La exigencia de Muguruza

Rafael Plaza desde la ciudad de París

Garbiñe Muguruza descansaba en el hotel a las seis de la tarde cuando debería haber estado empezado su encuentro de octavos de final de Roland Garros. Al mediodía, y después de los nubarrones que descargaron agua sobre París, la organización del torneo tomó la decisión de suspender hasta mañana el partido que medirá a la española contra Flavia Pennetta, programado en el último turno del domingo en la Philippe Chatrier. A la vez, y para no beneficiar a la próxima rival de ese cruce, el encuentro entre Maria Sharapova y Lucie Safarova también se aplazó. En consecuencia, las ganadoras jugarán los octavos (lunes) y los cuartos (martes) sin un día de descanso. Muguruza, que derrotó a Kerber tras remontar su primer partido de la temporada desde Indian Wells, vivió esa espera intentando desmenuzar la tensión que le cuelga de la raqueta.

“A Garbiñe le cuesta disfrutar en la pista porque siempre quiere más”, explicó Alejo Mancisidor, entrenador de la número 20. “Por ejemplo, entrenando mete ocho bolas muy buenas, falla una y se enfada. Es demasiado exigente. Tiene que aprender a relativizar mucho más”, prosiguió el técnico de Muguruza, que sabe mejor que nadie cómo se exige su pupila. “He hablado con ella para que se deje de exigir tanto, pero en general está más madura. Es un año de madurez. Ha ganado tres partidos y el de Kerber en el tercero, que es algo que le vendrá muy bien”, añadió. “En París, va de menos a más, sobre todo de confianza. Venía a buen nivel de tenis, pero el encuentro de tercera ronda le ayudó mucho para coger moral de cara a estas rondas”, insistió sobre la joven de 21 años. “Si gana a Pennetta tiene una ventaja: ya ha jugado aquí unos cuartos de final y no le va a pillar de nuevo. Según todo el mundo, Roland Garros era el torneo que peor le debería ir, que en tierra es donde peor juega. La realidad es que Garbiñe juega igual en todos lados”, aseguró Mancisidor.

“La verdad es que ha tenido unos cuantos partidos malos este año”, recordó Conchita Martínez, la capitana de Copa Federación, que vio a la española atravesar algunos altibajos durante el primer trimestre del curso. “Pero no creo que se haya estancado. Tiene que pasar por todas estas etapas y seguir aprendiendo”, prosiguió la exnúmero dos mundial. “Con Kerber sacó un partido complicado, pero lo importante es que lo hizo. En un torneo como Roland Garros esto te sirve para tomar aire, jugar mejor y quizás poder seguir en esa línea todo el año”. 

Mientras Muguruza tenía que esperar para pelear por los cuartos, la joven Paula Badosa debutaba en el cuadro júnior del torneo derrotando 6-3 y 6-1 a la italiana Turati. Para la 270 mundial, que ganó partidos en los torneos de Miami y Madrid, es volver a donde empezó, encarando una realidad completamente distinta.”Vengo de jugar torneos grandes y cambiar a una prueba júnior es un poco complicado para mí”, valoró Badosa, que el año pasado llegó a los cuartos de final en París. “Este torneo es un reto, ver cómo soy capaz de llevarlo y cómo puedo gestionarlo. Es complicado asimilarlo y tengo bastante presión, es como si tuviera una obligación”, confesó. “Hemos decidido jugar aquí para gestionar la presión que me pongo a mí misma. Y porque obviamente hay nivel. En un partido WTA tienes que estar constante todo el día tiempo, aquí hay veces que te puedes permitir tener un bache porque las jugadoras son más inmaduras. Esa es la diferencia entre las júniors y las profesionales”, cerró Badosa, candidata a todo en Roland Garros.

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