“Lloré cinco minutos antes de la final”

Álvaro Rama desde la ciudad de Madrid

El pundonor como bandera para derribar cualquier muro. Stan Wawrinka, que no había ganado un grande antes de cumplir los 30 años, se endureció como nunca para levantar en Nueva York sobre Novak Djokovic el tercer Grand Slam de su carrera. El suizo remontó (6-7 6-4 7-5 6-3) ante el número 1 mundial una batalla de tres horas y 54 minutos y ofreció una metamorfosis total en Flushing Meadows. En la pista más grande del mundo ante el jugador más dominador en la actualidad, el de Lausana pasó de derrumbarse en el vestuario, incapaz de contener las lágrimas ante la presión, a no mover un músculo sobre la pista, mostrándose impasible ante la magnitud del acontecimiento.

“Tienes que aceptar el sufrimiento y casi tienes que disfrutar con él”, señaló el helvético con la copa a su lado. “Creo que este Grand Slam ha sido el más doloroso, mental y físicamente, de cuantos he jugado. Estaba cansado ya al principio del partido y sentí calambres en el tercer set. Me dolía el cuerpo en el cuarto pero, como hablé con Magnus, lo más importante era no mostrar signo alguno. Absolutamente nada. Darlo todo y pelear buscando la victoria”, explicó el suizo, que superó con absoluta frialdad (nada menos que 46 tiros ganadores) la portentosa defensa del balcánico.

“Antes de la final sentí los mayores nervios de toda mi vida”, reveló mostrando un lado humano , el plano completamente a lo mostrado en pista. “Estaba temblando en el vestuario. Cuando comenzamos a hablar´los últimos detalles con Magnus cinco minutos antes del partido, empecé a llorar. Estaba envuelto en temblores. Mi única certeza era que mi juego estaba allí. Físicamente estaba preparado”, expresó. “Me dije ‘lucha y tendrás una oportunidad’. Al cabo de unos juegos, comencé a creer en mí mismo, a estar en el partido. Mi único pensamiento era el partido, no en lo que sucedería si llegaba a ganarlo. ¿Era la final del US Open? No, me enfoqué en lo que decía hacer en pista”.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: WAWRINKA, EL QUINTO ELEGIDO

El suizo, que pasó de salvar una pelota de partido en los octavos de final y de atravesar sets perdidos en los cuatro partidos previos a la final, firmó el partido más bravo del torneo al pelear por la copa. Una subida de temperatura habitual en su carrera. “Nunca doy mi mejor nivel en la primera ronda, pero encuentro la manera de ir mejorando conforme acumulo partidos. Gano confianza con cada victoria en Grand Slam y cuando llego a la final sé que mi juego está listo”, desgranó el de Lausana, calmado a sus 31 años al repasar la evolución de su trayectoria.

“Siempre he tomado mi carrera paso a paso. Primero quise ser jugador profesional, ganarme la vida con mi pasión. Después aspiré a entrar en el top 100, más tarde en el top 50. Así he manejado mis objetivos. Jamás empecé a jugar pensando en el número 1 o en ganar un Grand Slam. He ido etapa a etapa”, indicó. “Lo único que quiero es empujar mi límite. Y eso significa que cuando deje de jugar al tenis no pueda mirar atrás y tener remordimiento. ¿Por qué no entrené más? ¿Por qué no hice esto o aquello. Sólo quiero desafiar mis límites y ver qué puedo lograr”.

Lejos de mostrar una postura orgullosa, quiso marcar la brecha que le separa de los más fuertes, estableciendo un escalón distinto para situar a los jugadores más dominadores de su era. “Estoy realmente lejos del Big 4”, espetó, refiriendo al grupo formado por Federer, Nadal, Djokovic y Murray. “Si miramos los torneos que han ganado y cuántos años llevan ahí… Sí, es cierto tengo tres Grand Slams pero, ¿cuántos Masters 1000 tiene Murray? Ellos llevan dominando diez temporadas. No solamente han logrado ganar, sino que se han mantenido en las semifinales o la final en cada torneo. Por eso no estoy ahí”, asumió con humildad. “No quiero, de hecho. Simplemente trato de ser lo mejor que pueda en mi carrera. Estoy muy contento con lo que he hecho hasta ahora. Es algo con lo que nunca soñé”, dijo Wawrinka, descartando de raíz que alcanzar el número 1 sea un objetivo.

En Nueva York, donde el espectáculo corre en paralelo a la competición, el show de un hombre que ha crecido para destrozar cualquier techo imaginado.

© TENNISTOPIC.com 2015. Todos los derechos reservados