El penúltimo espejismo

Álvaro Rama desde la ciudad de Madrid

El Premier Mandatory de Indian Wells ofrece dos tremendas colisiones en semifinales. Planteamientos antagónicos dentro de una misma disciplina. Demostrando cierta variedad en una época denostada por lo imperativo del golpazo sin pregunta. Aparece Li, la mejor tenista del arranque de temporada. También responde Halep, sensación de 2013 consolidada en un 2014 donde no conoce el miedo. Se intuye la figura de Radwanska, la raqueta con más inventiva del circuito. Y una veterana como Pennetta, que se resiste a bajar los brazos pese a las cicatrices y el paso del tiempo.  Las últimas supervivientes de un desierto que no entiende de dinastías. Por octavo año habrá cambio en el trono. Cuatro aspirantes en el aire seco.

[6]Simona Halep vs [2]Agnieszka Radwanska (2-3) | Un auténtico laberinto entre dos de las cabezas más pensantes del circuito femenino. Ambas jugadoras, que caminan a contracorriente desde unos cuerpos menudos, marcan pauta a partir de la reflexión previa al impacto. Lo evidencian sus propuestas, alejadas de ese partir la esfera como mecanismo preferente. Lo indica su versatilidad, con un abanico de recursos como bandera, para acoplar el juego a circunstancias. Y lo confirman los resultados, situándoles como tercera y quinta raqueta del año cuando el Tour toca el ecuador del mes de marzo.

Uno de los radares más sensibles del circuito, la rumana tiene apuntes frescos en el cuaderno de notas. El último enfrentamiento ante la polaca, desatado sobre el cemento de Doha también en semifinales, tiene una antigüedad de apenas semanas. Allí, donde lograría el cetro más grande de su vida, el mismo que quedaría ensombrecido si coronara Indian Wells, triunfó tras comprobar cómo Agnieszka tiene la capacidad de retorcer cualquier lógica. “Sentía estar jugando mi mejor tenis durante esa semana. Andaba compitiendo realmente bien. Disfrutando de verdad aquel torneo. Y, de repente, me encontré con un 2-5 ante ella”.

Desgranando el recuerdo evidencia Simona su capacidad de análisis y, sobre todo, la habilidad en resolución de problemas con reacción inmediata.“Yo quería golpear cada bola, y a ella le gusta ese juego” afirma Simona, sin morteros en las manos, consciente del peligro de coquetear en intercambios neutros con la polaca. Quizá no haya otra jugadora que absorba ritmo como Agnieszka, un gato de cuarenta mil vidas si el envío no lleva trazas de impacto definitivo.

“Me dije que tenía que cambiar algo. Comencé a abrir más la pista, conectando buenos ángulos” buscando vías de definición para escapar de una madeja enmarañada, como la mosca que se retuerce por escapar en las redes de la araña. Acortando los puntos desde una construcción decidida y planeada, nunca desde el desfiladero de la línea recta. “Ella es una tenista muy inteligente, y quise optar por el mismo camino. Ser inteligente. Pero inteligentemente agresiva. Ésa fue mi táctica desde el 2-5”. Y terminó cerrando 10 de los siguientes 12 juegos.

Simona, que confesó pesadez de piernas a principios de semana, reconoce el peligro en el sumar de las carreras. “Si te mantienes durante mucho tiempo en un intercambio con Radwanska, no vas a encontrar una tarea sencilla. Porque vas a necesitar correr una barbaridad”. A nivel estratégico, por tanto, el partido le plantea una autopista con destino a la definición. Una oportunidad para subrayar ese perfil agresivo adquirido por la rumana en su eclosión deportiva. Una receta con que ha coronado los dos precedentes más recientes frente a la de Cracovia.

Halep, que ya se sabe top5 y hace suyos los últimos seis pulsos ante perfiles top10, busca extender una amenazadora marca. Radwanska, que ha cedido la iniciativa en los dos últimos pulsos de la rivalidad, pretende no quedarse a las puertas en otro gran torneo.

[1]Li Na v [20]Flavia Pennetta (2-2) | Dos supervivientes de auténticas reyertas. Italiana y china, dos perfiles curtidos por encima de los 30 años, buscan un puesto la final de Indian Wells tras hundir sus rodillas en sendos charcos de barro. Con pulsos discutidos sobre el centenar de errores no forzados como precedente inmediato, un síntoma ilustrativo del riesgo a asumir por dos mujeres que compiten en el desfiladero.

La asunción de riesgos comporta heridas. Es la gestión de tal sinvivir, la aceptación del sufrimiento como parte del camino, lo que puede marcar diferencias. La asiática, anudada a 59 imprecisiones previo paso al penúltimo escollo, marca la pauta. “No debo rendirme, sino pelear cada punto” subrayaba tras batir encarar en Cibulkova a la primera top20 de la temporada. Si no soy capaz de jugar bien, lo único que me queda es correr en la pista. Y devolver hasta la última pelota”. Y esas piernas, uno de los trenes inferiores más majestuosos del circuito femenino, cargaron dos vueltas y media al reloj hasta hacer ceder a la eslovaca.

Pennetta, que sobrevivió a Stephens en tres agónicos sets, tras servir por ganar en dos mangas y un horroroso tercer set (“fue un desastre”) donde levantó pelota de 0-4 y disparó hasta 47 la cuenta de no forzados, llega a una encerrona sin tiempo para el respiro. “Ella juega más o menos como yo, pero es más potente” reconoce Flavia encarando un perfil que, como ella, guarda fuego a raudales en el revés, vastas reservas para puntos en carrera y querencia por cercar intercambios en mitad de pista. Esos rasgos comunes quedan frescos en la memoria de Pennetta. Su último cruce, el único en cuatro años, tuvo lugar en Melbourne y quedó marcado a fuego sobre la espalda de la azzurra. En mitad de la ascensión de la china a la cima.

No encara Flavia cualquier partido. Es una colisión cara a cara con la número 1 de la temporada. Un perfil que borró de un plumazo sus aspiraciones de gloria en las Antípodas. “Tiene un enorme nivel y está jugando de un modo increíble este año. Empezó de manera espectacular en Australia. No tuve opción alguna. El partido tuvo una única dirección” rememora Flavia sobre un vendaval que apenas rebasó la hora.

Se antoja un pulso de gatillos apretados en el desierto. Sin miramientos. Li Na, un ritmo de bola ardiente, por puro instinto. Flavia Pennetta, necesitada de oxígeno, por mera supervivencia. Retroceder significa dejar la esperanza en un cañón encasquillado. “Tendré ser realmente agresiva e intentar tomar el control. Sé que no va a ser sencillo”.

Ambas firman su mejor actuación en California. Li Na, que nunca encabezó el cartel en un torneo de tal calibre, asumiendo galones de grandeza. Pennetta, primera italiana en una semifinal de Indian Wells, con el top20 ya en las zapatillas, se encuentra a las puertas de la gloria donde un año atrás meditó poner fin a su carrera.

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