Martina, 17 años después

José Izquierdo desde la ciudad de Madrid

La lista de convocadas de Heinz Guenthardt para la eliminatoria de Copa Federación que Suiza debe afrontar ante Polonia en la cubierta indoor de  Zielona Gora se hacía pública con una gran sorpresa: junto a Bacsinszky, Voegele y Golubic aparecía el nombre de Martina Hingis. A sus 34 años, la niña que asombró al mundo siendo número uno a edad adolescente vuelve a la competición por equipos más importante del panorama tenístico. Su última aparición en el evento data de 1998. Fue en el Palexpo de Ginebra, cuando una Suiza liderada en el banquillo por Melanie Molitor y en la cancha por su hija, Martina, caía derrotada en el quinto partido de la final ante la España de Arantxa Sánchez-Vicario y Conchita Martínez. Hingis hizo pareja en el decisivo punto de dobles con la siempre imprevisible Patty Schnyder, pero tan sólo ganaron dos juegos ante una dupla española mucho más experimentada en partidos de alta tensión.

La gran final de 1998 parecía ser el punto final de Martina Hingis en la Copa Federación. Jamás su país estuvo tan cerca de lograr el título como en esa temporada. Su hoja de servicios en la competición, además, era impoluta: en los cuatro años que disputó eliminatorias -debutó en 1995- ganó 26 de los 30 partidos que jugó. Solamente faltó el título como gran guinda del pastel. Los problemas en los tobillos que la obligaron a retirarse con tan sólo 22 años hicieron que el equipo suizo, que quedó con Patty Schnyder como cabeza más visible, no tuviese opciones de luchar por el campeonato. El regreso a las pistas de Hingis en 2006 no significó, sin embargo, su vuelta también por equipos.

Tampoco lo parecía su reentré al circuito hace temporada y media, cuando decidió que tan sólo participaría en partidos de dobles pero sus exitosas asociaciones con Lisicki primero y con Pennetta y Mirza después, llegando a finales de Grand Slams y ganando títulos Premier Mandatory, le han hecho observar con cierto interés el horizonte que se aproxima con los JJOO de Río 2016. Para disputar la cita olímpica, Hingis debe defender al equipo suizo de Copa Federación en varias eliminatorias. Y la suiza, que tan sólo apareció en unos juegos, los de Atlanta 1996, tiene entre ceja y ceja conseguir una medalla en Brasil. Una posible asociación con Roger Federer para disputar la prueba del dobles mixto, de la que ya se habló en Londres 2012, no se descarta. La participación en el dobles femenino, donde ya llegó a cuartos de final hace 19 años junto a Patty Schnyder, se da por descontada si Martina se compromete a jugar las eliminatorias que sean necesarias para ser elegible.

Suiza, que jugará ante Polonia para volver a un Grupo Mundial que no pisa desde 2004, está lejos de competir por el título como lo hacía cuando Martina lideraba el circuito a finales de la década de los 90. Hingis, diecisiete años después, será un activo importante si las eliminatorias se deciden en el quinto punto, el del dobles. Mientras ayuda a su nación a volver a la élite del tenis mundial, Martina pone la primera piedra de un largo camino que bien podría finalizar en Río 2016, con la suiza colgándose una medalla olímpico y sonriendo más que nunca.

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