Federer cumple los 30 en Australia

Javier Méndez desde la ciudad de Madrid

Si algo no ha cambiado el paso de los años a Roger Federer es la voracidad para seguir acumulando títulos, récords y marcas. En esta edición del Abierto de Australia disputará la final de Grand Slam número 30, después de que el coreano Hyeon Chung no pudiese completar las semifinales (6-1, 5-2, Ret) debido a ampollas en el pie izquierdo. En la última ronda espera Marin Cilic, el único que puede impedirle sumar 20 majors, una cifra que en la historia del tenis sólo han alcanzado Margaret Court, Serena Williams y Steffi Graf.

Con la experiencia de los años y la calidad de siempre, Federer parece un jugador aún más fuerte que antaño. Y a sus 36 años y 173 días sigue batiendo récords de veteranía. “20 veces [campeón de Grand Slam] es algo especial. Sería increíble. No puedo creer lo rápido que ha pasado la semana. No ha sido fácil el camino a la final. Hay mucho trabajo durante el torneo y también de preparación previa”, señala el suizo. “Durante muchas semanas y meses antes, tratas de llegar a punto, de estar listo en caso de una buena semifinal o partido de cuartos de final en el Abierto de Australia”.

“Esto es por lo que, cuando ocurre, te sientes genial. Recompensa el duro trabajo de mi equipo. Nos demuestra que hicimos muchas cosas bien en pretemporada”, analiza. “Siempre te da confianza, especialmente llegar a semifinales y a la final cuando estás empezando a pegar la bola bien después de los primeros partidos, donde siempre hay más dificultades”.

El de Basilea ha aprovechado un camino prácticamente libre de favoritos, tras las derrotas por su lado del cuadro de nombres como los de Juan Martín Del Potro, Novak Djokovic o Sascha Zverev, estos dos últimos a manos de su rival de este viernes. “Creo que va a ser un buen jugador”, pronostica Federer. “No me gusta meter demasiada presión sobre los jugadores diciendo que van a ganarlo todo porque no creo que sea justo”, continúa explicando.

“Muchos expertos dijeron que yo iba a ser No. 1 del mundo e iba a ganarlo todo. De una manera es divertido y está bien, pero no está tan bien a la larga. Luego, todo lo que logras es normal. Es decepcionante. Ser número uno, ganar Grand Slam, ganar Masters 1000, no es normal. Es extraordinario”, reivindica el helvético que buscará el título 96 en más de 1.100 victorias acumuladas en su carrera. Este domingo ante Marin Cilic tratará de seguir haciendo historia.

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