La cuarta de Horia

José Izquierdo desde la ciudad de Madrid

Horia Tecau nació para ser jugador de dobles. No es lo que sueña uno de niño, es cierto, pero la trayectoria de este espigado tenista nacido en Constanta en febrero de 1985 apuntaba a lo que finalmente ha sido: un tenista con una exitosa hoja de servicios en la modalidad de parejas. La carrera deportiva de este jugador rumano la marca Wimbledon. Allí consigue su mayor éxito como singlista -semifinales en la prueba junior en 2002-, domina la competición de dobles en la misma categoría -títulos en 2002 y 2003 junto a Florin Mergea- y ya como profesional cae derrotado consecutivamente en tres finales -2010-2012- teniendo en el mismo lado de la red al sueco Robert Lindstedt. En el mismo césped del All England Club confluyen una mezcolanza de sentimientos en el pecho de Horia pero lo que sobresale por encima de todo es el veneno que desprende esa espina clavada en el costado al no haber alzado el preciado trofeo tras varias tentativas fallidas.

En la tarde del jueves Tecau se brinda otra nueva oportunidad. La cuarta. Con el neerlandés Jean-Julien Rojer al lado, bate al indio Bopanna y a su buen amigo Mergea en las semifinales de Wimbledon tras un agónico partido que se decide a su favor por 13-11 en el quinto parcial. La gloria no parecía destinada para Horia en un principio sino para Florin, que ganó la prueba individual de Wimbledon Junior en la temporada 2003 y que a lo largo de los años se llevó el mayor número de elogios. Tecau era alto y voleaba muy bien, sí, pero era demasiado lento desde el fondo de pista para los tiempos modernos que se avecinaban. Mergea, por su parte, con 180 centímetros de estatura, potencia en todos los flancos de su repertorio y con un carácter muy particular, parecía el elegido para acompañar a Hanescu en la élite del circuito y ondear la bandera rumana en el circuito ATP.

Sin embargo, los años pasaron y ninguno de los dos alcanzó el éxito a nivel individual. Tecau encontró su particular consuelo en l juego de parejas. Desde que sumó su primer título en el circuito de dobles -Auckland 2010 junto a Marcus Daniell- no ha parado de ganar. 25 coronas en 41 finales. Destaca el Masters 1000 de Cincinnati de 2012 junto a Lindstedt y sus tres presencias en la Copa de Maestros de Londres. Top-5 del ránking como tope, de momento, y esas tres finales de Wimbledon como mejor resultado en torneos de Grand Slam. Con Rojer, empezó su asociación hace menos de 20 meses y junto a él ya suman nueve entorchados. El sábado lucharán por su primer grande. Juntos.

Mergea, por su parte, no pudo cumplir las expectativas que arrastraba de su etapa junior al circuito profesional. Su físico poco ortodoxo para un calendario tan exigente tampoco ayudó y a punto estuvo de dejar el tenis masacrado por las lesiones. Volvió a finales de 2011 tras más de quince meses alejado de las pistas. Encontró el camino compartiendo pista con un compañero. Empezó la presente temporada con Inglot, al que dejó tras perder en la primera ronda de Miami vía correo electrónico. De temperamento complicado, unió fuerzas con un calmado Bopanna, juntos alzaron el trofeo en el Masters 1000 de Madrid y tras batir a los Bryan en los cuartos de final de Wimbledon se postulaban como los grandes favoritos para triunfar en la catedral del tenis.

El currículum de Tecau era muy superior al de Mergea, también el rendimiento de Rojer en grandes torneos durante los últimos meses con respecto a Bopanna pero pocos daban como favoritos a Horia y Jean-Julien. Siempre se confió en el talento de Florin y en las bombas al servicio de Rohan. Sin embargo, el destino le tenía reservado a Horia otra oportunidad de coronarse en Wimbledon y de sumar de paso su primer Grand Slam como profesional. Lindstedt, que fracasó con él hasta en tres ocasiones en el césped londinense, pudo redimirse con la ayuda de Kubot en Melbourne hace año y medio. Ahora es el turno de Horia. El círculo debe cerrarse.

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