Garbiñe se olvida del pie

Rafael Plaza desde la ciudad de Melbourne

Sin los brillos del primer día, Garbiñe Muguruza se dio la oportunidad de seguir aspirando a todo en Melbourne. En su pase a la tercera ronda del Abierto de Australia (6-4 y 6-2 a Kirsten Flipkens en 1h19m), la número tres mundial esquivó a la belga, una rival incómoda porque pega la derecha plana y el revés cortado, un enredo. Eso, en consecuencia, provocó que la española recibiese dos pelotas completamente distintas durante el encuentro, sufriendo para entenderlas y contrarrestarlas. Pese a todo Muguruza, que vive pendiente de la fascia plantar que le obligó a abandonar su primer encuentro del año en Brisbane, siguió adelante para enfrentase ahora a Barbora Strycova, una contraria que medirá cómo está el pie de Muguruza.

“El pie siempre está ahí”, reconoció la número tres. “Lo bueno es que en un Grand Slam tengo casi 48 horas y el cuerpo lo nota mucho. Me da tiempo a sentirme mejor para el siguiente partido, pero no hago nada especial”, aseguró. “No solo me trato el pie, intento mantener mi cuerpo a cero para empezar el siguiente partido sin dolores”, reiteró Muguruza. “Lo del pie es incómodo. Es un problema en la planta y cada vez que lo apoyo noto un pinchazo, es como tener una piedra en el zapato. Me suele ocurrir corriendo en la pista, cuando estoy en posiciones forzadas. Caminando no suele molestarme”.

La fascia plantar llevó a Muguruza a renunciar al torneo de Sídney (donde tenía reservada una invitación) y a mimar su preparación en Melbourne. Además de vigilarse constantemente el pie, la española tomó una decisión meditada: prescindir de las tobilleras que le habían acompañado durante los últimos años de su carrera. “He decidido dejar las tobilleras para jugar estos próximos torneos porque estaba un poco cansada de ellas”, confirmó Muguruza, que sin embargo sí las usó en Brisbane. “Ahora, me vendo más el pie. A veces, el vendaje protege un poco más. El vendaje va directo a la piel y me hace sentirme con más soporte”.

En el Abierto de Australia, una aspirante a la copa pendiente del dolor que amenaza con frenar en seco su viaje hacia la gloria.

Reconocida por Forbes

“Qué guay, ¿no?”. La reacción de Garbiñe al conocer que había sido elegida por la revista Forbes como una de las 30 personalidades europeas menores de 30 años fue la de una niña al abrir un regalo. “Al final, soy una persona que se dedica al deporte. Quiero que me vean como una deportista, un espejo para las niñas. Soy alguien que dedica todo su tiempo y esfuerzo a querer ser buena en algo de verdad”, explicó la número tres mundial. “Es un valor difícil de transmitir. A veces, hay que tener ejemplos para motivarte. Un ídolo, como yo los he tenido. Eso me ha ayudado todos los días”.

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