Ferrer, de nuevo ante el espejo

Redacción desde la ciudad de Melbourne

En un circuito que evoluciona hacia la pegada, la potencia y los puntos cortos, uno de los talentos de futuro de la ATP conserva los valores que predican veteranos de guerra del vestuario como David Ferrer. Es el caso de Kei Nishikori. El japonés será el próximo rival del español en los octavos de final del Abierto de Australia, después de que el de Jávea se deshiciera de Gilles Simon por 6-2, 7-5, 5-7 y 7-6 en un encuentro en el que acabó con la uña rota y el pie ensangrentado.

“Ha sido un partido muy duro. Ha sido una lástima no cerrar, sobre todo, en el cuarto set con el 5-2. Se me ha ido complicando. Él ha recuperado, ha empezado a jugar más agresivo y yo he ido reculando. Y ha sido realmente duro”, reconoce el alicantino después de tumbar al francés. Este lunes frente al número cinco del mundo espera otra nueva batalla ante un jugador al que no gana desde 2013, encadenando cuatro derrotas consecutivas entre Miami, Madrid, París-Bercy y la Copa de Maestros.

“Ser agresivo es la única manera para poder ganarle. Siempre ha sido muy duro. En Miami tuve más opciones porque dispuse de punto de partido y no lo supe aprovechar. En ese caso, tal vez, fue más fallo mío. Pero tanto en Madrid como en París-Bercy, en los momentos importantes Kei jugó muy bien, muy agresivo y le salieron todas las jugadas”, recuerda Ferrer. “Intentaré cerrar en los momentos importantes esos puntos, pero para ello tengo que masticarlos primero y no será fácil, porque Kei desde el inicio impone mucho ritmo. Es ahí donde tengo que estar atento, en el principio de cada set”, añade.

Muchos han visto en el japonés el heredero natural del español. “Nuestro juego es de mucho ritmo, aunque quizás él es un poco más pegador y yo defiendo mejor. Kei es más joven, es muy rápido y en estos momentos tal vez más que yo”, acepta con una sonrisa el discípulo de Francisco Fogués. Eso sí, Kei Nishikori parte esta campaña desde una posición que jamás había ocupado. Este curso inicia la defensa de muchos puntos para mantenerse en la élite del circuito.

“Cuanto más arriba estás, tienes más presión porque tienes la obligación de ganar más partidos. Entonces para él esto es nuevo porque es el segundo año como top-10. Hay que saber asumir esa presión”, advierte Ferrer. No obstante, el español teme a su rival que cataloga como “un jugador que ha dado un cambio mental, físico y sobre todo se le ve con una seguridad que quizás antes no tenía”.

El de Jávea se mirará de nuevo al espejo en el Abierto de Australia el próximo lunes. Kei Nishikori y David Ferrer pelearán por una vieja pugna: demostrar quién es el verdadero quinto Beatle.

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