Garbiñe busca el salto

Rafael Plaza desde la ciudad de París

Cargado con una bolsa negra, Alejo Mancisidor salió corriendo de la pista Suzanne Lenglen para ver en la Philippe Chatrier cómo Lucie Safarova eliminaba 7-6 y 6-4 a Maria Sharapova en los octavos de final de Roland Garros. El entrenador de Garbiñe Muguruza (6-3 y 6-4 a la italiana Pennetta, clasificada para cuartos por segundo año consecutivo) llegó antes de que la checa derrotase a la rusa, vigente campeona del segundo grande de la temporada. Cuando Mancisidor abandonó la grada, cuando la número dos se despidió de París tosiendo como consecuencia de una gripe que le acompañó desde el inicio del torneo, la oportunidad era una peligrosa realidad: Muguruza se jugará un puesto en semifinales frente a Safarova (sin enfrentamientos previos), esquivando a la campeona de cinco grandes que acabó con ella en la misma ronda el año pasado.

“Con Sharapova habría sido un partido más placentero porque tendría menos que perder, pero ahora nos toca un trabajo duro para quitarle presión”, analizó Mancisidor sobre la ocasión que de repente tiene Muguruza, derrotada por Sharapova en 2014 en un encuentro que empezó gobernando con claridad y en el que terminó diluida. “Ahora, Garbiñe pensará que jugar unos cuartos de final en Roland Garros con Safarova es una buena oportunidad”, valoró. “Sharapova tiene más experiencia en estas rondas y en temas mentales es la mejor del mundo. Por eso, puede ser que sea mejor jugar con Safarova, pero ella también sentirá que jugar con Garbiñe unos cuartos es una buena oportunidad”, insistió.

“El cuadro lo dejé de mirar hace dos años y medio”, le siguió Muguruza, que se enteró por la prensa de su rival por la final de Roland Garros (Ivanovic o Svitolina) en caso de superar mañana (no tendrán día de descanso) a Safarova. “La realidad es que todas pueden ganar a todas. Si Safarova ha ganado a Sharapova es porque está jugando bien, pero está claro qué rival elegiría si me dan a elegir entre una que ha ganado cinco grandes o una que no ha ganado ninguno”, añadió la número 20, que no ha olvidado lo cerca que se quedó el curso pasado de llegar a semifinales. “De ese partido aprendí que da igual que juegues bien o mal”, resumió Garbiñe. “Yo jugué un partidazo con Sharapova y perdí porque son encuentros muy mentales. Si realmente no estás convencida, te van a ganar. Ya puedes meter todos los golpes ganadores que sean porque da igual”.

Antes de citarse con Safarova en cuartos, un partido contra Pennetta competido con nervios, de puntos fríos y decisiones apresuradas, tanto había en juego, tal era la tensión del pulso. En cualquier caso, y como casi siempre en el último año, el encuentro estuvo en manos de la número 20. Con sus aciertos (bastantes) y sus errores (muchos, consecuencia del riesgo que asumió), Garbiñe atacó la victoria sabiendo que el partido pasaba por su raqueta. Es la marca que mejor define a la española: la victoria y la derrota son consecuencias de sus decisiones sobre la pista.

“Llevamos años trabajando para que los partidos dependan de ella”, confesó Mancisidor, que poco a poco ha inculcado en Garbiñe esa cultura universal que une a las mejores. “Se trata de que el partido dependa de Muguruza, pero para eso tiene que tener pocos errores. Es lo que distingue a las buenas”, prosiguió el entrenador de la joven de 21 años. “Que los partidos dependan de mí pasa porque siempre sea yo la que intente dominar el punto, la que mande en el encuentro”, coincidió Garbiñe. “A veces, necesito tomarme mi tiempo, pensar en el siguiente intercambio, intentar no despistarme. En resumen, jugar cada punto de forma consciente”, valoró. “En tierra batida, te pones histérica si no tienes paciencia porque no puedes ganar el punto en tres bolas como en pista rápida. Es todo más lento, puedes resbalar, la pelota va lenta… eso se tiene que trabajar. Y yo lo he hecho”, cerró la segunda española del ránking.

En París, un año después de quedarse a un juego de las semifinales (6-1 y 5-4 con Sharapova), Garbiñe está preparada para intentarlo de nuevo contra Safarova, insistiendo en derribar su barrera personal en un grande. La recompensa bien lo merece: un salto de los que pueden cambiar una carrera y abrir un horizonte nuevo.

© TENNISTOPIC.com 2015. Todos los derechos reservados