Khachanov ha llegado para quedarse

José Izquierdo desde la ciudad de Madrid

En estos últimos tres años no ha sido fácil ser Karen Khachanov en Rusia. El moscovita no tenía siquiera ránking a finales de 2013 y de la noche a la mañana, tras ganar a Hanescu, Ramos y Tipsarevic en los torneos ATP de San Petersburgo y Moscú, se convirtió en la gran referencia del tenis ruso. “Será top-20 en un par de años”, pronosticó Yevgeny Kafelnikov, ex número uno del mundo y el penúltimo soviético en ganar un torneo de Grand Slam. Si bien es cierto que Karen ya había derrotado a Kyrgios en el torneo junior de Roland Garros meses antes, pocos podían augurar que consiguiese resultados tan buenos siendo un adolescente.

Sus buenas actuaciones en Rusia quedaron en algo anecdótico y tras desandar el camino y dejar a un lado el circuito junior, Khachanov empezó a jugar torneos Futures y Challengers. El año 2014 lo acabó en Togo, cayendo en un evento de nivel bajo en los cuartos de final. El estancamiento parecía claro pero la aparición de Galo Blanco fue un soplo de aire fresco para Karen, como también lo fue que los focos del tenis ruso se centrasen en Andrey Rublev, un año menor que Khachanov y que se convirtió de la noche a la mañana en la gran esperanza de Rusia siendo héroe en una remontada histórica ante España en una serie de la Copa Davis.

Junto al asturiano Khachanov empezó a lograr consistentes resultados en el circuito Challenger, ganó en septiembre su primer título en Estambul derrotando a Stakhovsky en la final -53 de mundo en esos momentos- y se situó entre los 150 mejores a finales de 2015. Esta temporada debía ser la de su ingreso entre las cien mejores raquetas del mundo y aunque su progresión ha sido más lenta que la de algunos de los tenistas de su generación como Coric o Kokkinakis, el ruso ha acabado asomando la cabeza entre los mejores. Subsanó un inicio de curso irregular con la llegada de la tierra batida. En el mítico Trofeo Conde de Godó de Barcelona, Khachanov derrotó a Roberto Bautista, un jugador que se encontraba entre las 20 principales raquetas del circuito ATP. Ese triunfo le dio a conocer entre el gran público.

Una victoria ante Lukas Rosol en los cuartos de final del prestigioso Challenger de Prostejov le dio la entrada en el top-100 en el mes de junio y confirmaba esa posición unas semanas después alcanzando los cuartos en el ATP 250 de Kitzbühel, derrotando a Philipp Kohlschreiber -25 del mundo- por el camino. El verano lo finalizó disputando su primer torneo de Grand Slam tras superar la fase previa y caer de manera muy digna en cuatro sets ante Kei Nishikori en la segunda ronda.

Se vio en Nueva York: Khachanov ya se lo ponía difícil a los mejores y su actuación en Chengdu no está haciendo más que confirmarlo. Sousa, Mannarino y Feliciano López ya han sucumbido al potente tenis del ruso, no exento tampoco de buenas maneras en la línea de fondo, al gozar de una gran movilidad teniendo en cuenta su envergadura (198 cm de altura). Acompañando a Troicki, Dimitrov y Ramos en las semifinales, pensar en que el moscovita pueda levantar el trofeo este domingo no es una quimera. Khachanov ha llegado para quedarse.

© TENNISTOPIC.com 2015. Todos los derechos reservados