Grilletes en Miami

Álvaro Rama desde la ciudad de Madrid

En Crandon Park, dos semifinales de altos vuelos. Auténticas reválidas mentales en colisiones cuyos historiales están aferrados por fuertes cadenas. Por un lado, dos mujeres que necesitan asestar un golpe psicológico tras un arranque tibio de temporada. Serena Williams y María Sharapova enzarzadas para mandar un aviso de autoridad previo a la gira de tierra y, por ende, al corazón de la temporada. Por otra parte, las dos mejores raquetas del año. Dos perfiles que no ceden cuando descuenta sus últimas hojas el mes de marzo. Li Na y Dominika Cibulkova, las mismas que protagonizaron la final del Australian Open, volviendo a hacer ruido. Crandon Park busca finalistas. El espectáculo está servido.

Serena Williams – María Sharapova (15-2) - La rivalidad que no lo es tanto. Un cruce de miradas en la cumbre con un pestañeo frecuente. Estadounidense y rusa afrontan una semifinal llena de picante en Crandon Park, reeditando la final de 2013. El recuerdo de una de las bregas más contestatarias de María, pero también una de las más dolorosas. Un pulso donde logró sellar un set ante la americana, algo inédito en el último lustro. Pero donde entró en alarmante colapso, algo más habitual, entregando los últimos 10 juegos del partido. En el pulso más reciente, la semifinal de Brisbane, un tiebreak de 16 puntos impidió una manga definitiva. María ha apretado el botón competitivo en las últimas dos colisiones sobre cemento al aire libre. Y eso encontrará en Miami.

“Siempre he dicho que necesito victorias para poder llamar rivalidad a esto”. Es una confesión sincera de Sharapova, situada ante la auténtica némesis, que ubica su figura en la sombra. Su carácter de hierro, esa frialdad con que mueve montañas, suele tambalear ante la número 1. Y la colisión, donde ha entregado los últimos 14 precedentes, rozando la década la antigüedad de su triunfo más reciente, le pide una intensidad de principio a fin. Williams se ha cobrado con creces aquella final de Wimbledon cedida en 2004 ante una adolescente de 17 años. Desde aquella temporada, no ha vuelto a entregar un solo pulso.

“Es uno de los partidos que más me gusta jugar. Sencillamente, me motiva mucho este enfrentamiento”. Desde un lenguaje tranquilo, sin entrar en la confrontación dialéctica que ha acompañado a ambas en el pasado, la estadounidense deja caer sus ganas por jugar este encuentro. Ella, la auténtica reina de Miami, la única hexacampeona del torneo, busca asestar otro golpe psicológico ante una de sus mayores rivales. La autoridad de Serena en colisión directa tiene un nombre: haber ganado a menos los últimos 3 pulsos ante cada miembro del top8.

Pese a comenzar la temporada entre dolores de espalda, con derrotas prematuras en Melbourne y Dubái, Serena va encontrando el tono. Tras una semana de sinsabores, “esto no es digno de una jugadora profesional” llegó a decir de su papel en los primeros partidos, llega de batir a Kerber, la número 6, con pasajes brillantes. El mejor partido de Miami en las piernas. “Conforme avanza un torneo no puedes ir a peor, tienes que mejorar. Lo positivo es que puedo jugar mejor. Y me alegra saber que aún puedo elevarme varios niveles”. Sharapova, que tumbó a Kvitova en su primera victoria top10 del año, una de sus mejores actuaciones de la temporada, llega con un aval a la altura del desafío.

Dos corazones hipercompetitivos enjaulados sin otra opción que la pelea abierta. “No es un secreto que ella ha sido un gran desafío para mí, una rival a la que obviamente me encantaría batir” dice una Sharapova hambrienta de triunfo. “Cuando juegas con campeonas, tienes que traer tu mejor versión. Ella lo da todo, se deja el corazón ante mí” replica Serena. Gran partido en Miami.

Li Na vs Dominika Cibulkova (6-0) - La última colisión emergente. Lo indica la Race de temporada, que las sitúa como las dos primeras raquetas en 2014. Lo subraya la insistencia en la victoria, liderando ambas tal mérito con una veintena de partidos sellados. Y lo confirma su tercera colisión de la temporada, pues ningún otro pulso ha tenido tanto capítulos en 2014. Una realidad que no escapa a las protagonistas. “Significa que estamos trabajando en la línea correcta. De lo contrario, no estaríamos enfrentándonos tan a menudo”, estima una Li desde su habitual franqueza en el discurso.

Los tres colosos de cemento que abren la temporada han disfrutado de esta brega entre china y eslovaca. Melbourne, Indian Wells y Miami como testigos de dos perfiles a puro crecimiento. Dos tenistas de enorme ritmo de pelota, con intercambios vertiginosos cosidos desde una velocidad endiablada. Esto es la guerra por la línea de fondo. Por vivir colgada en el blanco y soltar la mano con los ojos cerrados. Con superiores prestaciones en cobertura de pista, la china tiende a marcar diferencias con ángulos, aprovechando la escasa envergadura de la tenista más baja del top50. Un factor que incrementa urgencia en el plano ofensivo de Dominika, dando lugar a peleas de agresividad sin tregua.

Como en la colisión Williams-Sharapova, el factor psicológico está presente desde un historial desequilibrado. Li hizo suyo cada precedente previo, teniendo Cibulkova una malla personal a romper en el subconsciente. Un factor de convencimiento a superar. Pero Dominika se encuentra en una fase de quebrar grilletes. Con su primera final de Slam en las piernas y sabiendo que en este partido entra como top10 por primera vez en su vida. Esfuerzos que van más allá de la superación en un partido. Si en Melbourne cerró con un 6-0, en Miami exigió tres mangas a Li. Y su camino hasta esta semifinal es otro valor de confianza. Deteniendo una reacción de Venus en un partido que se alargó al tercer set, salvando 3 pelotas de partido antes de culminar una remontada ante Radwanska, la número 3, ha subido varios niveles a nivel mental. Uniendo a su habitual intensidad un baño en capacidad de sufrimiento.

“Es una rival dura. Será una repetición de la final del Australian Open, sí, pero esto será distinto. En los últimos dos meses ambas hemos mejorado bastante” confirmó Li tras batir a Wozniacki, “superé una pared”, en un pulso donde disparó por encima del medio centenar su cuenta de errores no forzados. Y sabe que ahora jugará en el riesgo. Dominika no exigirá esa búsqueda de líneas necesaria para desbordar la defensa de Caroline, pero sí ser incisiva para evitar unas réplicas mucho más contundentes que las que puede ofrecer la danesa.

Tras cuatro intentos fallidos, Li logró romper la barrera de cuartos de final en Miami, y ya firma su mejor gira americana de primavera de siempre, luchando por finales tanto en Indian Wells como en Crandon Park. Siendo campeona de Australia, eso es regularidad tras fase cenital. Asunción de estatus de élite. Normalización del triunfo. Una número 2 con todas las letras. Dos mujeres en el mejor momento de sus carreras. Y otro partidazo en Miami.

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