“Es un gran alivio”

Rafael Plaza desde la ciudad de Londres

Por fin liberada, Serena Williams se sentó ante los periodistas tras proclamarse campeona de Wimbledon, igualando el récord de 22 grandes de Steffi Graf, y desató las cadenas que habían estado oprimiéndola los últimos meses. “Es un gran alivio, es obvio”, reconoció la número uno del mundo. “He sentido mucha presión, también porque yo he puesto esa presión sobre mí misma”, añadió, consciente de lo alto que está su propio listón. “He estado unas cuantas noches sin dormir este año. Para ser honesta, por un montón de cosas. El hecho de estar tan cerca y no alcanzarlo… He sufrido algunas derrotas bastante duras, pero mi objetivo es ganar al menos un grande al año. Estaba sucumbiendo a la presión”.

Las palabras de la estadounidense vienen a resumir su vida desde el pasado mes de septiembre, cuando cayó en semifinales del Abierto de los Estados Unidos con Roberta Vinci y desperdició una oportunidad doble: la de empatar con la legendaria alemana y la de completar el Grand Slam el mismo año. Eso desembocó en meses a la deriva que terminaron con el título de Wimbledon, conseguido después de una final que necesitó pelear ante una fenomenal Kerber, combativa de principio a fin.

“Me di cuenta de que debía pensar en positivo”, reveló la número no mundial. “Una vez que lo hago, sé que soy bastante buena. Así es cómo empecé a jugar un poco mejor”, prosiguió sobre su mejoría, experimentada antes de llegar a Wimbledon. ”Una cosa que aprendí el año pasado es a disfrutar del momento. Definitivamente, voy a disfrutar de esto”, avisó Williams. a la que lógicamente preguntaron por el único récord que le queda, los 24 torneos del Grand Slam de Margaret Court. “He aprendido mucho sobre los 22″, insistió riendo. “He aprendido a no participar en este tipo de debates y conversaciones, solo a jugar al tenis. Eso es lo mejor que hago”.

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