Hambre de Victoria

Álvaro Rama desde la ciudad de Madrid

La irrupción fue tan notable que hasta Serena Williams perdió la paciencia. Con un despliegue de virtudes (6-4 6-4 ante la campeona de 21 grandes), Victoria Azarenka se abrió paso en California hasta levantar el título de Indian Wells y hacer resonar su nombre en los estamentos superiores del circuito femenino. La bielorrusa, última número 1 previa al reinado de Serena, alzó su segunda corona de la temporada (ganó Brisbane en la primera semana del curso), tocó la copa más importante de los últimos tres años (desde el Abierto de Australia 2013, su segundo grande, no besaba un trofeo mayor) y confirmó su regreso a la parte noble del circuito WTA, recuperando un puesto entre las 10 primeras tras año y medio de lesiones y magulladuras (ocupa el octavo lugar del ranking desde este lunes). Su vuelta al primer plano, además, se produjo con tintes de historia en el circuito femenino, convirtiéndose en la primera jugadora capaz de ganarle cuatro finales a la leyenda estadounidense, una muestra de combatividad ante Williams con escaso par en el vestuario.

“Tengo el honor de competir ante las mejores jugadoras del mundo. Lo dije en la pista y realmente lo siento” declaró la jugadora de Minsk, dejando en segundo plano su inédito registro ante la norteamericana. “Serena ha transformado por completo el deporte femenino. Ella y Venus trajeron algo único y encendieron la llama. La potencia, la intensidad, los récords que estoy convencida va a batir en algún momento. El simple hecho de poder ver eso e inspirarte, es lo más importante. Estoy contenta por la victoria y la próxima vez que nos enfrentemos trataré de volver a ganar. Estar en las mayores pistas ante la mejor jugadora es algo que quiero hacer cada semana”.

Para Azarenka, que ha pulido detalles de su juego en busca de un rendimiento total, el choque ante Serena fue un ejemplo de las virtudes adquiridas: no encaró roturas hasta que sirvió para ganar el encuentro, salvó 11 de las 12 pelotas de quiebre afrontadas, toda una proeza ante Williams, y no palideció cuando Serena apretó los dientes tratando de igualar un partido condenado (pese a dominar 5-2 no llegó el 5-5 por el filo de un punto en dos ocasiones). “Tenía que ir a por ello. “Ella no es el tipo de jugadora que vaya a contenerse esperando tu error. Tienes que dar un paso al frente y ganarlo. Mi planteamiento fue mantener la calma y tomar decisiones correctas, plantear mi juego y tratar de descifrar lo conveniente. Debes concentrarte en el ahora: con independencia del marcador, debo jugar el próximo punto lo mejor que pueda” reconoció la bielorrusa.

Una perspectiva práctica que está llevando a trazar el mejor arranque de curso a Azarenka, cuyo balance en la temporada no podría ser más abrumador: 16 victorias en 17 partidos con el único tropiezo en los cuartos de final del Abierto de Australia ante la campeona Angelique Kerber, un registro fuera del alcance de cualquier otra jugadora. Un choque, también, en el que Victoria dejó escapar cinco pelotas de set para haber forzado una manga definitiva ante la postrera reina de Melbourne, un solitario punto negro con el suficiente plomo para una mente perfeccionista. “Fue el partido que realmente me hizo analizar mi juego, pensar en cómo quiero jugar. Me abrió la mente en varios sentidos” recordó la bielorrusa sobre un partido definido como una “gran lección de aprendizaje” para pulir defectos y una experiencia “dura de ver”.

“Es reconfortante ver que el esfuerzo hecho está teniendo recompensa. No me refiero a este año. Este triunfo es especial pensando en todo lo que he tenido que atravesar en las últimas temporadas” reconoció al jugadora de Minsk, cuya carrera ha venido acompañada por lesiones de manera frecuente. Unos contratiempos que han impulsado su esfuerzo en la sombra, arropada por Wim Fissette desde la primavera de 2015. “Quiero seguir mejorando como jugadora. Fui muy valiente yendo a por cosas que antes no hacía en los partidos. Fui más agresiva. Comencé a usar mi servicio de la manera en que quiero. A veces no necesariamente funciona. Pero tener un gran objetivo en mente y perseguirlo es algo que marca las diferencias en los grandes escenarios”.

Así, y tras coronarse reina en California, Azarenka persigue un horizonte al alcance de los elegidos: caer y tener el valor suficiente para llamar de nuevo a la puerta.

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