Estados Unidos: la crisis de la primera potencia

Mario Blanco desde la ciudad de Madrid

Los años gloriosos del tenis americano terminaron haca tiempo. Cuando uno piensa en los grandes campeones que Estados Unidos ha dado al deporte de la raqueta, nombres como Pete Sampras, Andre Agassi, Jimmy Connors o John McEnroe florecen en nuestra mente.

Pete Sampras se emocionó cuando derrotó a Patrick Rafter en la final de Wimbledon 2000. Era su séptimo título en el torneo más prestigioso del mundo. Ningún compatriota ha podido volver a saborear el triunfo en tierras británicas desde entonces. Andy Roddick se quedó a solo un paso de conseguirlo en tres ocasiones, pero el tejano se tuvo que conformar con el Abierto de Estados Unidos de 2003 como único grande en sus vitrinas.

Esa fue la última vez que un yankee alzó los brazos en un grande. Sampras, considerado uno de los mejores tenistas de la historia, ha mostrado su preocupación por la situación que vive el tenis en su país. “El lamentable estado del tenis masculino estadounidense continuará por un tiempo ya que no hay un verdadero talento en el horizonte”, reflexionó el campeón de 14 grandes. La realidad es evidente: Estados unidos cuenta con tan solo un jugador, John Isner, entre los 20 primeros del planeta.

Mientras algunos países como Canadá o Serbia viven el mejor momento de su historia en el tenis, el gigante norteamericano sufre una importante sequía que se acrecienta recordando logros del pasado. Gran parte de los jugadores con mayor número de Grand Slams ganados compitió bajo la bandera de las cincuenta estrellas: Sampras (14), Bill Tilden (10), Connors y Agassi (8), McEnroe, Richard Sears y William Larned (7).

Con algunos de estos maestros siendo contemporáneos, hubo épocas en las que Estados Unidos apenas concedía un grande al resto de naciones. En la actualidad es Europa quien ejerce ese dominio gracias a Roger Federer, Rafael Nadal o Novak Djokovic, entre otros. Países como Japón o Canadá, con escasa tradición tenística, están accediendo también a las posiciones privilegiadas. Pete Sampras apuntaba a este hecho como uno de los factores en la crisis norteamericana. “Creo que el tenis se ha vuelto tan global que un montón de niños lo practican alrededor del mundo y esto hace que sea más complicado para los norteamericanos”.

El exnúmero uno del mundo fue también campeón de la Copa Davis. Estados Unidos ha levantado la ensaladera en 32 ocasiones. Si bien en los comienzos de la legendaria competición el campeón vigente accedía directamente a la final, los americanos dominan también con nueve trofeos las ediciones disputadas con el formato moderno. El equipo comandado por Andy Rodick consiguió el último título para el país en 2007. Desde entonces varias naciones del viejo continente se han repartido la gloria.

Los grandes campeones como Sampras no se muestran esperanzados de cara a un futuro cercano. Son muchos los que aseguran que Estados Unidos tardará tiempo en volver a tener un top-10 y mucho más en ganar un grande. Intentando encontrar las soluciones al problema, Jimmy Courier ha declarado que “hay muchos jugadores talentosos que han fallado al intentar demostrarlo”. Una de las causas a las que entendidos del deporte apuntan va en la misma dirección: el talento sin esfuerzo no es suficiente en el tenis. Los jóvenes americanos crecen con todas las facilidades: las mejores canchas a su disposición y grandes profesionales que les allanan el camino. Pero esa situación no requiere del esfuerzo que si deben hacer en otros países para poder alcanzar sus sueños.

  • javato

    Pues yo veo en un par de añitos a Jack Sock arriba en el top 10

    • juegosetpartido

      Desde luego que se le ve nivel top ten, pero hay que ver su progresión. Los jóvenes tienen que empezar a dar un golpe encima de la mesa ya.

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