Grietas en el sistema

Rafael Plaza desde la ciudad de Sevilla

Son las consecuencias del pasaporte biológico. La Federación Internacional (ITF) realizó más controles que nunca en 2013, aumentando notablemente (un 700%) las pruebas sanguíneas fuera de la competición, esenciales para dar vida a una base de datos personal que pretende poner a los agentes sobre aviso de posibles alteraciones en el compartimiento de la sangre. El objetivo quedó claro: crear una importante herramienta para sancionar por dopaje a los jugadores basándose en grandes anomalías sanguíneas relacionadas con el metabolismo de los glóbulos rojos, superando en efectividad a los tradicionales tests de sangre y orina que hasta ahora se usaban para inculpar. En consecuencia, los ‘vampiros’ viajaron por el mundo llamando a las puertas de los tenistas para requerirles una muestra sin raquetas de por medio. Eso, que pareció un paso adelante porque era lo que los jugadores reclamaban, destapó un puñado de grietas en un programa completo, pero restringido a unos pocos.

El vestuario no está de acuerdo con el sistema porque solo los 50 mejores tienen la obligación de estar localizados los 365 del año. ¿Por qué el número 20 debe dejar constancia de cada uno de sus pasos, reservando una hora al día por si fuera necesario realizar un test, y el 56 puede olvidarse, disfrutando de su tiempo libre sin esa estrecha vigilancia y sometiéndose solo a las pruebas durante la competición? ¿No debería ampliarse el arco para abarcar una cantidad de nombres más amplia? ¿No tendrían que aparecer más objetivos en el radar del dopaje? ¿Qué línea separa a unos y otros en un sistema profesional que busca desenmascarar a los tramposos sin importar la posición del ránking?

El vestuario no está de acuerdo: solo los 50 primeros tienen obligación de estar localizados

Los criterios de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) para la selección de jugadores en su programa electrónico ADAMS se basan en el ránking de final de temporada (el 27 de noviembre es el cierre de la lista). Solo los 50 mejores de ambos circuitos individuales, los 10 de dobles y los 5 de la modalidad de silla de ruedas forman parte del sistema para controlar a los tenistas. ITF, en cualquier caso, puede encargar a la Agencia Española (o de otros países) un control por sorpresa fuera de la competición a un jugador que esté fuera de esos puestos, aunque no es lo habitual y también debe formar parte del programa antidopaje de su propio país. En ese caso, y como no disponen de la información de localización del tenista, suelen acudir al lugar de entrenamientos sin previo aviso para tomar la muestra.

En 2014, y como consecuencia de los resultados de la temporada anterior, España es el segundo país (empatado con Rusia y solo superado por Estados Unidos) con más tenistas obligados a formar parte del ADAMS. 12 jugadores (Almagro, Andújar, Ferrer, Granollers, Feliciano López, Marc López, Marrero, Montañes, Nadal, Robredo, Carla Suárez y Verdasco) deben hacer uso del sistema informático de localización que aprendieron a usar gracias a los cursos impartidos por agentes de ATP y WTA años atrás y que almacena la información durante ocho años.

España es el segundo país con más tenistas obligados a revelar su ubicación siempre

El ADAMS, al que se accede a través de internet con un nombre de usuario y una contraseña intransferibles, solicita a los jugadores una ubicación diaria que deben rellenar trimestralmente. Los tenistas tienen la obligación de reservar una hora al día (entre las 06.00h y las 23.00h), encontrándose en la dirección especificada para pasar un control si fuese necesario. Tres faltas leves en 18 meses, tres ausencias en esos puntos marcados en el programa durante ese período de tiempo, y el jugador recibirá una inhabilitación deportiva de entre uno y dos años, lo mismo que si hubiese utilizado una sustancia de las que aparecen tachadas en la lista de las permitidas, entre cuatro y ocho años si vuelven a cometer otros tres fallos y una sanción perpetua si reinciden de nuevo con tres faltas. Idéntico es el desenlace (un fallo) por cometer un error al rellenar los campos obligatorios, poniendo información incompleta o equivocada que imposibilite la localización.

El sistema, no obstante, es mucho más amplio: además de recopilar todos los datos del jugador, mostrando el directorio de localizaciones (un tenista debe especificar el 20 de diciembre su paradero hasta marzo, ampliándolo cada trimestre hasta final de temporada y pudiéndolo cambiar a través de internet o mediante mensajes de texto, recibiendo confirmación de la modificación por correo electrónico), cada jugador puede comprobar la lista de sustancias prohibidas, rellenar formularios para poder usar esas sustancias autorizados por un médico, revisar los controles que ha pasado y acceder a un archivo con el resultado de los mismos. Esa herramienta, sin embargo, queda restringida para los mejores: Lleyton Hewitt, exnúmero del mundo y campeón de dos grandes, no forma parte del sistema actualmente porque era el 60 del mundo al finalizar el curso pasado. El caso opuesto es el del francés Nicolas Mahut, que acabó en el escalón 50 de la tabla y es el único que no forma parte del programa ADAMS.

Al margen de los controles fuera de la competición, donde la Federación Internacional puso el acento en 2013, cualquier jugador está expuesto a pasar controles cuando compite. En los torneos del Grand Slam, las cuatro citas más importantes del año, se realizan de forma aleatoria durante las primeras rondas y a todos los que restan en el cuadro a partir de cuartos de final. El resto del año, en las distintas pruebas del circuito, los agentes no avisan de su presencia. En el pasado torneo de Miami, por ejemplo, los agentes aparecieron cuando nadie les esperaba. Los tenistas lo supieron al ver el instrumental y las carpetas con sus historiales por la zona de jugadores. Fue una señal inequívoca de lo que sucedía: los ‘vampiros’ estaban de caza.

El ADAMS en 2014: excepciones y plazos 

Aunque el sistema incluye a los 50 mejores jugadores individuales, 10 de dobles y 5 de sillas de ruedas de ambos circuitos, hay diversas excepciones. Tenistas que forman parten del programa sin haber terminado la temporada entre esos puestos y otros que no están incluidos habiendo acabado en la mitad de la tabla.

Acabaron fuera de las posiciones exigidas y están en el ADAMS:

Federico Delbonis (55)

Bernard Tomic (51)

Marinko Matosevic (61)

Casey Dellacqua (11 en dobles)

Shuai Zhang (52)

Jie Zheng (53)

Barbora Zahlavova Strycova (44 en dobles, 94 en individuales)

Edouard Roger Vasselin (52)

Daniel Brands (54)

Rohan Bopanna (13 en dobles)

Nikolay Davydenko (53)

Vera Zvonareva (sin ránking)

Viktor Troicki (75)

Albert Montañes (63)

Marc López (11 en dobles)

Alexandr Dolgopolov (57)

Varvara Lepchenko (54)

Wayne Odesnik (139)

Los jugadores deben rellenar sus ubicaciones de forma trimestral, contando con una fecha límite para cumplimentar el archivo completo y dejarlo guardado en el sistema informático.

Primer trimestre: 1 de enero – 31 de marzo. Fecha máxima para rellenarlo: 20 de diciembre de 2013

Segundo trimestre: 1 de abril – 30 de junio. Fecha máxima para rellenarlo: 28 de marzo de 2014

Tercer trimestre: 1 de julio – 30 de septiembre. Fecha máxima para rellenarlo: 27 de junio de 2014

Cuatro trimestre: 1 de octubre – 31 de diciembre. Fecha máxima para rellenarlo: 26 de septiembre de 2014

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