Invitados a la fiesta

José Izquierdo desde la ciudad de Madrid

Pocas veces las invitaciones en un Grand Slam fueron tan unánimemente aceptadas por todos. Los ocho jugadores agraciados con un invitación que disputarán ‘The Championships’ a partir del lunes forman una mezcolanza de perfiles que les hacen merecedores de una entrada directa al cuadro final sin tener que bregar en fases de clasificación. Jugadores locales con ganas de brillar por primera vez ante su público, veteranos en un gran estado de forma e incluso una leyenda que otrora reinó en el césped y que antes de despedirse quiere bailar por última vez en el All England Club. En TENNISTOPIC, presentamos a los ocho invitados de Wimbledon.

Nicolas Mahut, 65 del mundo. A sus 33 años, el tenista de Angers vive uno de los mejores momentos de su trayectoria deportiva en el plano individual. Reciente campeón en el torneo de ‘s-Hertogenbosch, las tres coronas ATP que ha alzado han sido en césped. En su superficie preferida se disputa Wimbledon, pero tras nueve participaciones su mejor resultado es la tercera ronda alcanzada en el ya lejano 2006. En un momento procipio de madurez, tanto en la vertiente física como en la mental, no sería descabellado que le viésemos logrando alcanzar la segunda semana en el All England Club con su clásico juega de saque y volea. Hará su debut en el cuadro final ante el serbio Filip Krajinovic.

Kyle Edmund, 101 del mundo. A las puertas del top-100, este tenista británico de orígenes sudafricanos disputará Wimbledon por tercera temporada consecutiva. Recién entrado en la veintena edad, el pupilo de James Trotman es el tenista con más proyección de su país tras la irrupción de Andy Murray en Wimbledon 2005. Diez años después aparece este oriundo de Johannesburgo, con aspecto de tímido gigante, pero con una envergadura -183 cm de altura- alejada de las torres modernas que pueblan el circuito ATP. No es la hierba, desde luego, la superficie en la que mejor se desenvuelva Edmund, que se estrenará con apenas un partido de césped en las piernas ante el ucraniano Alexander Dolgopolov.

Denis Kudla, 105 del mundo. Ucraniano de nacimiento que representa a Estados Unidos, país en el que ha vivido 22 de los 23 años de su vida. Un perfil de jugador que suele rendir bien en las canchas de césped: un tipo sin fisuras capaz de restar cañonazos, con un buen servicio para su estatura -1,80 m- y que se desenvuelve con destreza cerca de la cinta. Olvidada la mononucleosis que le alejó en el pasado curso del top-100, sus grandes resultados en el circuito Challenger -final en Surbiton y título en Ilkley- invitan a ser optimistas sobre su posible rendimiento en el verde londinense. Además, el sorteo le ha sonreído encuadrándole en primera ronda ante Pablo Cuevas, uno de los cabezas de serie más vulnerables en la superficie.

James Ward, 110 del mundo. Eterna promesa del tenis británico, a los 28 años todavía intenta, sin éxito, ingresar por primera vez en su trayectoria deportiva en el top-100 del ránking ATP. Criado en césped, el set arañado a Milos Raonic en el Queen’s Club fue rápidamente emborronado por una dolorosa derrota ante Tim Smyczek en Nottingham una semana después. Además, entre los Challengers de Manchester y Surbiton tan sólo fue capaz de sumar dos triunfos. Abrirá su concurso en el All England Club ante David Ferrer, una buena oportunidad para demostrar que no sólo es capaz de rendir a buen nivel ante su público en la Copa Davis.

Lleyton Hewitt, 117 del mundo. 128 triunfos en la superficie y ocho títulos en los que brilla con luz propia el trofeo de campeón que consiguió en Wimbledon 2002. Lleyton Hewitt lo deja. El próximo Abierto de Australia será el último torneo en la carrera del guerrero de Adelaida, el tenista más joven de la historia en ser número uno del mundo. Derrotado en sus dos partidos de la gira de césped por Mahut y Anderson, encara su última participación en el All England Club sin victorias en el verde desde el título que cosechó el pasado curso en la añeja hierba de Newport. Cruzará raqueta con Jarkko Nieminen en el primer envite, otro jugador que lo deja tras una estupenda carrera en el circuito. Novak Djokovic, en segunda ronda, aparece en el horizonte. Un duelo ante el mejor jugador del circuito sería el broche perfecto a una trayectoria de leyenda.

Matthew Ebden, 148 del mundo. Nacido en Durban, Sudáfrica, pero representando a Australia, aterriza Ebden en Wimbledon por sexta temporada consecutiva. En sus dos primeras apariciones no pudo superar la fase previa y en las tres siguientes cayó a las primeras de cambio tras acceder de forma directa al cuadro final. A un aciago 2014 en el que llegó a caer más allá del top-300 le ha seguido una fantástica gira de hierba en la que ha cosechado 11 triunfos de 13 posibles, con título en Surbiton y final de Ilkley incluidos, que le han valido para ganarse una invitación en el césped londinense. Abrirá su concurso ante el esloveno Blaz Rola, un tenista con un recorrido menor en la superficie.

Brydan Klein, 177 del mundo. Un premio al trabajo bien hecho. Klein, campeón del Abierto de Australia Junior en la temporada 2007, supo rehacerse tras unos años complicados. A una sanción impuesta por la ITF debido a unos insultos racistas debemos sumarle problemas con la federación de su país -ahora compite con Gran Bretaña pero es australiano de nacimiento- y varias lesiones que cortaron una trayectoria muy prometedora. En los últimos doce meses ha escalado cerca de 300 posiciones en el ránking mundial y su buen hacer en torneos de césped como los de Surbiton y Queen’s le han dado la oportunidad de jugar su primer cuadro final en Wimbledon. Su debut ante Andreas Seppi será el verdadero premio para el tenista de Perth.

Liam Broady, 181 del mundo. Esta vez ni los problemas que Liam y su hermana Naomi tienen con la LTA -Federación Británica de Tenis- le han privado de obtener una invitación para Wimbledon. Finalista de la prueba junior en 2011, el tenista de Stockport lleva un tiempo asentado en el top-200 disputando con asiduidad torneos Challenger. La hoja de resultados que presenta en este curso no está plagada de excelentes registros, pero por su juventud -21 años- hay que darle el beneficio de la duda. Derrotado en los cuatro partidos que ha disputado en la gira de césped, intentará revertir la situación ante un jugador en horas bajas como Marinko Matosevic en el que será su debut en un torneo de Grand Slam.

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