Ferrer, 12 años cumpliendo en los Grand Slam

Javier Méndez desde la ciudad de Londres

Una victoria tan necesaria como merecida. David Ferrer perseguía el premio a la constancia, al compromiso de no arrojar la toalla cuando los resultados le han dado la espalda. Y este martes recogió su recompensa en forma de triunfo ante el No. 22 del mundo y dos veces semifinalista Richard Gasquet para poner rumbo hacia la segunda ronda de Wimbledon (6-3, 6-4, 5-7, 6-2). De esta manera, el español cumple con una tradición que se prolonga ya durante doce años: desde Wimbledon 2005 siempre ha superado el partido inaugural en los Grand Slam que ha disputado.

– Es un dato. Soy un jugador muy regular –reconoce el alicantino.
– Wawrinka, por ejemplo, cedió este lunes en su estreno aquí en Londres.
– También te digo que me cambio por hacer final de Roland Garros y perder en primer ronda de Wimbledon –responde con una carcajada.
– Es sólo un ejemplo para ilustrar el valor de aquel dato.
– No… –responde recuperando la seriedad del discurso –Estoy feliz por ello. Ni cuando gano me creo tan bueno ni cuando pierdo me creo el peor del mundo.

El diálogo transcurre en la sala de prensa del All England Club, después de que en casi tres horas de partido acabara inclinando al francés. Pero así es Ferrer, que busca el término medio en una temporada diferente, donde se ha alejado de la élite de la clasificación que ha sido su hábitat natural durante toda esta década. “Vivo un momento nuevo para mí. He tenido la suerte de estar Top 3, estar entre los 15 primeros y este momento tenía que llegar. Aprendes. Esto es muy bueno porque estoy feliz y valoro todo lo que tengo”.

El de Jávea saltó al césped londinense después de encajar dos derrotas ajustadas en Halle y Antalya, pero no eran argumentos suficientes para impedirle seguir peleando en Wimbledon. Aunque el rival fuese uno de los favoritos. “Sabía que al no ir como cabeza de serie, me podía pasar, pero me lo planteé con el día a día, trabajando e intentando mejorar”, señaló antes de reconocer que “se me habían escapado varios partidos en hierba en Halle (vs Haase) y Antalya (vs Sugita) que fueron duros, porque no estaba jugando mal. Pero eso mismo me dio confianza para saber que podía tener opciones hoy”.

Desde el No. 39 del mundo, el español no cambia el discurso que ha sonado durante todo el curso. “No quiero marcarme objetivos, ni pensar en el ranking, sólo en el día a día. Me encuentro bien tenísticamente y por eso sigo intentándolo y cada día en los entrenamientos me siento bien”, indicó. “Es cierto que las derrotas duelen cuando son partidos ajustados pero también sabía que estoy compitiendo este año. Vuelvo a tener ganas de competir”. Ferrer cambia de ranking, pero no de identidad. Le espera Darcis.

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