Los Bryan, contra el tiempo

José Izquierdo desde la ciudad de Madrid

El tiempo pasa para todos. Incluso para la mejor asociación de la historia del tenis. El pasado mes de abril cumplieron 38 años y el cuerpo y los resultados empezaron a resentirse. La temporada 2015 fue la segunda en la última década en la que Bob y Mike no acabaron como la mejor pareja del año. Su derrota ante Jean Julien Rojer y Horia Tecau les dejó sin opciones de acabar con el mejor tándem del curso. Unas semanas antes habían cedido el primer puesto del ránking en beneficio del brasileño Marcelo Melo, que fue capaz de conseguir exitosos triunfos con diferentes compañeros.

Hacía mucho tiempo que no veíamos a los hermanos Bryan fuera de los primeros puestos del ránking de dobles de la ATP.  Alcanzaron por primera vez el número uno del mundo en 2003, el mismo año en el que lograron ganar Roland Garros -su primer Grand Slam- y la Copa de Maestros. El 2004 fue, junto a 2015, el único curso en el que los estadounidenses acabaron una temporada sin un major en su buchaca. El inicio de 2016 tampoco auguraba mejorar sus prestaciones de los últimos doce meses. Cayeron en la tercera ronda del Abierto de Australia ante Klaasen y Ram, y aunque hicieron final en Delray Beach y firmaron semifinales en Miami, hincaron la rodilla ante parejas a priori inferiores.

La temporada de tierra batida aparecía en el horizonte como la ocasión perfecta para redimirse. Alzaron la corona en Houston aunque perdieron en su primer encuentro en Montecarlo ante los especialistas en arcilla Cabal y Farah. En Barcelona mostraron su mejor versión del año, batiendo a Kubot-Matkowski, Huey-Mirnyi y Cuevas-Granollers para conseguir su primer ATP 500 del año y de paso salvarse de caer más allá del top-10 del ránking mundial. El chest bump volvía a aparecer a menudo en sus partidos. Con las actuales reglas del dobles, donde no existe la ventaja y sí el punto de oro, y donde el tercer set es un match tie-break a diez puntos, la línea entre el triunfo y la derrota es muy delgada. Así lo experimentaron en Madrid, perdiendo un encuentro que quizá debían haber ganado ante Herbert-Mahut en los cuartos de final.

En Roma vivieron la otra cara de la moneda. Superaron tres bolas de partido ante sus compatriotas Sam Querrey y Steve Johnson en el partido de debut, y avanzaron a cuartos de final. Entre los ocho mejores, derrotaron a Jamie Murray y Bruno Soares, vigentes campeones del Abierto de Australia y segunda mejor pareja de 2016, lo que les hace subir al tercer puesto de la Race hacia Londres. Aún muy lejos en cuestión de puntos de los dos primeros clasificados del curso, parece que los Bryan vuelven por sus fueros bajo el abrigo del polvo de ladrillo. Ocurra lo que ocurra en el Foro Itálico, todo indica a que pocas parejas serán tan favoritas como los gemelos estadounidenses para alzarse con el título en Roland Garros.

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