La sombra de Wozniacki

Álvaro Rama desde la ciudad de Madrid

Es un retrato de inseguridades. Otrora un manojo de virtudes convertidas ahora en heridas abiertas. La número 1 de entreguerras, la mujer que convirtió una plana consistencia en su autopista a un trono vacío, con más aroma de regencia que de legítimo reinado, deambula sin rumbo aparente por el circuito. Habiendo perdido su mayor foco, un conservadurismo impenetrable que calcinaba voluntades en días de mayor gloria. Caroline Wozniacki, que sigue escribiendo un curso salpicado de desconsuelos, se vio zarandeada con vigor sobre el cemento de California por la serbia Jankovic. La contundencia de la derrota, con una mujer acostumbrada a cebar el reloj racaneando el cierre de la primera hora, sitúa otro ladrillo en un creciente muro de lamentaciones. En el primer choque top10 del año, un calibre de colisión donde firma 10 caídas en los últimos 12 duelos, apenas tuvo cuatro juegos que llamar suyos. Una explosión de realidad entre los dedos.

Salir en cuarta ronda de California, a años luz de la final jugada el pasado año, plasma el círculo vicioso de la escandinava. El próximo lunes las listas oficiales tendrán una circunstancia inédita desde 2008: no imprimirán su nombre entre los 15 primeros puestos. Un varapalo para la novena tenista de la historia con más semanas en la cumbre. Un dominio ejercido durante período de transición. Con perfiles detenidos, a imagen de una Serena inmersa en lesiones, Sharapova levantando vuelo tras cirugía o Azarenka endureciendo un físico de cristal y una raqueta de reciente maternidad (Kim Clijsters) como oposición más firme. Fue un espejismo, quizá un gobierno más moral que práctico en un tiempo donde el simple aguante conducía pura desesperación y desidia. Pese a ello, grandes cruces cargadas ante la opinión pública: la ausencia del Grand Slam y, con apenas 6 triunfos top5 y balance pálido ante cada superestrella, su deficiente gestión de la colisión directa.

Más fina que nunca, parece haber perdido la fuente de desaliento que brotaba de esa chispa de piernas. El ser una pared que poco ofrece pero todo lo aguanta. Una mujer acostumbrada a moderar, con pérdida de caballos en el tren inferior y precipitación por respuesta, va firmando imprecisiones rara vez vistas. Rondando la treintena en dos partidos de Indian Wells, una locura para una apologeta de la asepsia.Y un estilo que no responde a las preguntas abiertas. Sin notables mejoras en una derecha expuesta, con pérdida enteros su juego de piernas, influyendo directamente en su cobertura de fondo. Un servicio abordable le sitúa de continuo a remolque, llegando ahora más tarde que nunca. Sin tiros definitivos y ahora sin remanente en las piernas. Cambios en la raqueta, abrazando la fórmula Babolat, buscando en los impactos un extra de spin y potencia. Cambios en el banquillo, persiguiendo en un Hogstedt, ex guía de Sharapova, que duró meses y después en Mortensen, técnico actual, un par de ojos distintos a los de Piotr, el padre que todo lo mira. Búsqueda de soluciones que por ahora no llegan.

Una coleccionista de títulos en su fase más cálida, con una veintena de cetros en la vitrina, apenas guarda una final en la última temporada. En el evento de Luxemburgo, en pleno otoño, ante perfiles de retaguardia cuando la campaña ya agoniza. Afiliada a los puestos de cabeza, el descalabro fue de los más pronunciados que se recuerdan: número 1 al cierre de 2011, no ha alcanzado el WTA Championships, donde acuden las ocho mejores del curso, en las últimas dos temporadas. Perdida entre cambios, con una erosión manifiesta, Caroline se revuelca en su propia sombra.

  • KGlamascarA KG

    Grandisimo ARTICULO .

  • LoveThirty

    La derrota ante Jankovic no es extraña pero si la forma, demasiado fácil para la serbia que encontró muy poca resistencia, y eso es lo preocupante. En fin… Una pena que una ex-nº1 se encuentre a la deriva en el ranking a pesar de tener uno de los mejores reveses a dos manos del circuito.

© TENNISTOPIC.com 2015. Todos los derechos reservados