Lara busca a Lara

Rafael Plaza desde la ciudad de Sevilla

“El camino para volver a estar entre las 100 mejores es trabajar y entrenar duro. No hay otro secreto. No existe ninguna táctica o técnica para volver arriba. Es lo que hay. Trabajar y punto”. Lo que Lara Arruabarrena cuenta a este portal desde Colombia es lo que sucede sobre la pista: cuando mañana acabe la jornada en el torneo de Bogotá, la española acumulará 11 partidos en los últimos nueve días entre individuales y dobles, toda una paliza. “Jugué tres partidos en Medellín. El día que perdí viajé por la noche porque al día siguiente tenía que jugar ya en Bogotá”. Allí, en la capital de la república unitaria de América, Arruabarrena superó tres cruces de la fase previa, dos del cuadro final y se citó con Jelena Jankovic en los cuartos de final de un torneo que ya ganó en 2012. Fue un paso más hacia su objetivo final: en la tierra batida que tantos buenos resultados históricamente le ha dado, Lara sigue buscando a Lara.

Esto fue lo sucedió en el pasado para condicionar el presente. Hace un año, la tolosarra competía con los galones que lleva en la raqueta la número 71 del mundo. Una mononucleosis echó el freno a su temporada, impidiéndole debutar en Copa Federación ante Japón en Barcelona y retrasando su regreso al circuito hasta el torneo de Eastbourne, con la gira de tierra batida ya consumida. Ahora, y como consecuencia de aquellos meses de parón, Arrubarrena es 182 mundial. “Hace un año me hicieron parar por la mononucleosis, empecé en Eastbourne, pero entre los meses que estuve parada y los meses que tardé en tomar el ritmo, más o menos hasta el torneo de Seúl [después del último grande del año], no sumé apenas puntos”, recordó Lara, que defiende tan solo 13 hasta Wimbledon, una irrisorio botín de puntos que le permitirá usar la arcilla europea como impulso para recuperar el terreno perdido. “Ahora tengo todo lo que perdí el año pasado para recuperar”. Eso es buena noticia a medias: cada victoria serán puntos limpios para mejorar un ránking que ahora mismo es un yugo porque le obliga a discutir por una plaza en el cuadro final de los torneos bajando a las peligrosas fases previas, donde tanto hay en juego. Un mundo lleno de necesidades encontradas.

“Trabajar y punto. Es el único camino para volver a estar entre las 100 mejores”

“No voy a ser ni la primera ni la última que debe jugar previas por una lesión o porque pierde ránking. Es duro porque no es lo mismo jugar la fase previa en un Grand Slam que entrar directamente al cuadro final. Cambia mucho por todo, pero es lo que hay”, explicó la cuartofinalista de Bogotá. “Sé que he estado top-100. Y sé que si he estado una vez, puedo volver a estarlo. El nivel lo tengo. Si tienes el nivel las previas las acabas pasando y terminas ganando partidos del cuadro principal. No lo tomo como algo malo. Es lo que me toca ahora. Si hago bien las cosas volveré a jugar sin pasar por ahí. No es algo que me preocupe mucho. Tampoco llevo un montón de torneos jugados este año, si veo que voy mal dosificaré. Ahora mismo estoy bien físicamente. En esta gira me lo noto porque he jugado muchos partidos, pero un poco de masaje, un poco de hielo y a preparar el día siguiente”.

En Bogotá, la vasca sometió a Ormaechea, que es la número 73 del mundo, para agarrarse a los cuartos de final en una señal de que ránking y potencial no van de la mano ahora mismo. ”He sufrido en la pista porque el partido ha sido muy igualado”, explicó Arrubarrena después de inclinar a la jugadora argentina, una experta de la superficie que defendía la final de 2013. “Nos encontramos prácticamente en cada torneo, nos conocemos mucho y ya habíamos jugado tres veces antes. Sabía que podía ganar cualquiera, aunque ella esté por delante en el ránking. Eso da igual”, prosiguió. “Iba 6-4, 5-4 y 0-40 sacando ella. He tenido tres bolas de partido ahí, las he perdido y me he puesto muy tensa. Al final, he podido ganar en el tie-break. Ha sido un buen encuentro, dentro la altura porque la altura es para las dos al final. No hay excusa que valga”.

¿La altura? ¿Cómo va a ser la altura un problema si pese a ella la 182 del mundo tiene un balance de 12 victorias y una sola derrota en Colombia, donde además ha conquistado un trofeo y ha llegado otras dos veces a cuartos de final? ”La altura me va bien”, aseguró la española entre risas sobre las difíciles condiciones que las jugadoras deben afrontar, con la pelota avanzando a la velocidad de un tren de alta velocidad. “Cuesta mucho jugar en Colombia porque no compites cada día a 2600 metros de altitud. Es más, si te toca con una colombiana en primera ronda, aunque sea una jugadora invitada por la organización, es peligroso porque ella está acostumbrada a jugar aquí, pero las demás no. Al final, si acabo ganando un par de partidos la altitud me beneficia porque me adapto muy bien. Es como si jugara prácticamente a nivel del mar. Igual a otras jugadoras les cuesta mucho más”, siguió la tolosarra. ”Cada año que vuelvo digo: ‘¡no sé cómo me va bien en Colombia’. Los dos primeros días son dramáticos. De ponerme a llorar y tirar la raqueta fuera de la pista. En Medellín estaba desquiciada, no podía meter una pelota, pero si vas ganando partidos te vas acostumbrado. Y ahora mismo ya me siento cómoda”.

Arruabarrena tiene un récord de 12 victorias y una sola derrota en Bogotá

En ese momento dulce ya está Arruabarrena, con un puñado de partidos encima. Y ahí, en la recta final del torneo, aparece Jelena Jankovic, la número nueve del mundo, como gigantesco obstáculo en el camino. “Tiene muchísimo mejor revés. Es más, se invierte de revés. Le jugaré un poco más por la zona de la derecha, pero tampoco me voy a encallar ahí porque si ella se pone a jugar solo con el drive también juega bien”, radiografío la española sobre su rival. “Va a ser duro. Si está entre las diez mejores es por algo, evidentemente. Ya jugué con ella en el Abierto de los Estados Unidos y fue así”, continuó. “La verdad es que no he entrado con muchísimas tácticas a los partidos estos días. Albert [Torras, su entrenador] me suele decir un par de cosas antes de entrar a los partidos, pero como tiene la posibilidad de salir a pista podemos después ver los cambios que hay que hacer sobre la marcha”.

Sobreviva o no a la serbia, la jugadora española tiene motivos para encarar lo que viene con la confianza que toda jugadora necesita de su lado en la soledad de la pista, pensando quizás en qué metas asaltar. ”Nunca he sido de ponerme un resultado en un torneo porque jamás sabes cómo vas a estar al llegar a ese torneo”, confesó Lara.” Otros años sí que me he puesto un ránking como objetivo, pero esta temporada ni siquiera lo he comentado con Albert. Lo primero es mejorar en todo. Cambié de preparador físico en enero y estoy haciendo ahora una preparación muy diferente. Lo primero es mejorar, no el ránking. Necesito entrenar para mejorar muchas cosas. El ránking llega por sí solo si estoy en una buena línea”. Es la fórmula del éxito escrita por una luchadora. “Entrenar duro y trabajar mucho. Solo eso”.

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