Los invitados a la fiesta

José Izquierdo desde la ciudad de Madrid

Ocho plazas. Y todas asignadas por méritos. Invitados a la fiesta sin lugar entre los cien mejores. Con ganas, por tanto, de hacerlo bien en un marco tan grande como el de un grande, en uno de los escenarios más grandes del mundo. Melbourne Park recibe a sus ocho wildcards. Cada uno con una historia diferente. Algunos ya son conocidos y han librado escaramuzas interesantes en el circuito ATP. Otros, sin embargo, aún están por descubrir, con el libro de hazañas aún por escribir. En TENNISTOPIC se los presentamos a todos.

Denis Kudla, 122 mundial. A sus 22 años, este estadounidense de origen ucraniano aterriza por cuarta vez en su carrera profesional en Melbourne. Presente en el cuadro final vía fase de clasificación en 2012 y 2014, Kudla se ganó su plaza esta temporada por su buen hacer en los Challengers estadounidense de los meses de octubre y noviembre, que le valieron ganar la wildcard que entregaba la USTA al tenista con más puntos que defendiese la bandera de las barras y las estrellas. Tras un curso algo accidentado, con una mononucleosis que frenó su regreso al top-100 del ránking mundial, espera empezar a recuperar la confianza perdida en el Abierto de Australia. Debuta ante Feliciano López, decimocuarto preclasificado del torneo pero un tenista al que le cuesta arrancar en los grandes eventos. Si es capaz de alargar los intercambios y ser agresivo, puede ofrecer una resistencia más que digna.

Lucas Pouille, 136 mundial. A falta de juniors que impresionen, las esperanzas francesas del futuro están puestas en Lucas Pouille, que a sus 20 años ya acumula unos resultados más que interesantes en el circuito ATP. Se dio a conocer en Roland Garros 2013 ganando su primer partido de Grand Slam siendo un joven, pero su consagración definitiva se produjo en el pasado otoño, cuando alcanzó los octavos de final en París-Bercy venciendo a jugadores de la talla de Karlovic o Fognini por el camino. También ha demostrado ser eficiente más allá de las fronteras galas, alcanzando esta misma semana las semifinales del torneo Auckland, su mejor registro en el circuito hasta la fecha. Este último resultado le coloca muy cerca de romper la barrera de los cien mejores tenistas del mundo y en Melbourne podría derribar el muro. Agresivo y con descaro, como todo nuevo joven que se abre paso, tendrá en Gael Monfils un hueso muy duro en su estreno austral.

Zhang Ze, 187 mundial. El pasado curso China tuvo a dos de los suyos en el cuadro final. Wu Di se hizo con la wildcard en el playoff asiático y Zhang Ze superó la fase de clasificación y jugó un gran partido en primera ronda ante Fernando Verdasco. Este último repetirá presencia esta temporada en Melbourne Park tras ser de nuevo agraciado con una invitación tras ser resultar vencedor en el knockout oriental. Con grandes condiciones para el tenis y un físico privilegiado si entendemos que estamos hablando de un jugador chino, Zhang no acaba de superar las expectativas creadas hace unos años cuando alcanzó los cuartos de final del torneo de Pekín tras dejar en el camino a Richard Gasquet. Sin embargo, puede que su momento haya llegado. Jugará en la Rod Laver Arena y ante nada más y nada menos que Lleyton Hewitt. Tiene la oportunidad de enterrar a una leyenda local. ¿Lo conseguirá?

John Millman, 151 mundial. Un historial lleno de lesiones parecían haber enterrado la carrera de este guerrero de Brisbane, pero John Millman solo estaba en el taller, recuperándose para volver más fuerte que nunca. Su gran final de temporada parecía reservarle una invitación para el Abierto de Australia, pero su gran encuentro en el torneo de casa ante Roger Federer acabó por disipar todas las dudas. Tenista agresivo con derecha incisiva, buena mano en la red y revés mejorable, pero que defensivamente le saca de más de un apuro. Cruzará raqueta en primera ante Leonardo Mayer, cabeza de serie y reciente semifinalista en Sídney. El australiano no será favorito, pero con la grada de su parte y la inercia positiva con la que cuenta desde hace unos meses podría dar más de un susto en el tapete azul de Melbourne.

Thanasi Kokkinakis, 147 mundial. El tenista de mayor proyección de los nacidos en 1996. Y para dejar fuera de la ecuación a Borna Coric bien lo tiene que valer. Sin prisa pero sin pausa, Kokkinakis ha empezado a meter la cabeza en los mejores torneos del mundo. Se espera mucho de él en su segundo Abierto de Australia, aunque bien es cierto que los buenos resultados de su buen amigo Nick Kyrgios harán que los focos no estén tan pendientes de él, lo cual le puede beneficiar bastante. Un servicio asesino, combinado con un revés demoledor y una derecha cada vez más afinada. Todavía demasiado joven y alocado para alcanzar grandes cotas, no pedirá permiso para asestar golpes ganadores a su oponente. Su primer rival será Ernests Gulbis, undécimo preclasificado, la irregularidad personificada. Duelo de morteros.

James Duckworth, 119 mundial. La electricidad en persona. Pura potencia. Duckworth no es demasiado alto, pero puede sacar como un cañonero. Veloz por la pista, en ocasiones hasta atropellado. De progresión lenta pero segura, con 22 años está cerca de ingresar por primera vez entre los cien mejores tenistas del mundo. Llega al Abierto de Australia tras alcanzar los cuartos de final de Brisbane y se enfrentará en primera ronda a un viejo conocido: Blaz Kavcic. Ante el jugador esloveno ha disputado ya tres partidos, todos ellos en torneos de Grand Slam, incluido un maratón de seis horas en Melbourne Park en 2013 que acabó con el balcánico en tercera ronda y con el australiano siendo atendido por calambres. Ganas de revancha pero con el objetivo principal en el horizonte, arañar los puntos necesarios para no tener que necesitar más wildcards en torneos grandes.

Luke Saville, 164 mundial. Hace unos meses parecía ser otro ejemplo de joven junior australiano que se quedaba por el camino, pero en 2014 Saville empezó a demostrar el porqué durante unos años fue considerado una de las grandes promesas del circuito ATP. Consiguió regularidad en su juego, ganó en Wimbledon su primer partido de Grand Slam, y accedió a cuadros finales a través de fases previas antes de que una inoportuna lesión le dejase en el dique seco en los meses veraniegos. Jugador con mucha clase, paciente en los intercambios y con buen toque en la red. Si los problemas físicos son parte del pasado, tiene potencial para mantenerse entre la élite. En el cuadro final se las verá como Tim Smyczek, un aguerrido jugador estadounidense procedente de la fase previa

Jordan Thompson, 273 mundial. Por segundo año consecutivo se llevó la wildcard en el playoff australiano venciendo en la final a John Patrick Smith. A sus 20 años, se espera mucho de Jordan Thompson tras un 2014 en el que demostró su talento con cuentagotas. Jugador agresivo, con las ideas defensivas muy claras pero que peca de ineficaz en la retaguardia. El año pasado cruzó raqueta con Jerzy Janowicz y llegó a dominar el partido por dos parciales de ventaja antes de ceder en el debut pero este año el sorteo ha sido más benévolo con él poniéndole en su camino al portugués Joao Sousa. El luso es un jugador batible para el imprevisible tenista de Sídney a pesar de sacarle más de 200 puestos en el ránking ATP.

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