para rendir en todas las superficies – con coronas en tierra batida, pista cubierta, hierba y dura al aire libre. Todo ello, no obstante, en eventos de categoría Premier, el cuarto calibre de torneos del circuito femenino. Ahí viene la pregunta. ¿Hay margen para Kerber entre las grandes coronas? ¿Tiene el juego necesario para romper la resistencia de las favoritas? ¿Sabrá trasladar esa contundencia mostrada en retaguardia a los grandes escenarios?

Una duda irónica para quien dio el primer gran salto internacional con unas semifinales de Grand Slam en Nueva York ocupando uno de los últimos puestos del top100 femenino. Lejos, claro, del peso de la expectativa. Se habla, en cualquier caso, de una jugadora que ha tocado la penúltima ronda sobre la hierba de Wimbledon y presente entre las ocho mejores de tres majors durante su carrera. Su papel en citas históricas durante 2015, sin embargo, fue el gran borrón de la temporada. Sin superar la primera semana en ningún Grand Slam el retroceso en estos eventos fue evidente y cerrar nueve torneos con una o ninguna victoria -más que cualquier otra top10- introdujo en su sistema cierta inestabilidad.

El curso trajo cambios y necesidad de adaptación. El final de su etapa en febrero con el vivaz Benjamin Ebrahimzadeh, técnico durante las últimas dos temporadas, marca un punto de inflexión en el camino de la alemana. En sintonía con el movimiento realizado por Ana Ivanovic, Kerber ha optado por regresar a lo conocido.Volver a unir fuerzas con Torben Beltz, un entrenador de perfil discreto, el mismo que guió sus pasos durante 2012, cuando tocó el top5 y las semifinales de Wimbledon, supuso un cambio de dirección. Sesiones de trabajo junto a Steffi Graf para pulir el juego de pies, uno de los principales focos de trabajo según se reconoció abiertamente, llevaron a un renacimiento a mitad de temporada. Pasando de encadenar dudas a hacerlo con títulos sobre tierra batida, una superficie tradicionalmente no adorada por la alemana. Hasta lograr en un solo curso más títulos que en el resto de su carrera y volver a las WTA Finals como premio.

Pocas jugadoras tienen el impacto en carrera que presenta Kerber, toda una virtud en la era del fondo de pista. No demasiadas buscan la derecha paralela como cierre de intercambio con la valentía de Angelique, queprotege el flanco de revés con profundidad de pelota y presenta una anticipación  al alcance de muy pocas. Más variedad en el saque -su búsqueda de porcentaje suele ser castigada- y un atrevimiento más firme a entrar más en pista cuando hay dominio en el punto podrían ejercer como vías de mejora. En la era de la preparación física, con auténticos portentos rompiendo cada pelota, la paciencia desde el fondo va siendo tolerada con mayor efectividad. Un perfil que servir para dominar a la clase media, pero que queda corto para desafiar a las mejores raquetas. Quizá en quebrar ese patrón de contención tenga Kerber la respuesta a su crecimiento en el circuito. Probada su autoridad en el calibre medio ¿tendrá lugar entre las grandes copas en 2016?

Otros perfiles:

Mirando a 2016: Ana Ivanovic

Mirando a 2016: Victoria Azarenka

Mirando a 2016: Caroline Wozniacki

Mirando a 2016: Simona Halep

© TENNISTOPIC.com 2015. Todos los derechos reservados