La última parada antes del infierno

Rafael Plaza desde la ciudad de Sevilla

“Mi primer gran objetivo es intentar llegar bien al Abierto de Australia”. Rafael Nadal aparece con las heridas de guerra aún abiertas. Acaba de perder la final de la Copa de Maestros ante Novak Djokovic en el último partido de la temporada. Se le acaba de escapar por segunda vez el único gran título que no tiene en su laureado palmarés. Su temporada, brillante, queda marcada para la eternidad como uno de los retornos a la competición más espectaculares que la historia contempló jamás. La cabeza del mallorquín, engranaje del guerrero, ya piensa en el futuro que comenzará a preparar tras hacer una parada en el Caribe, disputar un puñado de exhibiciones en Perú, Chile y Argentina, pasar por la consulta para revisar su rodilla a finales de noviembre y soltar la raqueta durante 15 días para sanar cuerpo y mente al abrigo de Manacor, su refugio de siempre. Luego, cuando las luces de Navidad brillen durante el mes que cierra el año, el español gestará entre el gimnasio y la azulada pista cubierta de la tierra que acunó su infancia un plan para unificar físico y tenis. Antes de cerrar el año, ya estará disputando el torneo de Abu Dabi para asaltar luego las dos primeras citas oficiales del anuario: Doha y el Abierto de Australia.

El primer Grand Slam de la temporada es el tanque de oxígeno que el número uno necesita para navegar por el espacio. Nadal sabe que en 2014 pagará el peaje de su deslumbrante 2013. Como ha sido campeón en diez torneos, como ha llegado a la final en otros cuatro, como ha dominado con tenacidad dos grandes tramos de la temporada (gira europea de tierra batida y gira estadounidense), deberá defender una ingente cantidad de puntos desde febrero. En el calendario aparecen pocos espacios en blanco (Miami, cita a la que renunció esta temporada y Wimbledon, donde sus rodillas sufren más). Apenas hay resquicios para que el mallorquín meta sus punzantes colmillos. En Australia, sin embargo, no protege nada porque se perdió la pasada edición por una infección gastrointestinal que retrasó su regreso al circuito tras la rotura parcial del ligamento rotuliano y la hoffitis que atacaron a su rodilla izquierda durante siete meses interminables. En consecuencia, mientras Djokovic, su rival por el trono, no puede sumar (defiende la corona, ha ganado cuatro veces en las antípodas), Nadal contará cada victoria como puntos para el ránking y los celebrará con los brazos en alto porque después le tocará a él sostener lo insostenible: 7000 puntos hasta después Roland Garros y 4010  hasta después del Abierto de los Estados Unidos.

“Evidentemente, el escenario cambia mucho [La Copa de Maestros y el Abierto de Australia]. Las condiciones de juego son completamente distintas”, analizó el número uno mundial en Londres. “Eso no niega que Djokovic sea un fantástico jugador en todas las superficies y condiciones. O juego al 100%, o las opciones de ganar son muy pocas”, siguió, consciente de las dos derrotas consecutivas que sumó contra Nole en la recta final del curso tras recuperar el número uno del mundo. “Él ha tenido un gran éxito en Australia. Yo he sido capaz de ganar una vez, jugar otra final y me he lesionado dos veces en cuartos. Siempre he sentido que es un torneo que se me da bien. Es un torneo que me gusta”.

Melbourne tiene todo lo que Nadal desea. Las condiciones climatológicas, partidos bajo el sol enmarcados dentro del verano austral, conceden a sus tiros los efectos que el techo le niega. Aunque la superficie premia al atacante, no castiga en exceso al que defiende y permite contragolpear, a diferencia de otros suelos vertiginosos. Además, la velocidad de la pista no es ni de lejos la más veloz del circuito. El ejemplo más claro es también el más conocido: en el cuadrilátero australiano se escribió la final más larga de la historia de los grandes (5 horas y 53 minutos) entre Djokovic y Nadal en 2012, un acto interpretado con diálogos de mil palabras. Todo eso, por supuesto, ya lo sabe el número uno del mundo. La conclusión es clara: posiblemente, y tras Roland Garros, el Abierto de Australia sea el Grand Slam donde el campeón de 13 grandes tenga más opciones de seguir escalando en su camino hacia el cielo.

¿Cuándo expiran los puntos actuales de Nadal en 2014?

10 de febrero – 150 puntos (final en Viña del Mar)

17 de febrero – 250 puntos (campeón en Sao Paulo)

3 de marzo – 500 puntos (campeón en Acapulco)

17 de marzo – 1000 puntos (campeón de Indian Wells)

21 de abril – 600 puntos (finalista en Montecarlo)

28 de abril – 500 puntos (campeón en Barcelona)

12 de mayo – 1000 puntos (campeón en Madrid)

19 de mayo – 1000 puntos (campeón en Roma)

9 de junio – 2000 puntos (campeón en Roland Garros)

7 de julio – 10 puntos (primera ronda de Wimbledon)

11 de agosto – 1000 puntos (campeón en Canadá)

18 de agosto – 1000 puntos (campeón en Cincinnati)

8 de septiembre – 2000 puntos (campeón del Abierto de los Estados Unidos)

6 de octubre – 300 puntos (final en Pekín)

13 de octubre – 360 puntos (semifinal en Shanghái)

3 de noviembre – 360 puntos (semifinal en París-Bercy)

10 de noviembre – 1000 puntos (final en la Copa de Maestros)

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