Federer busca sus pies

Rafael Plaza desde la ciudad de Sevilla

Roger Federer en un partido del Abierto de Australia en 2013

Es una situación desconocida. Roger Federer, el tenista de los récords eternos, el hombre de los 17 grandes, afronta la pretemporada por primera vez en más de una década fuera de los puestos de privilegio de la clasificación. Es el retrato de su temporada. El suizo cierra 2013 con un puñado de malas noticias porque no ha llegado a la final de un Grand Slam (no pasaba desde 2002) y, en consecuencia, no ha celebrado la victoria final en un grande. Además, solo ha sumado un título (Halle), el peor registro desde 2001, cuando levantó su primera corona en Milán. Su clasificación para la Copa de Maestros, certificada días antes del arranque de la misma en el Masters 1000 de París-Bercy, radiografió todos los sinsabores de un año lleno de golpes, como la derrota en segunda ronda de Wimbledon ante el ucraniano Sergiy Stakhovsky, un jugador sin galones que demostró la perdida de respeto de los contrarios hacia el suizo.

La irregularidad ha acompañado a Federer durante 2013. Los números hablan de un jugador desarmado, uno al que le abandonaron todas las cualidades sobre las que ha construido su leyenda. El saque (mantenidos los porcentajes, reducida la capacidad para sacarle de apuros) estuvo lejos de la brillantez de cursos pasados. Como siempre, el suizo penó en los puntos de rotura (perdió el 45% de las bolas de break que afrontó con su saque y solo ganó el 26% de los servicios contrarios). Además de entregar muchos encuentros decididos por detalles, cuando el partido se estiró, cuando el pulso se trasladó al plano físico, Federer terminó claudicando. Finalmente, la movilidad de antaño brilló por su ausencia.

“Federer no se mueve tan bien como el año pasado”, resumió Novak Djokovic antes del partido que enfrentó a ambos en el último torneo del año en Londres. El juego de pies, el corazón de un esquema mágico, un tiro invisible entre un argumentario tan amplio como el océano, notó la erosión producida por el paso del tiempo. Camino de los 33 años, Federer no golpeó en posiciones que le permitieran tener el control del punto. Obligado a disparar forzado, con la espalda castigándole, el suizo no pudo llevar la agresividad al límite.

“Es cierto lo que dijo Djokovic, pero también sería extraño si pudiera moverme a mi mejor nivel después de un año donde no pude entrenar suficiente y donde fui perdiendo parte de mi confianza”, explicó el suizo en una entrevista concedida a Credit Suisse, uno de sus patrocinadores. “No siento que sea tan rápido como en mis mejores años y, a pesar de ello, todavía puedo competir con los mejores. Eso me hace ser positivo”, siguió, consciente de que hasta París-Bercy había perdido seis de los siete partidos que le midieron ante un top-10 y que terminó el año con un balance de 4-10, acunado por el techo de final de temporada. “Durante meses he jugado preocupado por los problemas de espalda. Tomé hábitos malos. En pista, me echaba hacia detrás en lugar de hacia delante. Perdí mi agresividad habitual. Y de alguna manera me convertí en un jugador distinto. Necesito algún tiempo para sacar todo eso”.

Ahora, antes de arrancar en Brisbane como preparación para el Abierto de Australia (desde el 13 de enero), Federer buscará en Dubai el tono físico necesario para convertir sus pies en alas. “Me estoy concentrando completamente en mi entrenamiento. No participaré en ninguna exhibición, a diferencia de 2012 cuando fui a Sudamérica. Es importante que pueda entrenar duro en Dubai durante diciembre sin problemas. Creo que me llevará hasta abril el recuperar tono completamente con mi entrenamiento. Me gustaría ganar unos cinco torneos y jugar en las grandes finales. Eso es lo que me divierte”. Con Federer, por supuesto, nada es imposible.

  • Pablo1989

    “no ha celebrado la victoria final en un grande (no ocurría desde 2003)”. Federer tampoco ganó Grand Slam en 2011

© TENNISTOPIC.com 2015. Todos los derechos reservados